lunes, 18 de julio de 2011

LA SUPREMACÍA DEL HOMBRE BLANCO.


De verdad que el hombre blanco tiene un poder.

Su supremacía no sólo consiste en que se considere que es superior. No. La supremacía del hombre blanco es el poder de hacernos creer a toda la humanidad que tiene una hegemonía sobre todas las demás razas, una idea que sigue presente en nuestras consciencias hasta ahora. La superioridad del hombre blanco es el poder de meter en nuestro subconsciente, una preponderancia de la civilización europea por encima de las otras civilizaciones, aunque sea una idea equivocada.

Ernest Renan dijo en su discurso de la nación: “… La naturaleza ha hecho una raza de obreros y es la raza china… Una raza de trabajadores de la tierra, y es la raza negra… Una raza de dueños y de soldados, que es la raza europea…”

Y, con una misma corriente ideológica, David Hume dijo: “Sospecho que los negros y en general todas las otras especies de hombres son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias… Y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio…”


E igual que ellos, Voltaire, Emmanuel Kant, el zoólogo G. Cuvier, Montesquieu, Hegel, Guy de Maupassant… Varios “intelectuales” que en su tiempo dieron su opinión inquebrantable y racista sobre la negritud y la supremacía de su raza.

En aquellos siglos, la gente lo proclamaba y lo clamaba a todo viento. Un etnocentrismo egoísta que sólo buscaba la hegemonía de los blancos sobre las otras razas, mediante una violenta dominación social, intelectual y política. Pero ahora, ya nadie pronuncia esas aberraciones y sin embargo, la gente sigue viéndolo todo igual. El mundo sigue viendo la potencia de una civilización no solamente por su cultura sino simplemente por su color de piel. En la actualidad, ya es imposible ver alabado un cartel denigrando a los negros o a cualquier otra raza, y sin embargo la gente sigue actuando como si estuviéramos aún en aquel maldito entonces.

Aún podemos achacar esas palabras necias de Renan y de Hume, a unos espíritus simples y a las corrientes racistas imperantes en aquella época del siglo XIX. Pero lo que es aterrador es que estos sofismas estén incrustados en las mentes y en las conciencias individuales de todo el mundo hasta el día de hoy. Falacias, argumentaciones poco avispadas que se camuflan detrás de los libros, detrás de la modernidad, de la educación y que por mucho que uno no quiera, se le hacen presentes inconcientemente.

Cuando los blancos van a África, muchos se quedan extrañados por la gran amabilidad de algunos africanos, para no hablar de todos. Una afabilidad exagerada, en el que el blanco parece ser un dios venido a la tierra. Es verdad que los africanos somos muy hospitalarios pero esto, ya pasa los limites de la hospitalidad. El blanco es adulado, camelado y halagado hasta limites bochornosos y humillantes, por negros cobistas y melosos, a los que nunca les han dicho la frase de Renan, y sin embargo lo tienen en su subconsciente.
En general en los países africanos, hay una discriminación positiva a favor de los blancos. Un segregacionismo vergonzoso que les permite entrar primero en todos los sitios, pasar primeros las fronteras de entrada en dichos países y gozar de más privilegios que los propios negros del lugar.

¿Es esto normal?

¿Por qué los negros, algunos, siguen tratando a los blancos como si estuviéramos aún en la época de los colonos? ¿Cómo lo han conseguido, los blancos?
Es la supremacía del hombre blanco. Años de historia que han hecho mucho daño. Pero la Historia ya es historia. ¿Entonces porque las cosas siguen así?

¿Es superior el hombre blanco, por blanco?

Muchos negros no saben porque tienen esa necesidad de tratar mejor al hombre de piel más clara. Un comportamiento sin explicación, porque todos sabemos que ya se ha acabado la esclavitud. Un complejo de negros tan latente que no nos deja ser naturales cuando vemos a los blancos en África. Una alteración de la realidad que nos hace sobreactuar a la vista del hombre blanco. Una supremacía tan arraigada que le hace creer a los negros que no pueden hacer nada por sí-mismos y que siempre es mejor todo lo que es del hombre blanco.
Y eso, sabiendo como son tratados los inmigrantes en los países del norte, sabiendo las dificultades que encontramos todos a la hora de entrar en sus países, para encontrar un trabajo para sobrevivir en sus países.
¿Cómo puede ser que nosotros se los pongamos todo tan fácil? ¿Por qué es mejor visto en mi país el blanco, que yo?

La supremacía del hombre blanco.

¿Es por el dinero? ¿Es por su capacidad de trabajo? No. Porque también los japoneses ocupan un lugar bastante remarcable en la economía mundial y sin embargo el mundo no tiene esta sorda o absurda admiración hacía ellos. ¿Cómo lo han conseguido? ¿Cómo han conseguido que los negros, los propios blancos, los sudamericanos, los asiáticos, todos, tengamos inculcada la supremacía del hombre blanco? ¿Cómo es posible que todo un planeta tenga asumida, esa preeminencia del hombre blanco?

No sé cómo será en los otros continentes, pero en los países africanos, los negros se afanan para complacer al hombre blanco, y no saben ni por qué.

Y yo me pregunto: ¿Cómo lo han conseguido?

Arthur R. Jensen, genético de los años 70 decía: “la inferioridad intelctual de los negros es genética. El numero de genes de la inteligencia de los negros, es inferior al de los blancos…”

A ver si va a ser verdad, porque tantos siglos más tarde y que nosotros sigamos tratando los blancos de dioses sólo por su color de piel, es realmente de tontos.

http://yaivi.blogspot.com/

1 comentario:

Miércoles dijo...

Ah, y aquí va una lectura curiosa:
http://lilleskvat.blogspot.com/2011/07/los-espanoles-os-considerais-blancos.html