martes, 18 de mayo de 2010

LA PUERTA DE NO RETORNO O ¿POR QUÉ LOS INMIGRANTES NO VUELVEN A SU PAIS?


La Puerta de No Retorno es un símbolo metafórico, situado en un puerto del Dahomey, que era el punto de salida de los barcos del comercio triangular. Cruzar este puerto significaba, para los esclavos, no poder volver atrás… Jamás.
Hoy en día, hay muchas Puertas de No Retorno. Más de lo que nos pensamos.
En las sociedades occidentales, abundan inmigrantes, que salieron voluntariamente de sus países pero que viven en unas condiciones aciagas. Muchos son infelices, echan de menos su tierra caliente, su gente… Y saben que “venir” no fue lo mejor que hicieron en su vida, pero “volver” no entra en sus planes. Ellos, ya han cruzado su Puerta de No Retorno. Y aunque no lleven cadenas como los antiguos esclavos, están atados, igual, por los acontecimientos y las realidades.

Dice el refrán que “Si no sabes a donde vas, recuerda de donde vienes”.

Muchos inmigrantes, en la mayoría africanos y sudamericanos, se saben este refrán. Lo entienden y lo comparten. Pero los refranes pueden decir muchas cosas… Al final, lo que manda es la realidad. Una realidad marcada por muchas dificultades, muchos miedos y muchas inseguridades.
La idea que tienen de Europa antes de venir es totalmente distinta a la que encuentran al llegar. Ni el dinero es tan fácil de ganar, ni las condiciones son las esperadas, ni la sociedad es tan abierta como parecía. El país de los blancos tan antojado, tan deseado, se les atraganta… Y su vida, antes alegre y viva pero pobre, se vuelve sosa, apagada... y pobre. Sólo viven para trabajar y navegan en el recuerdo de sus seres queridos y de su país natal. Y queda una pregunta: ¿Por qué no vuelven atrás?

Antes que todo, hay que volver atrás en el tiempo y situarse en el ambiente. Un ambiente en el que la idea del viaje, para él que viaja es un motivo de orgullo y de engreimiento. El hecho de que te vas “al país de los blancos”, hace que todo el mundo te mira con otros ojos, ya que para todos, es el comienzo de una nueva vida llena de placeres, y sobretodo de dinero. Todo el mundo te felicita porque has conseguido obtener un visado para irte de “este inmundo lugar”. Europa es la Tierra Prometida. Los que no tienen medios se hipotecan, prestamos millonarios, para poder pagarse el viaje. Es todo un show tan impresionante, que uno se siente famoso, envidiado, deseado, reconocido, querido y admirado. La noticia del viaje corre como la pólvora y los amigos, los familiares, los vecinos, incluso la gente que no te hablaba, vienen todos a darte su enhorabuena y de paso recordarte que cuando llegues allí, que te acuerdes de ellos. La especulación es tal que parece que te haya tocado la lotería. Nadie te dice que a lo mejor te equivocas pensando que es un paraíso y que, por muy seguro que estés, no es tan fácil marcharse, que las cosas son diferentes y que estás lejos de imaginarte la realidad.

Y en este mar de adoración y de expectativas tan altas, es normal que el pobre que se da cuenta de que las cosas no son como se pensaba, no quiera volver atrás. Todos se dan cuenta de que la vida que tenían antes era mejor, en lo que realmente importa, que la que tienen ahora. Doctores, pedagogos, químicos, ingenieros que dejaron sus vidas persiguiendo un sueño y acaban limpiando escaleras o trabajando en un campo de cultivos. Pero como van a volver atrás, si antes de venir hipotecaron sus vidas, su casa, todo por un sueño.

No conozco a ningún europeo que sea capaz de aguantar una realidad en la que no está a gusto. Ellos vuelven atrás. ¿Porqué no, nosotros? ¿Por qué los inmigrantes no vuelven a su país de origen?
¿Porqué no?
Pues simplemente porque volver atrás significa fracasar. Volver atrás significa no haber sido capaz. Volver atrás significa dar a entender, que el mundo que tanto anhelabas, no valía la pena. Volver atrás significa que todos los sacrificios hechos (préstamos exorbitantes, hipotecas desmesuradas) no sirvieron de nada. Volver atrás es una vergüenza de tal envergadura que hay familiares que te dicen “¡Aguanta!” o “Aquí, ¿Qué vas a hacer?”. Volver atrás es un batacazo en toda regla, una desgracia, un infortunio, una catástrofe. Es mejor ser un “muerto de hambre” en Europa que un “muerto de hambre” en África.
Y después, cuando ya ha pasado mucho tiempo, ya no tiene sentido volver, porque ya no eres de allí. Los de allí te tratan como si fueras de aquí y los de aquí te tratan como si siguieses siendo de allí. No tiene sentido volver en un mundo en el que ya nada te es familiar y sin nada que hacer. Allí, ya no tienes referencias.

No volvemos atrás porque somos cobardes. No vuelven atrás porque son cobardes. Porque tienen miedo y porque les da pavor decepcionar a todos aquellos que se piensan que están en un paraíso. Es ridículo, pero es así. Y también porque ya que hemos venido, pues ya nos quedamos. Y muchos no vuelven porque a pesar de todo, están mejor ahora que antes. Ya se han acostumbrado a la libertad, a la dulce libertad que hay en el país de los blancos. Su país les resulta una cárcel, porque ya no entienden esa realidad.

Yo sé que me he adaptado y todo, aunque sé que hace tiempo que ya crucé mi Puerta de No Retorno. Y cuando escucho Maxime Leforestier, sólo recuerdo que dijo: “Je suis né quelque part, laissez-moi ce repère, ou je perds la mémoire... »

Ya lo decía Orishas: "La Habana está lejos… No podrás volver atrás..."

http://yaivi.blogspot.com/

14 comentarios:

Juan Carlos Acosta dijo...

Me ha encantado tu post y entiendo lo que deben sentir cuando están en Europa, después de haber vivido en ese tipo de comunidades familiares muy unidas y solidarias que son tan característica de África.
¿Y a ti te pasa eso? O estás a gusto en España.

Anónimo dijo...

No se si lo que dicen es cierto, y cuanto hay de fardar y cuanto de realidad. Pero supongo que si los que no estan tan contentos aquí como pensaban, los que no han tenido la suerte de encontrar el paraiso que buscaban, luego cuentan la realidad que viven y no lo falsean diciendo que todo va genial, a lo mejor no habria tantos futuros frustrados que se pensaban que esto era jauja para todos, y luego ven que no siempre era lo que esperaban.

PD: lo mismo que dice Juan, ehh, sino va a haber que hacer algo para solucionarlo ^^

Sergio

yaivi dijo...

@ Acosta! Gracias por entrar en mi Armario. Yo precisamente como inmigrante, he tenido la suerte de nunca haberme sentido desamparada o preocupada por mi situación o mi realidad porque la gente que tengo a mí alrededor me hace sentir como una más. Pero igual, ya crucé mi Puerta Sin Retorno, aunque esté muy a gusto en Barcelona. Cruzar la Puerta Sin Retorna significa que me he “imbibée” o empapado tanto de llas realidades de aquí, que me costaría vivir en otro tipo de sistemas sin las mismas bases que hay.

@ Sergio: Pues es así de ridículo, porque los que viven aquí, cuando vuelven, engañan con sus cosas materiales a los que están allá. Hay gente que aquí trabaja en la construcción y a lo mejor le dice a los de allí que es doctor o cosas por el estilo. Se gastan fortunas para alquilar un coche ultra moderno para pasearse por allí y claro todo el mundo se piensa que aquí viven de lujo.
Tampoco sé que es lo que hay que hacer, porque los de allí están tan convencidos que cualquier cosa que les puedas mostrar o decir de peyorativo, se piensan que no es verdad. Gracias por entrar en mi Armario.

trilceunlugar dijo...

!Que bien haberte encontrado! Leeré despacio todo. Muchos besos

Sobreviviré dijo...

Delicioso descubrimiento...

Glenny dijo...

Hola,
Me ha encantado entrar en tu armario, me ha gustado muchísimo tu blog. Me gusta la forma en en que destacas la cultura africana, tus poemas y todo lo demás temas que tratas. Gracias por entrar en mis crónicas.
Un saludo!!

Miércoles dijo...

Hace poco una dibujante argentina que me gusta mucho dejó una viñeta en su blog que viene muy a propósito de esto:
http://rulo-carlicaturas.blogspot.com/2010/05/migrando.html

yaivi dijo...

Miercoles!

Me ha molado mucho el dibujo. Qué bonitooo! Pues lo recomiendo. Es muy chulo y más tambien lo que escribe de que "cuando vuelven, los pedacitos ya no encajan..." Me encantó! Gracias nena!

Ruben GIBERT dijo...

Me parecio tan Bueno tu comentario sobre este tema, que he decidido compartirlo en mi RED.
Como administrador de LA RED SIN FRONTERAS te invito a que participes y compartas notas de tu intetres.
Te ofresco libremente que desde Nuestra RED difundas libremente este TU BLOG.
YO ya he invitadfo a que lo conozcan.
Suerte con el y que cada vez alla mas voces que tocan estos temas.
Gracias Hermano.
Saludos - Ruben Gibert
WWW.REDSINFRONTERAS.TK

yaivi dijo...

Gracias Ruben, por la consideración. Puedes coger de mi blog, el post que quieras. Ya me inscribi en tu pagina y he visto cosas muy interesantes! Gracias por todo!

Anónimo dijo...

En algún comentario he leído que alguien se preguntaba si los que vuelven dicen la verdad de lo que aquí se vive y se sufre y les respondes que muchos no lo hacen. Es cierto, he visto verdaderas burradas, verdaderos engaños para darse "honor" y darselo a su familia. Pero también es verdad que hay gente que dice la verdad (no toda la verdad, claro pero sí una parte importante). Y sabes lo que pasa entonces. Que no te creen. Piensan que los engañas porque no quieres mandarles cosas, porque no quieres que ellos vengan aquí a disfrutar también. Es tan triste... Recuerdo cuando le contamos a mi cuñado, un joven africano impetuoso, loco por vivir también su aventura europea, que la gente, jóvenes como él, tardaban igual 5 años o más en llegar al Magreb (si es que conseguían llegar)y una vez allí se dejaban la vida en el Estrecho, que ni siquiera se sabía cuánta gente estaba en enterrada en ese mar, sabes lo que hizo?? Se rió. No se creyó ni una sola palabra. Le dijo a su hermano que si no quería que viniera a Europa que se lo dijese pero que no se inventase toda esa historia, que él nunca había oído nada de cayucos, ni de muertes ni de Estrechos...

yaivi dijo...

Anónimo, pues sí, tienes toda la razón! Cuando explicas, no te creen! Y se piensan que es mentira. Aunque creo que la ola esta cambiado y que las nuevas generaciones ya van diciendo a la gente de allí, que europa no es lo que ellos se pensaban. La falta de creencia reside en realidad en que ellos ven que tu dices que Europa no es lo que creemos, pero tu vuelves alli. Ven que tu les dices que son más felices n su país, pero tu no te quedas alí con ellos. Allí esta la cosa. No sé que se puede hacer para que la cosa cambie, pero estoy segura de que poco a poco cambiara. Como dice mi madre ante situaciones limites: "Es la pobreza..."

Matondo dijo...

He estado leyendo "Un largo camino hacia la libertad" de Mandela y me han parecido muy interesantes algunas de sus ideas. Tú misma haces referencia a ello en muchos de tus relatos: el conformismo africano, la resignación, el mítico "Esto es África" (como si allí todo fuera posible tanto lo bueno y lo malo y nadie pudiera hacer nada para cambiarlo, como si fuera un sino vitalicio y permanente. Y también lo he relacionado ahora con tu repuesta... No sé si las cosas cambiarán, si dejarán de ver esto (por Europa, digo) como el paraíso que no es o aún viéndolo lo acepten igualmente sólo por salir de su infierno. Como decía, en el libro de Mandela, habla de que cada país de África cambiará sólo cuando su gente tenga consciencia de su realidad y decidan que tiene cambiar y que muevan de verdad para que eso suceda. No vale de nada lo que nosotros podamos hacer desde aquí ni lo de hipoteticamente la comunidad internacional (que nunca hace nada) pueda decir. África debe despertar dentro de África, cada uno de us hijos debe abrir los ojos y luchar. ¿Por qué no luchan (y no implica la guerra, las armas sino la rebeldía, la protesta)? ¿Por qué esa resignación? ¿Por qué?

IvanBalt dijo...

WoW Totalmente cierto todo lo q cuentas y Anonimo lo matiza contando su experiencia y me alegro q el Blog poco a poco esta creciendo y haciendose mas y mas conocido :)