lunes, 29 de octubre de 2012

LA MUJER EN LOS PROVERBIOS AFRICANOS.


Las sociedades africanas tienen sus bases en un sistema jerárquico en el que manda el de más edad. Esto lo sabe todo el mundo. Pero una cosa que también está muy presente, es el rol que se le asigna a la mujer en estas sociedades. Las sociedades del África negra son machistas, ¿para qué lo vamos a negar?. Pero el machismo africano es un machismo raro, un machismo insólito que tampoco deja de serlo y que se rebaja a la dominación del hombre sobre la mujer en el ámbito conyugal y matrimonial. La mujer tiene que obedecer a su marido. Le debe respeto y docilidad. Una exégesis tan anclada en la mente de las propias mujeres que muchas se enorgullecen de ellos y esto hace que muchas veces cualquier mujer con un poco de sed de independencia es verbalmente y violentamente reprendida por los hombres y por las otras mujeres... Un machismo más incrustado incluso en la mente de las propias mujeres que la de los hombres. Un machismo en el que la mujer, aunque sea independiente, siente un arduo deber conyugal para con su marido. Un machismo social en el que a la mujer se le asigna "roles de mujeres" a los que, como buena mujer, se tiene que adaptar. 

Triste.

El machismo africano es raro porque fuera del ámbito conyugal, la mujer tiene un poder absoluto tal que muchas veces parecen ser las que mandan. Fuera del ámbito conyugal, la mujer es considerada sagrada y respetada porque es a ella a quien recae la educación de los niños. En las calles, hay una veneración completa hacía la figura de la Mujer, como ejemplo de sabiduría, de seriedad y de sensatez. Es venerada como diosa y se le rinde un culto como mujer que es. Y como diosa que es, no puede dejar su cuerpo a la vista, por lo que tiene que ir bien tapada. Tampoco puede ir por allí, tarde en la noche deambulando en ámbito de alegría permisiva o beber cosas que inducen al comportamiento propio de mujeres... Sí. También triste. 

La dualidad de la realidad de la mujer en las sociedades africanas se ve en los proverbios en los que la mujer es ruin, calculadora y entremetida, a la vez que indispensable, preciosa y fuente de prosperidad infinita. Es indispensable en todo su ser. Es la pieza fundamental de la familia. El pilar fuerte y central de toda una estructura. Es la fuente de la tranquilidad, de la paz y de la revitalizad. Aplaca el hombre en su sed y le da fuerza. 

-         Educar a una mujer es educar toda una nación
-         La mujer se viste a sí misma.
-         Las mujeres pueden decir muchas tonterías pero tonto el que no las escuche…
-         Donde las mujeres quieren fama, los hombres quieren reputación.
-         Las mujeres no necesitan a un jefe para organizarse.
-         El amor por una mujer puede cambiar un hombre malo en un hombre bueno.
-         La mujer es la que sabe el camino que lleva al agua.
-         Si de la familia, el hombre es la cabeza, la mujer es el corazón.
-         Mucha descendencia femenina es símbolo de perdurabilidad de la familia.
-         Para caer bien en una familia, hay que caer bien a las mujeres de esa familia.
-         Una mujer no sólo son dos tetas. Las cabras también tienen dos.
-         Casarte con una mujer puede darte derecho a su cuerpo, pero no a sus pensamientos.
-         La mujeres se espabila como una condenada, aunque nadie se de cuenta.
-         La mujer es el cinturón que aguanta el pantalón del hombre.
-         Quien habla mal de una mujer delante de otras, se quedará soltero.
-         Que dios no te haga lo que dice tu madre, ni lo que piensa tu mujer.

Pero a parte de esos proverbios, hay otros que no son nada más que afirmaciones injustas, sin fundamentos pero muy extendidas en las mentes machistas de las sociedades africanas.

-         Comer con una mujer es comer con el diablo.
-         la mujer no tiene derecho a hablar ante un hombre.
-         País de mujeres, país de mentiras.
-         La cantidad de chismorreos que sabe una mujer no le cabe en su bolso de mano.
-         La fuerza de la mujer está en su boca.
-         No confíes nunca tus secretos a una mujer.
-         Cuando las mujeres se encuentran, lo que tienen en el fuego se quema.
-         ¿Qué más da que una mujer sea guapa si es incapaz de presentar un plato bien preparado?
-         Si quieres guardar un secreto, no se lo cuentes a tus amigo y aún menos a tu mujer.
-         Que la sonrisa sea bonita, no quiere decir que la mujer sea buena persona.
-         Quien no quiere una mujer habladora, se quedará soltero.
-         Una mujer sin marido es una mujer son soporte.
-         Quien se casa con una “belleza” se casa con problemas.
-         No seas impaciente para casarte porque sino tu suegra será más guapa que tu mujer.


No me miréis así, ni nos vituperéis, que en vuestras sociedades muchas gente pensaba igual.
Lo único que pienso muchas veces es qué hacer para poder cambiar todo esto. Reconforto mi consciencia pensando que a lo mejor hablando de ello, cambiaremos algo. Aunque confío en la educación cada vez más presente en estos países para que muchas mujeres se den cuenta de que lo único válido es el proverbio de arriba y que es verdad aquello de que: “La mujer es la madre de la humanidad”  

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lunes, 22 de octubre de 2012

¿POR QUÉ LOS NEGROS SON TAN FUERTES?


Durante años de mi vida, he vivido rodeada de esculturas de ébano, y yo sin saberlo. Toda mi vida he estado viviendo con dioses y yo sin darme cuenta. No es que sea ciega o que me falle el sentido más absorbente, sino es que mis cánones de belleza estándar eran diferentes…

En el Dahomey como en sus países vecinos, la belleza no se mide ni por el peso, ni por la altura o por los atributos faciales, sino más bien por como es esa persona, en su interior… Eres guapa si eres buena persona. Y por muy guapo que tu te encuentres, si eres mala persona, todo el mundo te encuentra feo.  

Fue llegar aquí, cuando descubrí unos nuevos cánones y me sorprendió que una de las condición básicas del arquetipo del hombre ideal era que tuviera un cuerpo acerado. Acerado es robusto, musculoso, hercúleo y fuerte. Eso es lo que les gusta a los blancos… La verdad es que bien mirado, da fiebre mirar a un hombre con cuerpo diez. Me sorprendió que aquello en nuestras sociedades, no sea lo primordial.

Me sorprendió porque allí todos los hombres son así. Bueno… vale. Ya sé que habrá algún negro apocado y flojo, para romper estadísticas, pero normalmente los negros son así. Fibrados. De acero puro, fuertes, vigorosos y con unos abdominales tan marcados que rozan la locura. Abdominales, acero para barcos, tabletas de chocolate, unos músculos estomacales de aupa. Brazos titánicos, nervudos y prietos que nada tienen que ver con aquellos brazos “acruasanados” de los gimnasios europeos.
Pechos remarcables, con una tendencia vulgar y con una suave mata de pelos que sólo transmiten valor, ardor y pasión. Piernas impetuosas y enteras, compactas y firmes, resistentes a los caminos más largos y las rutas más inclementes, con sus pantorrillas tenaces y férreas que si te agarran, te pueden marcar la existencia.

Y las nalgas…Ay… las nalgas de los machos africanos, semejantes a pequeñitas rocas directamente nacidas de la tierra, se yerguen insolentes y jactanciosas ante cualquier ojo con ganas de guerra. Tampoco podemos dejar de lado esta hendedura, situada en la zona lumbar y que separa la espalada de las nalgas;  un arco “atoboganado” que da ganas, allí repantigado, de hincar los dientes en las bolitas nalgares o de hacerles “!plas plas¡” a palmas abiertas…

Perdonad que me invente palabras y perdonad la vulgaridad, pero es que la descripción lo merece.  

También hay que resaltar la espalda, una espalda recta y erecta cual miembro viril, ancha y que sólo transmite tranquilidad e instinto protector.
Y las manos grandes y gordas, mandonas y juguetonas que según he oído por aquí dan una imagen fiel del miembro reproductor. Manos de guerreros, que todo lo saben hacer, con un tacto áspero pero que dan unas caricias dulces y deliciosas.

Y todo esto acompañado de una humilde sonrisa, la de los que están como dioses y no lo saben. Una modestia positiva al que hay que añadir un ímpetu aplacador, que en los momentos de placer se multiplica dejando exhausto al “partenaire”… Ya sabéis lo que dicen de los negros… un placer enloquecedor, que dan ganas de ser raptada sin rescate alguno.

¿Por qué los negros son tan fornidos?

Podríamos decir que Dios los hizo así. Pero también podemos hablar de la base alimentación, del maíz, de la soja, de los pescaditos ahumados con cáscara de huevos, que preparan para las papillas de los bebés. Pero también están los trabajos rudimentarios, los de campos, donde el cuerpo se mueve ágilmente, atareado de sol a sol. Condiciones de vida, que son gimnasios naturales y que van formando la fibra echando la grasa a golpe de pobreza. Podríamos decir muchas cosas sin encontrar un axioma sin complejidad, pero la verdad es que no hay nada que buscar. Podríamos divagar sobre climas, condiciones de vida, legados de la esclavitud o mucho más, pero no.

¿Qué por qué los negros son tan fuertes?

Pues genética sencillamente.

Ay… Benditos cuerpos de ébano… Si lo hubiera sabido antes…


lunes, 15 de octubre de 2012

UN BLANCO EN SENEGAL.


Un día, después de una cena exótica con unos amigos, estuvimos hablando animadamente. Era un encuentro nada casual en la que festejábamos varios acontecimientos. Aquel día, uno de los chicos que se había ido a Senegal, nos estaba explicando su viaje…

Senegal. País de ensueño, con sus mujeres guapas y gráciles como gacelas, con esos cuellos alargados y estas miradas felinas. Mujeres delgadas, aunque fuertes… Tierra de los Wolof, de los Serer, de los Fulani y de los Mandinga. Mirada profunda de sus hombres, mirada del África que oscila entre lo seco y lo tropical… Senegal, tierra caliente y con dignidad altiva. Sonrisas blancas y pieles negras. Esto es Senegal.

El chico nos explicaba lo bien que se lo había pasado allí y lo bien que se había sentido como blanco respetado entre los negros. Nos explicó que todo el mundo le adulaba y le veneraba. Y, ya embebido de si mismo y jactándose, nos explicó cómo le miraban las mujeres con devoción. Explicó que un día había estado con una, otro día con otra. Según él, todas le iban detrás y algunas incluso le suplicaban para estar con él... Y guiñando un ojo, dijo que se lo había pasado muy bien con esas chicas que se dejaban hacer de todo… Se recreó, demasiado tiempo a mi parecer, en una escena en la que una de las chicas, lloraba diciendo que le quería cuando sólo se conocían de dos días…

-         Claro, dijo, se mueren de ganas de salir de allí, ven al blanquito y ya ven dinero y euros…

Y allí, ya ni siquiera le dejé acabar. Me inflamé, una ira sorda me subió por la garganta y me llenó la mente y los sentidos. Me enrabió que aquel chico, que en España no ligaba, aquel que aquí se arrastraba delante de las chicas españolas, estuviera ahora explicando y con desprecio, como se arrastraban las negras delante de él. Me dio rabia que vayan a países exóticos, los despojos de la sociedad de aquí, a buscar bustos firmes y nalgas turgentes y que después se tomen aires de colonos y de colonizador para hablar como si de un documental antropológico se tratase. Hombres mayores, feos y gordos que en su país de origen no ligan, y que en lugar de agradecer el cielo el poder tener una aventura con una de allí, se vuelven finolis y hablan de ellas con soberbia y con desdén porque a ellos les sale del escroto, de la envoltura testicular. Pues no.

¿Quién era él?  

¿Pero qué se había pensado? ¿Qué aquellas senegalesas nunca habían visto un blanco? ¿Por qué tenía que hablar así despectivamente de chicas con las que él mismo se había acostado? ¿A qué había ido allí?

Y con la fuerza de los que no saben por qué se han metido en una batalla, empecé a recriminarle por su manera de hablar de ellas y de que no todas las negras eran iguales. Empecé a gritar que no me parecía justo que hablará así de ellas… Le dije que me parecía repugnante su manera de ver a aquellas chicas y que bien evidente era que si no fuera por ellas, aún estaría él aquí en España reptando y serpenteando delante de chicas que se estimaban demasiado guapas para salir con él.

¿Por qué tenía que pensar que eran unas materialistas que le lloraban por su dinero? Lo que no podía decir de ellas delante de ellas, que no lo dijera delante de mí.

Y de repente me callé. Me callé cuando me di cuenta de que me miraba también con displicencia. Me callé porque me di cuenta de que en parte había dicho una verdad. Era verdad que muchas chicas en muchos países africanos iban detrás de los hombres blancos porque para ellas representaba la salvación, el cumplimiento de un sueño anhelado, la vuelta tan dichosa de la vida, una gran oportunidad de salir de allí para ir a conocer Europa. Las leyendas urbanas decían que los blancos te lo daban todo, y que en su país era todo más fácil. Decían que ibas allí pobre y volvías hecha una rica. Y por esto, muchas africanas se tiran encima del primer blanco que encuentran. Y muchos blancos se sienten como reyes en Zamunda, como seres superiores porque varias negras le han hecho la pelota. Me vi defendiendo una realidad absurda, una verdad ahogada, una realidad que pasa en muchos puertos de África. Todo el mundo espera un regalo del hombre blanco. Y esto, desde la época de la colonización, cuando los blancos llegaban y regalaban espejos, botellas… “bibelots” feos e inútiles.

Pero no todas las negras son así. Yo no soy así, y mis amigas tampoco. Mujeres educadas y trabajadoras que saben que cada uno vale por lo que es y no por lo que tiene. Y para mí, este chico aquel día no valió nada.

Me puse a pensar en varios blancos que yo conocía, que también habían ido a Senegal y en muchos otros países africanos y que jamás habían hablado como este chico. Blancos  con clase que saben que gente rara, hay en todas partes.


Cuando me levanté aquel día de aquella mesa, me sentí sucia. Era como si llevaba encima de mí una capa de mugre que no me pudiese quitar. Se apoderó de mi una impotencia bestial. Veía que nada de lo que yo había dicho cambiaría su opinión, ni la de él, ni la de los que piensan como él. Cada día irán más blancos a África, y volverán explicando sus méritos como hombre blanco y las "lagarterias" de las que se piensan que el blanco es rico. Me avergonzó que la actitud de aquellas chicas negras, repercutiese en la imagen que tenían muchos, de las chicas negras en general. Me entristeció aún más que los blancos que se aprovechaban de aquellos, pudiesen hablar de ello, de manera tan despectiva.

¿Qué hay que hacer para que nuestras hermanas dejen de ver a los blancos como dólares con patas?

Aquel día, me despedí de aquel chico fríamente. Ninguno de los dos nos volvimos a hablar después de aquel día. 

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lunes, 8 de octubre de 2012

EL RACISMO INCONSCIENTE.


-         ¿Alguna vez has visto un cocodrilo?
-         Non…
-         ¿Y una jirafa?
-         Non…
-         ¿Seguro que eres de África...? 

El racismo es una ideología que parte de la base de que hay  razas intrínsecamente superiores a otras. Una ideología peyorativa porque genera hostilidades, prejuicios y discriminaciones. El racismo viene cuando un color de piel determina un tipo de destino. El racismo es presente cuando ya da igual donde nazcas, cuando lo que importa es el color que tienes.

El racismo inconsciente es una forma de discriminación racial, que coge sus raíces en la ignorancia, en el tipo de educación y en el peso de la Historia. 
Son errores de lenguaje, garrafales meteduras de pata de gente que juraría que no es racista. El racismo inconsciente se relaciona con prejuicios positivos o negativos que tiene la gente acerca de todo un conjunto de personas del mismo color de piel. Ya lo decía Alexis Valdés en su monologo sobre lo “Negro”, un mundo en el que todo lo que es negro es nefasto, malo, peligroso e indeseable. También se ve en aquel anuncio, en el que mandaban a unos niños escoger entre un muñequito blanco y un muñequito negro. Esto es el racismo inconsciente. Unas ideas que nos llevan a no querer y a desconfiar de una persona por su color de piel, y sin saber por qué, como instintivamente…

El racismo inconsciente es el racismo de los que no saben que en realidad son racistas. Un racismo involuntario, que tampoco deja de serlo. Un racismo escondido en las conciencias, en las ideas y en las mentes…

-         ¿Cuánto tiempo tarda un negro en pintar una pared?
-         No sé… ¿Cuánto?
-         ¡Depende de la fuerza con la que se tira el negro contra la pared!
-        

Esto es un chiste que me explicó un chico, que seguramente juraría que él no es racista. Para él, yo era una enrollada en temas de color de piel y encontró acertadísimo explicarme este chiste. Cuando le dejé en aquella terraza, aquel día, él seguía riéndose. Yo le odié y nunca más he vuelto a saber de él y tampoco nunca me he quitado de la cabeza este chiste grotesco. No es que no me gusten los chistes raciales, pero ¿era normal que le hiciera gracia un chiste en el que empotraban un negro contra una pared?
Háblame de taparrabos y nos reiremos. Sí. Háblame de huesos en la nariz y nos reiremos. Háblame de ¿Cómo se dice “pan” en Africano? (¡Uf! Ya me exaspera este chiste) y nos reiremos. Pero no me hables de negros pintando una pared con su sangre simplemente porque son negros…

La incultura y la ignorancia se gemelan para dar a algunos su particular visión exacerbada  del mundo. Gente que en realidad no sabe que es racista.

Pedir a un negro que baile porque “Todos los negros tienen el ritmo en la sangre”, es racismo inconsciente.
El hecho de preguntar a cualquier negro: “Y tu ¿de dónde eres...?” es racismo inconsciente.
Quedarte sorprendido porque un negro hable bien el español es racismo inconsciente.
Dar por supuesto que un negro vive entre cocodrilos y elefante es racismo inconsciente.
Pedir a un negro que te hable el “africano” es racismo inconsciente.
Ver a un negro y pensar que es “segurata de discoteca” o que  vende drogas es racismo inconsciente.
Dar por supuesto que las negras SOLO pueden ser mujeres de la limpieza es racismo inconsciente.
Decir “Uno de tu tierra” hablando de un negro a otro es racismo inconsciente.
Que una dependienta diga al entrar una negra en su tienda: “Aquí, todo es muy caro…” cuando no sabe su poder adquisitivo, es racismo inconsciente.
Decir a un negro: “A ti, ya no te veo como un inmigrante…” es racismo inconsciente.
Decir “En tu pueblo…” cuando te refieres a todo un país de negros, es racismo inconsciente.
Pensar que todos los negros están mal en sus países de origen es racismo inconsciente.

El racismo inconsciente se ha vuelto un racismo ordinario, cotidiano y muy común, una mutación del racismo que ya no es agresivo sino a veces positivo e incluso simpático. Meteduras de patas garrafales, de gente que quiere ser simpática y la caga:

·        “No te pareces a los otros negros…”
·        “Bien mirado, tampoco eres tan negra”
·        “para ser negra, eres muy guapa…”
·        “Tu, no. Pero en general los negros son todos malas piezas”
·        “A mi los negros me caéis bien eh…”
·        “En tu pueblo, no tenéis de eso…”
·       

¿Perdona?

Yo estoy cansada de que siempre  se me pregunte de donde soy. A lo mejor soy de aquí. Ser español o ingles, o francés o alemán, YA no tiene nada que ver con le color de la piel.

El racismo inconsciente no es llamar a una persona “negro” o “blanco”. El racismo inconsciente es dar un destino a esta persona, solamente por su color de piel.

¿El racismo inconsciente es racismo?

Sí.

¿Hay que tolerar el racismo inconsciente?

No.



lunes, 1 de octubre de 2012

TEMÁTICA DE PROVERBIOS: EL LEÓN.


El León, rey de los animales. Emblemática figura de autoridad y de poder. Superioridad, líder, fuerza e indulgencia. Ese es el León y la misma fuerza tiene en todos los proverbios. Valiente, malvado, previsible y temible, el rey León, símbolo de orgullo se inmiscuye en los proverbios con grandeza. Protagonista de cuentos con grandes moralejas, también lo es de los refranes populares y de la sabiduría africana dando lugar a grandes verdades inolvidables. Gritos de guerra, algunos proverbios se alzan rencorosos y bravos por la presencia del león, mientras que otros sutiles y astutos se impregnan de la fuerza del as matador para dejar un mensaje de apacibilidad y de tranquilidad.
En Europa, muchos de los proverbios giran entorno a situaciones sociales pero en el África más profunda, los animales adquieren poderes y hablan y tienen los mismos sentidos que las personas… Y entre ellos, el León coge la misma fuerza que en la realidad.

-         El león cuando caza, no ruge…
-         La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre
-         El que coge el león por la cabeza, es que no le conoce.
-         “! La selva es mía!” dijo el león. “Es nuestra…” corrigió la leona.
-         Que el león te enseñe sus dientes, no quiere decir que te esté sonriendo.
-         Si ves una cabrita entre los leones, es que no es una cabrita.
-         Mejor vivir 1 día como león que 100 como cordero.
-         Él que ha visto el león y él que le ha oído no tienen la misma manera de correr.
-         Para conocer al león hay que tirarle la cola.
-         Que el león te enseñe sus dientes, no quiere decir que te esté sonriendo.
-         Si el hombre ha de morir en la jungla, pues que sea luchando contra un león.
-         Un único cachorro de león es mejor que una cesta de gatitos.
-         Aunque adelgace el león, no le vas a tomar por un gato.
-         Perro activo es mejor que león vago.
-         En la selva, o matas el león o él te mata a ti. 


-         La gacela no insulta el león.
-         Desconfía del tigre más que del león y de un asno malo, más que del tigre.
-         Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza seguirán glorificando al cazador.
-         Para compartir la presa con el león, hay que ser su amigo.
-         Es mejor un viejo león saciado en el poder que un joven león hambriento.
-         Tener garras no es ser León.
-         El niño educado por el trueno, no teme a los rugidos de un león.
-         Un perro sigue siendo un perro aunque haya sido criado por leones.
-         El león duerme con sus dientes.
-         La sabiduría del león no es la sabiduría de la pantera.
-         Cuando aún no se ha encontrado con el león, el tigre se piensa que es el rey de la jungla.
-         Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
-         Hay veces, que es la pequeña liebre, la que engaña el león.
-         El león muerto, los leopardos festejan.

-         El águila sólo se atreve con los hijos de la gallina. El cachorro del león no tiene nada que temer.
-         ¿Qué puede hacer el ciervo en un combate en el que el león perdió sus garras?

Supongo que muchos, no necesitan ni explicación… Pero si hay alguno que se os escapa, preguntad a la oradora.  

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