jueves, 16 de diciembre de 2010

HOMO HOMINI ...

Amigo,

Te vas otra vez a tus raíces y me da envidia porque sé que te lo pasarás muy bien. He leído mil veces tu carta y ya me sé de memoria todas tus dudas, aunque las tenía muy dentro de mí, porque hace tiempo que ya vamos hablando de esto.

Me alegré al leer que te ibas a casa a ver a tu gente, dejando atrás esa Europa tan fría con ese invierno tan crudo. Pero se me paró el corazón cuando leí que les querías contar lo tuyo. Me dolió todo el dolor que llevas dentro de ti por el miedo que tienes al rechazo de los que quieres. Y me dio rabia que gente como tú sufren por cosas que no han escogido. Vi tu miedo, vi tus temores, leí tu aprehensión. Te conozco demasiado bien e incluso sé que te temblaba el pulso cuando me lo escribías. Nerviosismo e ansiedad de cuando sabes que no puedes rehusar más un momento que cada vez se hace más presente, ante las preguntas de tus parientes.
Y te imaginé delante de tu madre, con el corazón latiendo a mil, las manos sudorosas, y un poco mareado,  intentando buscar las palabras exactas para decirle que eres homosexual.

Sé que llorabas cuando escribías que seguro que tu madre te rechazará y me sabe mal porque no quiero que pases por un trago tan duro. Tu madre seguramente te entenderá. Pero, ¿Y los demás? A lo mejor no se lo tomarán bien. No porque sean raros o intransigentes, sino simplemente que en nuestras tierras, aún no hemos llegado a este nivel. En momentos como estos, me da rabia que nuestros países no sean tan evolucionados como los países europeos, que nuestra gente no tenga la apertura de mente que tienen aquí y que vean los homosexuales como endriagos cuando aquí es lo más normal del mundo.

Yo sé lo que tú has sufrido. Me conozco todas tus batallas internas. Sé que te fuiste de allí entre otras cosas, para ser más libre y vivir plenamente tu libertad sexual, pero también sé que por mucho que huyas del momento, siempre, tal un boomerang, acabará volviendo.
Y me apena que tengas que sufrir por una cosa que no es una monstruosidad, ni es un horror. Tú eres una persona maravillosa, una de las mejores que conozco, un chico encantador. Y me enciendo cuando pienso que después de todas tus luchas internas, noviazgos fracasados con chicas y pose híper masculina, por una vez que por fin te has liberado, ahora te vuelvas a encerrar porque te vayan a juzgar.

Sé que después de muchos años en Europa rodeado de amigos que jamás te han cuestionado nada, te piensas que eres más fuerte mentalmente.Sé que nosotros ya estamos un poco europeanizados por tanta libertad y que ahora nos dejamos guiar por el “no quiero mentir” “Yo voy con la verdad” “Soy libre de decir…”, cuando antes pensábamos diferente. Pero creo que todos tus temores están guardados allí, en ti y que saldrán a flote con cualquier reproche mudo, o cualquier mirada crítica.
Por esto quiero que pienses por qué a estas alturas, sientes la necesidad de gritar a todos tu condición sexual. ¿Es por ti? ¿Es por tu madre? ¿Es por tu pareja? ¿Es porque lo necesitas o porque los demás lo quieren saber? Si crees que tienes que decirlo, pues dilo. Pero piénsalo bien porque no tienes ninguna obligación moral de hacerlo. Conmigo no juzgaste necesaria sentarme para decírmelo. Te esperaste a qué te lo preguntará y escogiste confirmármelo, igual que has hecho con todos tus amigos europeos. Piénsalo primero, porque después no podrás volver atrás. Y a lo mejor son duros contigo. Y me da pena porque sufrirás, y sufrirás porque te juzgarán por una cosa que ellos no controlan o no entienden.

Tampoco pienso que sea patético “no decir nada”, como escribías en tu carta. Tu madre es mayor y tú ya no vives allí. La única persona que tiene que importar a la hora de confesarlo todo a toda tu familia, es tu madre. Tienes que valorar lo que pensará ella, o como le sentará a ella.
Tu madre que te ha criado ella sola. Tú eres su único hijo, su hijo prodigio. Es en ti en quien piensa en la soledad de su casa, desde tierras lejanas. Ella que intenta siempre que sus dolores físicos y sus problemas no se noten en su tono de voz, cuando habla contigo por teléfono. Tú eres su vitalidad, su orgullo, eres su vanidad. Es en ti quien piensa cuando llora, en la intimidad, la distancia que os separa. Es de ti que habla cuando entrecierra los ojos por su sonrisa petulante. Es a ti a quien cuelga las medallas cuando explica todos sus logros, incluso los más mínimos. Es a ti en quien piensa cuando oye cualquier noticia de alguna catástrofe en alguna parte del mundo. Tú eres su dignidad, su alegría, eres su satisfacción Y sé que ella sufrirá por ti, igual que sufro yo al pensar en lo que dirán los otros al saber que eres homosexual.

Hay cosas que no escogemos, pero tampoco podemos hacer nada contra la ignorancia de los que no entienden que alguien sea homosexual y más si son de países como los nuestros. Estoy segura que el tiempo y los años modernizarán nuestras sociedades. Europa también era así hace tiempo e incluso tristemente hay gente hoy en día en Europa que parecen ser de nuestros países, atrasados en este aspecto.

No soporto la idea de pensar que estarás solo. Aunque sé cómo o cuánto debes necesitar el hecho de decirlo o reconocerlo públicamente. Egoísmo europeo que antepone lo que quieres tú a todo lo demás. Buscas tu libertad y huir de mentiras simples ante preguntas incomodas, pero nuestras sociedades no están preparadas. Supongo que todas las sociedades necesitan su proceso para llegar al nivel de las europeas. Pero es una pena que nuestros países condenen la homosexualidad o lo vean como algo antinatural.
Es triste que ni hayas robado, que ni hayas matado pero que tengas que esconder algo tan consustancial y tan simple.
En mi opinión de amiga, creo que la que tiene que importar para tomar esta decisión es tu madre. Es la que siempre ha estado allí, aunque desde lejos. Es la única que tienes de verdad, antes que tu querida pareja, antes que yo… Aunque yo te quiero un montón.

Hagas lo que hagas, yo estoy aquí, siempre para lo que sea. Yo sé y tú sabes que hay cosas que no podemos escoger. Nacemos y punto. Y recuerda que hagas lo que hagas, será lo correcto. Ya sé que es una frase de blancos, pero cuela.Quiero decirte que te echo de menos, tal como se echan de menos a los buenos amigos y a las personas excepcionales como tú.

Un beso muy fuerte.
Tu amiga.
Siempre tuya, Yaïvi.

http://yaivi.blogspot.com/

3 comentarios:

Claudio Moreno dijo...

Gracias por poner tu comentario en mi blog, que buena respuesta a la carta de tu amigo.

Un abrazo desde esta esquina y a tus lectores les comparto para que lean a un Colombiano escribiendo con sentido común.
http://www.unblogconsentidocomun.org

IvanBalt dijo...

Yaivi conmovedor relato realmente.... y tienes muxa razon en aconsejarle a ese amigo q la unica persona de la que realmente deberia importarle su opinion es la de su madre...en las sociedades de donde venimos donde impera un machismo desmedido (tener muxas mujeres podria ser visto asi) junto la forma de pensar y de actuar de los hombres con respecto a las mujeres pues no invita realmente a descubrirse ni salir del armario como se dice solo podra encontrar incomprension y rechazo pero si realmente no vive ahi q mas le da contarlo o no? bueno spero q las cosas le hallan salido bien a ese amigo tuyo ...

Anónimo dijo...

Mi chico tambien lo paso muy mal con su familia,especialmente con su madre casualmente porque el padre muy al final fue comprensivo a pesar de lo crueles que llegaron a ser algunos con el por defender a su hijo.
La madre influida por terceros llego incluso a llevarle a unos curanderos de Dahomey con nombres tan extraños como Afamei,Bariba o Somba para que le quitasen ese "mal espiritu".
Este verano por fin vamos a ir juntos a su pais y supongo que no podremos estar igual que aqui pero ya es un avance que me presente formalmente a algunos,que no a todos,de su familia africana.
Ja em puc morir,como dijo mi abuela cuando se lo presenté.
Manél.