jueves, 28 de julio de 2011

UN ARMARIO REVUELTO.

 

Me voy de vacaciones.
Y así se queda mi Armario. Revuelto.
Revuelto, porque con las prisas, no lo he podido ordenar todo. Revuelto, por las emociones intensas de este año y por el olor de los cambios que están por venir…
Y así se queda mi Armario. Con prendas colgadas por todas partes. Las dejo, porque sé que cuando vuelva, ya las ordenaré.

Me voy a buscar conversaciones, a descubrir personas.
Me voy a escribir experiencias y a vivir lugares.
Pero aquí dejo otras, no menos bonitas. Una corriente diferente.

Dicen que “Rico o pobre, quien se piensa que no lo es, no lo es.” Y es verdad. Yo lo soy. Rica. Rica en gente queme lee cada vez, rica en vosotros, rica de verdad.

Me voy y dejo mi armario abierto, porque las prendas, no dejan de ser sólo prendas....


LA NIÑA NEGRA QUE SE DIBUJABA BLANCA:
Érase una vez, una niña negra que se dibujaba blanca. Era negra, negra, negra pero se dibujaba blanca. Era negra como las noches sin luna, con unos ojos ...Leer más.


MENDEL AL CUADRADO:
La genética, de manera simple y elemental, es la rama de la biología que da a entender los más y los menos de las herencias biológicas, de caracteres que se transmiten de generación... Leer más...


AFRICA EN POSITIVO:
África es más que gente enferma. África es más que niños desnutridos. África es más que países subdesarrollados. África conocida por sus desastres… Leer más.


LA LAIA ES DE AQUÍ:
La Laia es una mezcla de culturas, como muchos otros niños, con padres de nacionalidades diferentes. Es una preciosidad, un encanto de niña, con su pelo rizado, sus hoyuelos… Leer más.


PORQUE ESTO ES ÀFRICA:
Nos hemos pasado media vida, con informaciones distintas de diversas fuentes y de diversos países. Y estas informaciones hacen que cada uno tenga su opinión respeto a las realidades... Leer más.


IMIGRANTE E EXTRANJERO:
Una vez, a un taxista, le encomendaron ir a buscar a un grupo de extranjeros, entre los cuales yo, para un evento en un canal de televisión... Leer más.


LÁSTIMA QUE SEA NEGRA…:
Yo no sé en qué pensaba Júpiter cuando nos hizo de colores. Seguramente, no pensó en qué podríamos sufrir vejaciones.Comentarios como... Leer más.


SÍ, SOY AFRICANA...:
Sí, soy africana y nunca he visto un cocodrilo.Sí, soy africana pero en mi país, los leones no pasean por las callesSí, soy africana y no iba a la escuela a espalda de elefante... Leer más.


¿POR QUÉ TIENEN LAS NEGRAS EL CULO ASÍ ?:
¿Qué será lo que hace que las negras tengan el culo así? ¿Por qué será? Antes de todo, quiero que cualquiera que se lea este texto, no intente en ningún momento... Leer más.


NEGRO CACA I – SIMONE GBAGBO:
Pena. Rabia. Vergüenza. Impotencia.
Es lo que siento cada vez que miro esta foto.
Cada vez que miro los ojos de esta mujer, se me deshilache ... Leer más

BLANCOS FELICES, NEGROS ALEGRES:
Mucha gente confunde felicidad y alegría. Pero no les veamos como zotes, tarugos, o zafios. No tienen la culpa. Hay conceptos...Leer más.



QUERIDA RUTH:
Querida Ruth. Recibo hoy tu carta después de casi diez años sin saber nada de ti. La última vez que nos vimos tú eras una joven muchacha sudanesa perdida en... Leer más.



NEGROS DE PRIMERA GENERACIÓN:
“Si tuviera el poder de Hiro Nakamura, iría a ver a Martín Luther King después de su discurso y le enseñaría la foto de Obama…”Soprano lo dice en su canción. Supongo que lo que le mueve... Leer más.


LIGAR EN ÁFRICA:
Yo jamás había ligado en África. Jamás.
Después de dos décadas, Nunca había ligado. No es que no me gustará nadie, pero es que yo no le gustaba a nadie. Dice el principio de la reciprocidad... Leer más.


Y aquí están.
Y aquí se quedan.
Y aquí me voy.
Y aquí nos veremos… Si así lo quiere Júpiter.

Buenas vacaciones a todos. Y muchas gracias por adentraos en este Armario tan revuelto.

GRACIAS.

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lunes, 25 de julio de 2011

¿ LOS ESPAÑOLES OS CONSIDERÁIS BLANCOS ?


Estoy con una mujer danesa con la que cada vez tengo una relación más cercana y más íntima. Pasamos en su coche por el barrio más pijo y conservador de Copenhague y sin darle más vueltas comento que ese barrio no tiene extranjeros. Me dice que es cierto, que allí "solo hay blancos". Eso da pie a que se ponga a hablar sobre las razas. Como ya tiene suficientemente confianza conmigo, la conversación en un momento dado se transforma en esto:

Mi amiga (danesa rubia de ojos azules): Oye, ¿pero los españoles os consideráis blancos?
Yo (no danesa y no tan rubia): ¡Pues clarooooo!
Ella: Pero, ¿en serio?
Yo: Joder, claro que en serio.
Ella: Pero... los españoles tenéis los ojos marrones, el pelo oscuro y la piel morena... muy morena. No sois blancos.

Pongo mi brazo a su lado para que lo vea y compare con el suyo.

Yo: ¡De hecho mi piel es más blanca que la tuya, leche!
Ella: Pues es verdad, pero tú eres una excepción. ¿Así que de verdad creéis que sois blancos?
Yo: Por supuesto. La gente morena también puede ser "blanca".
Ella: ¿Y crees que los italianos creen que son blancos también?
Yo: Sí.
Ella: ¿Y los griegos?
Yo: Por supuestooooo.
Ella: Pero los europeos del sur no sois igual de blancos que nosotros, no podemos ser la misma raza...
Yo: ¿O sea, que para ser blanco hay que ser rubio?
Ella: No, no, si mi madre era morena. Pero vosotros sois oscuros de piel. ¿Y los turcos también se creen que son blancos?
Yo: POR SUPUESTO.
Ella: Jajaja, pues eso ni de coña. Ahí la distinción está clarísima. No pueden ser iguales que nosotros.

Esto me recuerda a muchas otras ocasiones en las que he tenido que hablar sobre la supuesta oscuridad de mi color de piel. Y es terrible tener estas conversaciones. Primero, porque no creo en las razas como para tener que estar dividiendo a la gente en algo que ni entiendo ni existe. Segundo, porque si fuera marrón o negra o como quieran llamarme aquí, no entiendo por qué debería ser un problema ni un motivo de distinción, y menos todavía de discriminación. Tercero, porque es increíble que incluso teniéndome delante y comparando mi piel con la suya puedan seguir con lo mismo. Incluso viajando al sur de Europa constantemente como hacen pueden seguir sin ver con otros ojos que los de sus prejuicios a la gente que encuentran. Cuarto, porque su idea de lo que es ser blanco es tan asquerosamente etnocéntrica y racista. Los blancos son rubios y con ojos claros. Los demás somos "blancos falsos". Creen que los verdaderos blancos son los europeos del norte de los Alpes. Es decir, que siguen con todas esas ideas nazis sobre la pureza de la raza, la blancura como signo de superioridad y demás basura. Quinto, porque para recolmo aparentemente la religión también determina tu raza y si eres musulmán, como la mayoría de los turcos, desde luego no pueden meterte en la misma etiqueta que utilizan para sí mismos.

Imaginad pues cómo es ser de un lugar no europeo y con una raza visiblemente diferente en este país... Me canso de tener que escuchar y discutir lo mismo una y otra vez.


Escrito por LILLE SKVAT autora del blog http://lilleskvat.blogspot.com/

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lunes, 18 de julio de 2011

LA SUPREMACÍA DEL HOMBRE BLANCO.


De verdad que el hombre blanco tiene un poder.

Su supremacía no sólo consiste en que se considere que es superior. No. La supremacía del hombre blanco es el poder de hacernos creer a toda la humanidad que tiene una hegemonía sobre todas las demás razas, una idea que sigue presente en nuestras consciencias hasta ahora. La superioridad del hombre blanco es el poder de meter en nuestro subconsciente, una preponderancia de la civilización europea por encima de las otras civilizaciones, aunque sea una idea equivocada.

Ernest Renan dijo en su discurso de la nación: “… La naturaleza ha hecho una raza de obreros y es la raza china… Una raza de trabajadores de la tierra, y es la raza negra… Una raza de dueños y de soldados, que es la raza europea…”

Y, con una misma corriente ideológica, David Hume dijo: “Sospecho que los negros y en general todas las otras especies de hombres son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias… Y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio…”


E igual que ellos, Voltaire, Emmanuel Kant, el zoólogo G. Cuvier, Montesquieu, Hegel, Guy de Maupassant… Varios “intelectuales” que en su tiempo dieron su opinión inquebrantable y racista sobre la negritud y la supremacía de su raza.

En aquellos siglos, la gente lo proclamaba y lo clamaba a todo viento. Un etnocentrismo egoísta que sólo buscaba la hegemonía de los blancos sobre las otras razas, mediante una violenta dominación social, intelectual y política. Pero ahora, ya nadie pronuncia esas aberraciones y sin embargo, la gente sigue viéndolo todo igual. El mundo sigue viendo la potencia de una civilización no solamente por su cultura sino simplemente por su color de piel. En la actualidad, ya es imposible ver alabado un cartel denigrando a los negros o a cualquier otra raza, y sin embargo la gente sigue actuando como si estuviéramos aún en aquel maldito entonces.

Aún podemos achacar esas palabras necias de Renan y de Hume, a unos espíritus simples y a las corrientes racistas imperantes en aquella época del siglo XIX. Pero lo que es aterrador es que estos sofismas estén incrustados en las mentes y en las conciencias individuales de todo el mundo hasta el día de hoy. Falacias, argumentaciones poco avispadas que se camuflan detrás de los libros, detrás de la modernidad, de la educación y que por mucho que uno no quiera, se le hacen presentes inconcientemente.

Cuando los blancos van a África, muchos se quedan extrañados por la gran amabilidad de algunos africanos, para no hablar de todos. Una afabilidad exagerada, en el que el blanco parece ser un dios venido a la tierra. Es verdad que los africanos somos muy hospitalarios pero esto, ya pasa los limites de la hospitalidad. El blanco es adulado, camelado y halagado hasta limites bochornosos y humillantes, por negros cobistas y melosos, a los que nunca les han dicho la frase de Renan, y sin embargo lo tienen en su subconsciente.
En general en los países africanos, hay una discriminación positiva a favor de los blancos. Un segregacionismo vergonzoso que les permite entrar primero en todos los sitios, pasar primeros las fronteras de entrada en dichos países y gozar de más privilegios que los propios negros del lugar.

¿Es esto normal?

¿Por qué los negros, algunos, siguen tratando a los blancos como si estuviéramos aún en la época de los colonos? ¿Cómo lo han conseguido, los blancos?
Es la supremacía del hombre blanco. Años de historia que han hecho mucho daño. Pero la Historia ya es historia. ¿Entonces porque las cosas siguen así?

¿Es superior el hombre blanco, por blanco?

Muchos negros no saben porque tienen esa necesidad de tratar mejor al hombre de piel más clara. Un comportamiento sin explicación, porque todos sabemos que ya se ha acabado la esclavitud. Un complejo de negros tan latente que no nos deja ser naturales cuando vemos a los blancos en África. Una alteración de la realidad que nos hace sobreactuar a la vista del hombre blanco. Una supremacía tan arraigada que le hace creer a los negros que no pueden hacer nada por sí-mismos y que siempre es mejor todo lo que es del hombre blanco.
Y eso, sabiendo como son tratados los inmigrantes en los países del norte, sabiendo las dificultades que encontramos todos a la hora de entrar en sus países, para encontrar un trabajo para sobrevivir en sus países.
¿Cómo puede ser que nosotros se los pongamos todo tan fácil? ¿Por qué es mejor visto en mi país el blanco, que yo?

La supremacía del hombre blanco.

¿Es por el dinero? ¿Es por su capacidad de trabajo? No. Porque también los japoneses ocupan un lugar bastante remarcable en la economía mundial y sin embargo el mundo no tiene esta sorda o absurda admiración hacía ellos. ¿Cómo lo han conseguido? ¿Cómo han conseguido que los negros, los propios blancos, los sudamericanos, los asiáticos, todos, tengamos inculcada la supremacía del hombre blanco? ¿Cómo es posible que todo un planeta tenga asumida, esa preeminencia del hombre blanco?

No sé cómo será en los otros continentes, pero en los países africanos, los negros se afanan para complacer al hombre blanco, y no saben ni por qué.

Y yo me pregunto: ¿Cómo lo han conseguido?

Arthur R. Jensen, genético de los años 70 decía: “la inferioridad intelctual de los negros es genética. El numero de genes de la inteligencia de los negros, es inferior al de los blancos…”

A ver si va a ser verdad, porque tantos siglos más tarde y que nosotros sigamos tratando los blancos de dioses sólo por su color de piel, es realmente de tontos.

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lunes, 4 de julio de 2011

NEGROS DE PRIMERA GENERACIÓN...


“Si tuviera el poder de Hiro Nakamura, iría a ver a Martín Luther King después de su discurso y le enseñaría la foto de Obama…”

Soprano lo dice en su canción. Supongo que lo que le mueve es toda la lucha personal que ha tenido que hacer para hacerse un sitio en una sociedad que no es la suya. Pequeñas luchas internas, que sólo entienden los que luchan en el mismo bando. Pero igual que Soprano, hay muchos otros jóvenes, de hoy en día que les tocó vivir una realidad que ellos no escogieron… Aquí va la realidad de Alo.

- ¿Cómo te llamas?
- Alo…
- ¿Hablamos de recuerdos?

Cuando llegue a España, no hablaba castellano y me daban miedo los blancos. Tenía 5 años. Pequeño, curioso y un poco travieso, me vine dejando atrás, mi río natal, mis palmeras, las casas de tierra batida de mi pueblo y todos mis amigos que como yo, no tenían ninguna idea de lo que era “irse”…
Mi padre tenía unos amigos que nos acogieron en su casa, aquí en España. Eran blancos y mi padre trabajaba para ellos en unas oficinas que tenían en Barcelona.

Empecé la escuela a los 8 años. Mi primer día fue escandaloso. Yo era el primer negro que se matriculaba allí. Recuerdo un bullicio alborotador que me dejó aturdido. Todos los niños hicieron un coro a mí alrededor para mirarme y para tocarme. Nunca habían visto un negro. Me asombró su ignorancia. Sólo recuerdo de este día, que no tenía miedo alguno. Les miraba con curiosidad mientras ellos, curiosos también, me miraban y me palpaban descaradamente. Y aún allí, no me di cuenta de lo que me esperaba durante todos los años siguientes…

Durante un tiempo, se repitieron incidentes como los de aquel día. Me rodeaban y me miraban, hablando todos a la vez. Al final, acabé acostumbrándome… En la escuela tenían actividades que desde mi perspectiva, me resultaban peculiares. Pero lo que más odiaba eran las fiestas de carnaval. Las odiaba con todas mis fuerza. Y con canciones que institucionalizaban la burla y el racismo, como la de Mecano “Blues del esclavo” o algunas de Georgie Dann, me sentía humillado cuando se disfrazaban de negros, pintándose y colgándose un hueso en la cabeza. Yo tendría sólo 8 años, pero venía de África y nunca había visto negros con huesos en la cabeza. Nunca entendí por qué se disfrazaban de una cosa que para ellos, era motivo de mofa y de desprecio. También coincidió mi estancia allí, con la serie “Raíces” de Alex Haley y pasaron a llamarme Kunta Kinte cuando querían reírse de mí. Se metían conmigo y me llevaba de vez en cuando, alguna que otra paliza sin importancia. Pero esto era lo de menos. Éramos pequeños… A parte, también tengo que decir que tuve amigos, niños que en esa época, fueron muy buenos compañeros.

Un día, a los 10 años, me vinieron a pegar unos niños. Y mientras me pegaba con uno, recibiendo golpes de otro, alguien me golpeó en la espalda. Me giré y vi que era un niño de 6 años, hermano de los que me pegaban. El niño hacía lo que hacían sus hermanos. Y esto me hizo pensar. El niño imitaba sus hermanos. Y me di cuenta, mientras la revelación me dejaba indefenso bajo los puños de aquellos niños, que a veces, calcamos cosas sólo porque lo hace gente que queremos, sin plantearnos nada. Actitud gregaria y borreguil de niños, que serán el futuro de su sociedad.
Las palizas se encadenaban. Los golpes y las burlas también. Todo siguió igual, hasta que un día me tuve que enfrentar a uno de los chicos más fuerte de la escuela. Ya desesperado y empujado por la rabia de la injusticia, casi le estrangulé. Pagué con él, el dolor de tanta crueldad y de tanta insensibilidad que tenían hacía mí. Yo era un niño como ellos, igual que ellos. Le pegué con toda la rabia de mis 11 años, le pegué ensañando con él toda la furia de tantas mofas y burlas por cosas que yo no había escogido, le pegué con toda la fuerza de aquellos sentimientos de soledad y de marginalización que yo había sufrido durante tanto tiempo… Y desde este día, me gané un poco de respeto.

Recuerdo mis años en la escuela con mucha nostalgia, a pesar de todo lo que pasé allí. No era más que un niño rebelde porque no entendía porque se metían conmigo, niños e incluso algunos maestros, sólo por lo que yo era… En casa tampoco era fácil y estos temas eran, para nosotros, problemas menores.

De mayor tuve que pasar algunos momentos de bochorno porque el color a veces era una barrera a una relación. Más que de mí, la gente se reía de la persona con la que salía, sólo porque salía conmigo…
Y aquello de que te pidan papeles por la cara o más bien por el color… Y un día, decidí que se acabó. Que se acabó aquello de tener miedo sólo porque hay gente que se piensa que cualquier negro es ilegal. Decidí que la policía es policía, fuerza del orden y que no hay que echarse a correr cuando les vemos. Aunque cuando te ven, te avasallan por negro y si pueden, pues te pegan… Decidí que se acabó y desde entonces, más de una vez, me he negado a enseñar mis papeles. Me ha costado alguna tarde en comisaría, pero el amor propio intacto me compensa.
Más tarde me aliste en el ejército y allí me tuve que enfrentar a algunos que llevaban camisetas de grupos nazis como estirpe imperial, batallón de castigo y cuadros de franco. ¿Racismo?



Empecé a tener más conciencia de mi negritud y de las trabas que había en esta sociedad. Empecé a frecuentar ambientes de negros. Y allí me di cuenta de que también había segregaciones geográficas y odios étnicos entre gente de diferentes países africanos. Increíble, sórdido y triste porque en lugar de juntarnos para ser más fuertes, nos dejamos cegar por convicciones erróneas. Con las otras familias negras que había en nuestro barrio, nos veíamos poco. Quedábamos de vez en cuando para alguna boda o alguna comunión. De lo que me arrepiento hoy es de no haber hecho más piña entre todos y luchar juntos en esta guerra de marginalización, en lugar de hacerlo por separado como lo hicimos.

Luego me hice más fuerte y más grande. Me hice muy buenos amigos. Y puedo presumir de tener muy buenos amigos. A lo largo de mi vida, me he esforzado para ser el mejor en todo. En lo cultural, en lo interno, en los estudios y en el trabajo, en todo. Para que nadie me viera como algo menos.
Todavía, del pasado hay algunas imágenes que me vuelven. Recuerdos dolorosos, como cuando aquel conductor de bus hizo bajar a mi madre delante de todos, bramando y gritándole. Me dolió como un disparo en el pecho. Un sentimiento sordo de odio y de rabia contra aquel señor que trataba a mi madre así, por que era negra. Yo no hubiera podido vivir en Sudáfrica o en USA en los 60’s, porque ya estaría muerto o viviendo en la clandestinidad. Pero lo que he aprendido a lo largo de todos estos años, es que es mejor utilizar la astucia, que la propia fuerza física. De pequeño aún me pegaba con los otros niños Pero de mayor, jamás. Me he negado siempre a llegar a estos extremos, pase lo que pase. Me niego a pelear y fío ciegamente mi integridad a mi verbo que es más devastador que mi puño negro.

- ¿Cómo te sentiste durante todos estos años?

Muchos años de mi infancia, me he sentido excluido. Totalmente. Y diferente. Muchas veces, incluso de niño, he sentido rabia y estupefacción. Tristeza nunca. Me sorprendía ver las relaciones que tenía yo con los niños de aquí. Yo antes de venir a Europa, tenía amigos con los que compartía tardes de juegos. Y aquí nada y no entendía por qué. No entendía porque simplemente me menospreciaban por mi color de piel. Y no era que lo suponía, sino porque me lo decían claramente, espetándomelo sin tacto.

A lo largo de mi vida, muchas veces me negaba a llorar, aunque sintiese muy dentro de mí, el dolor por un inmerecido trato. No quería darles el lujo de verme llorar porque no era sólo yo. Era todo lo que yo representaba. Mi familia, mis amigos, mi raza…
Así que ahora tengo que seguir luchando para superarme e irme a envejecer bajo las palmeras de la casa que me dejo mi abuelo en Mbini. Allí está mi hogar, mi paz, mi gente. Aunque siempre hay un día en que piensas: “Qué difícil es todo” y alguna vez, me pregunto si llegaré… Bajones que me dan, pero necesarios para tomar más impulso y llegar más alto. Triste atardecer de la vida y consecuencias de la decisiones de mis padres. Yo no escogí venir a vivir a Europa. Sólo, he vivido todo lo que me ha tocado vivir, aunque solo.

La época que yo viví era una época bastante difícil para los negros, aquí en España. Casi no había negros. Cruzarte con uno en la calle era todo un acontecimiento, no como ahora.

Si tuviera el poder de Hiro Nakamura, hubiera ido a sentarme al lado de Rosa Parks.
Me hubiera ido al templo de Harlem, para empujar a Malcom antes de que le alcance la bala.
Me hubiera ido en la celda de Mandela y le hubiera dicho: “Aguanta… tus ideas te harán presidente de Sudáfrica”.
Me hubiera ido en la casa de Kunta Kinte o a Gorée y les hubiera dado fusiles antes de que llegaran los colonos.
Si tuviera el poder de Hiro Nakamura, iría a ver a los tiradores africanos y les diría que tratan a sus hijos de “inmigrantes de mierda”.

- ¿Qué harías tú si tuvieras el poder Hiro Nakamura?
- Pues iría al futuro a ver si sirvió de algo todo lo que hicieron Martin Luther King, Malcom X, Rosa Parks, James Meredith, Leopold Sedar Senghor, Stephen Biko, Mandela... Todos aquellos que valientemente han luchado por los derechos civiles y la igualad entre negros y blancos. Si tuviera el poder de Hiro Nakamura, iría al futuro a ver si ha cambiado algo porque después de tanto tiempo, todo va aún muy lento…

A Alo, no le conocéis. Pero yo sí.
Y me parece increíble que detrás de esa sonrisa y este aire gallardo, elegante y culto, haya habido tanto sufrimiento.
Alo es mi amigo.

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