martes, 10 de junio de 2014

EL FÂ.


El Fâ es la geomancia adivinatoria y reveladora de los países del golfo de Benín. Dicen que el oráculo Fâ o Ifa, llegó al Antiguo Dahomey en el siglo XVII desde Nigeria. Y hoy en día, se ha extendido a muchos otros países del mundo que lo llaman de diferentes maneras: Candomblé, Orishas, Afa… El Fâ, aunque muy desconocido en los países de los blancos forma parte del patrimonio oral e inmaterial de la Unesco.

Según las definiciones, la palabra original Ifa significa: “Atraer hacía sí toda la naturaleza del Dios creador.”

¿Qué es el Fâ?

Explicar el Fâ es complejo y difícil.

El Fâ es un conjunto de escrituras, de signos particulares que tienen cada uno, unas interpretaciones con una veracidad sagrada. El Fâ es una ciencia adivinatoria conjuntada con ceremonias, cultos y tabúes que ayudan a los hombres a alcanzar una vida plácida y tranquila según su destino. Tiene un total de 256 signos con caracteres particulares, con personalidades y definiciones exactas. Y cada ser humano tiene su signo del Fâ como quién del horóscopo, tiene su signo zodiacal. Si el horóscopo de los blancos, a pesar de tener varias interpretaciones particulares y intrínsecas de cada signo parece generalista, el Fâ es exacto, preciso y escrupulosamente cierto.

Según las explicaciones populares, cada uno escoge su destino antes de nacer. Y consultar el Fâ, es volver a conectar con este destino que se nos olvida en el proceso de nacimiento.
El Fâ es la manera de volver a tener una oportunidad de vivir la vida que realmente nos era destinada y dejar de ser ciegos en cuanto a nuestra existencia se refiere. Una ceguera que nos hace cometer errores y no respetar las prohibiciones que habíamos pactado antes de nacer y que son las restricciones y las interdicciones de nuestro signo.

Sólo respetar estas interdicciones hace que dejen de ocurrirnos cosas raras.

Mal sabor de boca porque las cosas se tuercen siempre y porque todo va mal. Tristeza por producir rechazo sin motivo alguno. Metas que no se alcanzan nunca a pesar de todos los esfuerzos. Dificultades varias. Malestar general por una sensación de estar nadando siempre a contracorriente… Estos son algunos signos de que no estamos respetando algunas restricciones inherentes a nuestro signo.

Consultar el Fâ ayuda a recordar cuales son estas prohibiciones que varían dependiendo de cada signo. Algunos tienen prohibido llevar ropa de color rojo. Otros tienen prohibido consumir según qué tipo de carne. Otros tienen que evitar quemar cualquier cosa que sea de madera. Otros no deberían jamás de llevar encima objetos cortantes. Otros tienen prohibidos apagar la llama de una vela soplando o avivar un fuego soplando. Algunos signos no deberían nunca maltratar la tierra…
No saber de estas interdicciones de nuestro signo y no respetarlas, hace que la vida vaya del revés alejándonos de todas las cosas buenas que pedimos antes de nacer. Pero nadie obliga a nadie a consultar el Fâ. La consulta del Fâ es una cosa personal y voluntaria.

El Fâ desvela el futuro. El Fâ da respuestas a nuestras preguntas del presente. Y nos dice los pasos que deberíamos dar para que las cosas nos salgan bien. Nos dice las decisiones que deberíamos tomar e incluso, de dos opciones cuál es la más favorable. El Fâ nos dice las consecuencias que tendrán nuestros actos, nuestras decisiones personales y las decisiones de todos los que nos rodean. Nos muestra el camino que debería de haber cogido nuestro destino, nos dice el destino escogido y explica por qué no se nos cumplen nuestras expectativas y si tiene que ver con alguna violación de algún acuerdo esencial que hicimos antes de nacer.

El Fâ destapa momentos de la vida de cada uno. Destapa errores del pasado, destapa problemas del futuro a la vez que da soluciones para evitar desgracias ligadas con ese futuro. El Fâ nos dice qué tenemos que hacer para favorecer y tener una repercusión positiva sobre nuestro destino. Lo hace mediante signos, parábolas y fábulas porque cada signo del Fâ tiene un conjunto de proverbios, cuentos y leyendas que encierran la solución al problema de todo aquel que consulta su Fâ.

El Fâ hace posible las cosas imposibles y puede ayudarnos a cambiar nuestro destino.

Cada signo “geománcico” tiene un nombre, una particularidad y una representación; También tiene su naturaleza, si es un signo de día o de noche, incluso si es masculino o femenino y unas características físicas de las personas que suelen tener este signo; Sus gustos, las profesiones ligadas, los tipos de enfermedades que suelen padecer, qué miembro de su familia pueden perder y qué riesgos mortales suelen correr.

Los que interpretan el Fâ se llaman comúnmente en la lengua vernácula más hablada en el Antiguo Dahomey “Boconon” o en idioma yoruba “Babalawo”. Son mediadores y actúan bajo el poder y la voluntad de Dios. La mayoría son hombres aunque también hay mujeres lectoras del Fâ. Suelen ser iniciados o de familia de lectores. Cualquiera no puede leer el Fâ. Muy pocos dominan los signos y saben a la perfección las exegesis ligadas a cada signo.

El Fâ es el pasado, el presente, el futuro.
El Fâ es el destino.
Es un guía porque aconseja.
El Fâ nos ayuda a conseguir nuestra suerte
Nos ayuda a alcanzar un equilibrio interior.

También lo dice Wikipedia. “El Fâ es el primer paso para que una persona reorganice su ser…”

Consultar el Fâ es vital para saber qué camino coger. El Fâ es natural y revela la identidad verdadera de cada individuo.

El Fâ es nuestra ciencia exacta.

Si no sabes de dónde vienes, ¿Cómo vas a saber a dónde vas?

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