martes, 1 de febrero de 2011

PENSAMIENTO.


Esta mañana, he ido por el centro de Madrid. Más concretamente por la zona de la plaza Mayor, sola, paseando y observando todo a mí alrededor. Hace buen tiempo y la gente va con manga corta. Es Octubre. Se está muy bien al sol y además, a la sombra no hace frío. No he podido evitar sonreír con varias estampas con las que me he encontrado; Todas las estatuas vivientes se estaban maquillando y preparando para un día duro de trabajo pero que ya se auguraba exitoso, porque las calles estaban llenas de turistas, de jubilados, de familias, de gente joven... Me notaba envuelta en un sentimiento de paz y de felicidad.

Pero tengo que confesar que esta mañana, esa misma mañana, durante unos minutos, me he decepcionado a mí misma.

Como es natural, cada vez que voy por estos sitios tan turísticos, no puedo evitar ser precavida con mi bolso, ya que he tenido malas experiencias. Por esto, tengo cien ojos, atenta a todo y a todos.
Dirigiéndome a la Plaza Mayor, he visto como una pareja de turistas mayores, ingleses o americanos, cogidos de la mano cruzaban la calle, justo a mi lado. Y unos segundos después, un chico negro de unos 20 a 25 años me empuja levemente para ponerse al lado de la señora. Y he pensado: "Espero que la señora tenga cuidado con el bolso". Lo he pensado porque intuitivamente me ha parecido muy extraño el empujón del chico y sus ganas de ponerse al lado, justo al lado de esa señora canosa. Pensé en seguirles con la mirada para ver si así, el chico desistía en su voluntad de robar. Eso. Yo di por sentado que eso era lo que él quería: robar. Y por esta razón tenía tanta necesidad de ponerse al lado de esta pareja blanca de extranjeros.

Y de repente, vi que la señora levantaba la mano para acariciar la nuca del joven y entraron juntos a una tienda de souvenirs...

Me sentí avergonzada y me quedé decepcionada conmigo misma. No me esperaba en ningún caso, que fuera su hijo. Tuve la certeza de que lo era, ya que luego me quede observando y me di cuenta que tenían que ser familia, por el cariño y con la cercanía que se hablaban.

Esto me hizo pensar que igual que yo, muchos, seguramente habrán podido pensar lo mismo alguna vez y también me paré a pensar lo difícil que puede ser para una familia multirracial el día a día, a veces. Y eso que en mi familia hemos tenido experiencias de ese tipo.

Yo misma soy adoptada y por eso me he sentido profundamente avergonzada.

Creo que todavía falta mucho trabajo por hacer. Espero y no quiero ofender a nadie con ningún comentario, solamente expreso de corazón algo que me ha sucedido hoy.

No soy racista. ¿Pero por qué pensé así? ¿Por qué? ¿Tan difícil es no prejuzgar a la gente por su color de piel? Recuerdo que a los dieciocho años tenía un novio negro y me enfadaba mucho cuando por la calle, las señoras se sujetaban el bolso nada mas verle, y yo tenia ganas de gritarles: "¡Es un buen chico, como cualquier otro , con un corazón así de grande!"

Pero esta mañana me he encontrado haciendo lo mismo, y por eso y más que nunca las familias multirraciales tienen que saber lo que les viene encima, afrontarlo y saber que son familias diferentes y estar unidas ante todo esto.


Escrito por Laura Heckel, autora del blog http://www.adopmundi.com/

Gracias Laura.

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viernes, 21 de enero de 2011

NEGRO DE MIERDA. EL RACISMO EXPLICADO A LOS BLANCOS.

Este es el título del maravilloso libro que me estoy leyendo. Un libro de Matthew Tree intitulado “Negre de merda. El racisme explicat als blancs”. Un libro fantástico aunque no sé si seguir porque me está entrando una rabia y un poco de fobia por todas las historias que explica Matthew. ¿Qué es el racismo en realidad? ¿Quién es realmente racista? ¿Se es racista por ignorancia? ¿La gente es racista por todas las teorías que erróneamente se han ido inculcando en la cultura general?

El color de la piel puede ser un indicador general en cualquier aspecto. Igual que lo podría ser la nacionalidad, el tipo de pelo… Después de todo, no se usa el mismo champú, para un pelo que para otro.  Lo execrable es cuando este factor, ya sea el tipo de pelo o el color de la piel, se usa de manera peyorativa.
Yo paso del racismo. Paso del racismo absoluto que es aquello que empuja a algunos infelices ignorantes a sacar una rabia contra alguien frente a la que se sienten superiores. Hay muchos tipos de racismo.

El racismo...
( ...Continuará )

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jueves, 20 de enero de 2011

EL EQUIPO GANADOR.


Siempre me he quedado “sidérée” por la fiebre del fútbol en este país.
Un fervor y una devoción inalterables en los que los simpatizantes de cada equipo notan las derrotas y las victorias hasta en la medula. Puños mordidos y corazones desbocados, lágrimas amargas, nervios a flor de piel y emoción a tope.
Las victorias son celebradas y aplaudidas hasta el agotamiento. Un fárrago de gente poseída por la alegría contagiosa de las hordas, un maremágnum que llega a niveles tan altos que dan vida al proverbio que dice que “la locura empieza por la alegría”. Gritos a prueba de gargantas, euforia colectiva, gozoso abrumador.
Y la derrota, la derrota tocando el otro extremo, les lleva a la ira, una ira exabrupta y a una tristeza profunda pasando por una impotente desesperación, un desconsuelo y una aflicción amarga.

No he visto muchos partidos, aunque contagiada por el optimismo general, alguna vez he asistido a partidos de equipos líderes. Me sorprende ver la vehemencia con la que la gente aplaude los goles. Árbitros amateurs, que pitan antes las faltas, denuncian los penaltis y los “hors-jeu” acribillando las pantallas de gritos y de invectivas groseras al incompetente y vendido árbitro profesional y a los malditos jugadores que “con lo que ganan, podrían correr un poco más”. Hombres incapaces de subir ocho escalones seguidos, se inflaman con una santa cólera blandiendo un puño dando a entender que ellos con esta pelota, harían barbaridades, milagros e incluso maravillas.
He oído de gente que dejo de comer porque su equipo había perdido. He oído de gente que puso una pantalla para ver el fútbol el día de su boda. He oído de gente que ha quemado infraestructuras de su barrio por el fútbol. He oído de baby’s boom por una victoria de un equipo… He oído mil locuras sólo por el fútbol.

En el Dahomey, la cosa es un poco de chiste, como siempre. En mi pueblo, situado en el centro del país, los partidos importantes también son motivo de expectación. Todo el mundo se mueve hacia el campo cantando lemas de cada equipo. Coches pitando, gente gritando y cantando, zumbido ensordecedor… Pero a la pregunta “¿Cuál es tu equipo?” todo el mundo contesta lo mismo. “Soy del equipo ganador”.

Todo esto viene del hecho de que al final del partido, el equipo ganador ofrece un banquete con bebidas de todo tipo, y comida "barra libre"… una fiesta a la que sólo acceden los que son del equipo o tienen la camiseta con el logo del equipo. Y, a problemas de ricos, soluciones de pobres. Todo el mundo tiene camisetas de los dos equipos. Y en las entrevistas locales de antes del partido, los forofos, fans, fanáticos e aficionados contestan siempre con una enorme sonrisa: “Yo soy del equipo ganador”. Porque nadie quiere dejar claro su inclinación para que después no le nieguen la entrada al banquete.

Cada uno anima su equipo antes y durante el partido. Y después se ponen la camiseta del equipo ganador y acaban todos en el banquete, celebrando la victoria del “equipo ganador”.

Mi tío, gran filósofo diletante, siempre decía que esto era el secreto de la felicidad; "Poder disfrutar de todo y que una derrota no te impida participar en un festín."
Y no os penséis que no sabemos vivir la pasión del fútbol. Lo vivimos igual que aquí, con gritos y alboroto. Solamente que la manera de vivir el final es diferente. Todo el mundo es del equipo ganador. Y todo el mundo siempre se divierte porque en el fútbol, siempre hay un ganador.

Y se preguntarán de qué equipo soy.

Pues, del equipo ganador. No sé ser de otro equipo.

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THIS TIME FOR AFRICA.

Nous avons passé toute notre vie, avec des informations de diverses sortes et de divers pays. Et ces informations font que chacun de nous se fait une idée par rapport aux réalités des autres pays.

En Afrique, la vision que nous avons de l’Europe est celle qu’on nous laisse entrevoir et entrapercevoir dans les séries importées, les films; Ce que nous lisons dans les livres, et ce que nous expliquent ceux qui ont émigré... L'image qui nous arrive est celle d’une Europe riche et attrayante.Et c’est pour cela que plusieurs africains voient l’Europe comme une ville de lumière, un panorama de montagnes vertes qui se profilent à l’horizon, une Europe de gens bien vêtus, qui distillent du bien-être.
Moi j’ai toujours pensé qu’ici en Europe, l’idée que les gens ont de l’Afrique, est celle de nos réalités de chaque jour, une Afrique étouffante, avec ses motos, son aire pollué, ses marchés bouillants, ses sourires, sus tissus multicolores, ses vastes savanes, sa vigoureuse et hospitalière population…

Mais je me trompais.

Un jour, mi-couchée dans mon fauteuil européen, zappant chaîne après chaîne, je suis tombée sur un documentaire sur l’Afrique. Je suis restée hébétée devant les images des enfants morts de faim avec des mouches tout autour, le ventre ballonné, malades certains de Kwashiorkor, et d’autres rachitiques, tous pleurant avec un filet de voix aigüe et bizarre. Je suis restée abasourdie, avec le front plissé, devant la quantité impressionnante de déchets, des montagnes et des montagnes de poubelle, avec des gens tout autour, dans la plus normale des routines. Des petites filles accroupies, main au menton, perdues dans leurs pensées, sans innocence. Je suis restée pétrifiée devant les marchés de terre battue, avec des femmes tristes et des hommes surchargés de colis, tous vêtus en haillons. Des villages entiers de terre, des chemins "seize" et des enfants avec des cache-sexes comme seule tenue. Toute émue, j’ai vu des hommes, vieux, chargés comme des mules et tirant des vaches maigres et des ânes faméliques. Je n’ai vu aucune structure, aucune maison en ciment, rien. J’ai eu mal au cœur en pensant qu’il y avait encore en Afrique, des gens qui vivent dans de telles conditions. Tout un pays dans une pauvreté infinie et horrifiante.

J’ai désiré qu’il y ait une aide humanitaire pour tout ce monde et songeuse, je me suis déconnectée des images en pensant si un jour, tous ceux-là sortiront de cette pauvreté maladive, si un jour l’Afrique finirait avec tous ses problèmes. Et soudain, je suis revenue à la réalité. La voix Off, avec un léger accent transformé par la peine et la désolation, avec un ton larmoyant et lavé par le chagrin et le dépit, disait le nom de mon pays. Mon pays ? Mon pays ? Ça ce n’était pas chez moi.

Où sont les images de ma ville? Et celles de mon village ? Où sont les rues pavées et les chemins goudronnés que je parcourais chaque jour pour aller à l’école ? Où ? Où sont les hommes pressés, sur leur moto ; les femmes dans leur voiture et leurs habits de mille couleurs et dessins extravagants ? Où est notre dignité ? Ça ce n’est pas mon pays.
Où sont nos marchés en ébullition ? Et les enfants vêtus à la dernière mode, comme les noirs-américains du début du siècle passé ? Ce style qui pour nous est toute une explosion de glamour et de finesse. Où sont les enfants joufflus, avec leur gazouille qui déjà prédit un flot de voix lié à la bonne alimentation à base de maïs, de voandzou, de riz, de soja, de lait en poudre, de poissons fumés et de coquilles d’œufs ? Où sont nos immeubles lumineux ? Et les rues ambiancées qui chaque nuit bourdonnent à cause de la foule. Je suis d’accord que nos villages ne sont pas comme nos villes, mais ce pays que je voyais à l’écran n’était pas le mien.

Au Dahomey, dans les villages, au moins les gens sourient. D’où ont-ils sorti toutes ces poubelles qui étaient des hectares et des hectares de déchets ? Ça ce n’est pas mon pays.
Je suis restée bouche bée, me demandant pourquoi ils passaient ces images à la télé et non pas les autres, les vrais images de chez nous. Les images des gens dans leur routine de chaque jour, allant au travail, ou en sortant la nuit à Cotonou, a Yaoundé ou à Abidjan ; Les images des boîtes et des bars pleins à craquer comme dans les bars de n’importe quel pays européen. Pourquoi mettaient-ils ces images qui ne laissent entrevoir ni un brin de modernisme social, sinon seulement une pauvreté infinie?
Moi je n’avais jamais vu ces lieux qu’ils montraient dans le documentaire. Jamais, après quasi deux dizaines d'années dans mon pays natal.

Mon pays, n’est pas le pays des enfants rachitiques et le Kwashiorkor n’entre même plus dans notre vocabulaire quotidien. Nous avons des supermarchés. Nous avons des écoles. Chez nous, il y a des gens qui s’habillent avec des pantalons et des chemises, des filles avec des minis jupes et leurs ceintures enco, des salons de coiffure. Nous avons des bus, nous avons des taxis, des taxi-motos, Nous avons un service public d’électricité et d’eau. Nous avons des sièges gouvernementaux, des défilés de mode, des festivals de ciné et de théâtre ; Nous avons des climatiseurs, nous avons des banques… Et excusez-moi pour énoncer des choses si élémentaires, mais c’est que dans le documentaire que j'ai, il n’ya avait rien de tout cela. Nous avons tout, pas autant modernisé qu’en Europe, c’est clair, mais nous l’avons. Ce documentaire ne donnait qu’une image triste de l’Afrique, une Afrique méconnaissable pour les propres africains, une Afrique pas seulement pauvre, mais finie et écrasée sous le poids des maladies virulentes et de la pauvreté.

Et cela me rempli de rage.


J’ai pensé que peut-être qu’ils mettaient ces images pour inciter les Ong’s ou pour sensibiliser les gens à faire des aides humanitaires, mais cela n’apaisa pas ma rage. J’ai pensé que peut-être tout cela était réellement chez nous au pays, même si moi je ne l'avais jamais vu, mais cela n’apaisa pas ma rage. J’ai pensé, j’ai réfléchi, j’ai médité, j’ai cogité, j’ai considéré, j’ai raisonné mais cela n’apaisa pas ma rage. Un sentiment sourd de fureur, qui monta en moi du plus profond de mes entrailles, comme quand on te ment et tu le sais, comme quand tu ne peux rien faire pour répondre à une insulte humiliante.

Mon pays n’est pas comme ils veulent le faire voir. Quel besoin ont-ils de réduire tout un pays à cette image ? Tout un continent minimisé à cela. Il doit avoir d’autres manières de sensibiliser les gens. Mais pour plus de raisons que je cherchais pour justifier ce documentaire, plus je m’enrageais. Et je me suis rappelée de CAD PRODUCTIONS et leur documentaire sur l’immigration, quand Philippe m’a dit qu’eux, ils voulaient sensibiliser les gens sur l’immigration, mais pas avec les mêmes reportages que toujours, qui montrent des noirs en pirogue, les lèvres sèches ou travaillant dans des champs de culture agricole. Mais plutôt une image différente « parce qu’il y a des immigrants qui viennent en Europe, qui travaillent, qui payent leurs impôts, et ont une vie comme n’importe qui d’autre ici »
Pourquoi tout le monde ne fait pas comme ceux de CAD PRODUCTIONS ? Un reportage différent sur les pays africains avec notre réalité de chaque jour. Pour que n’importe qui, qui veuille aller en Afrique ne s’attende pas à voir rien que des mouches, pour que les gens arrêtent de penser que les africains sont des « morts de faim », que nous venons tous d’une tribu de la forêt de Botswana et que nous vivons tous avec des cache-sexe et dans des cabanes. En Afrique, il n’y a pas que la pauvreté. Il y a aussi des richesses. C’est triste que de nos jours l’Afrique est directement lié à la mort, aux maladies, à la pauvreté, à la décadence, à la guerre…

En Afrique, il y a des gens pauvres, il y a des maladies, il y a des gens qui n’ont rien et qui vivent dans le besoin le plus absolu. En Afrique il y a des pays qui sont en guerre et d’autres qui sont soumis dans une dépression sans fin. C’est vrai. C’est une vérité irréfutable. Mais il y a aussi d’autres choses. Chez nous, il y a pleins de gens qui dorment dans des lits, avec des matelas. Des gens qui se lèvent chaque matin avec leur réveil radiophonique, qui se douchent avec de l’eau potable, et qui prennent leur voiture, leur moto pour aller travailler. En Afrique il y a des gens qui ont une vie normale, une maison avec jardin et même une seconde résidence pour les pique-niques du dimanche, avec la famille. Des gens qui ont des animaux de compagnie comme dans n’importe quel autre pays. Des gens comme mon voisin, ma voisine, mes professeurs, mes amis, ceux de ce quartier, ceux de là-bas, celui-ci, celui-là… Des gens normaux, propres et heureux, qui se lavent chaque jour et qui mangent chaque jour. Ce qui n’est pas normal c’est qu’en plein XXI siècle, il y ait encore des gens qui se demandent si en Afrique il y a des universités, s’il y a des écoles, si nous avons des télévisions, s’il y a de l’électricité, si nous avons internet….

Et je me suis rappelé que parfois dans ma ville, avec mes amis, nous voyions passer des blancs mal vêtus avec des tee-shirts percés et délavés. Beaucoup de touristes vont en Afrique avec des habits à jeter dans l’espoir de le laisser aux autochtones. Cela n’a rien d’étonnant parce qu’après avoir vu des documentaires comme celui que moi j’ai vu, ils doivent penser que pour nous, n’importe quelle chemise, même usagée est un cadeau du ciel. Je n’imagine pas ma copine Nadia, combinant des tops délavés de « yovos » avec ses hauts talons. Mais il faut dire que nous, nous acceptons ces cadeaux, parce que dans tous les cas, comme serpillière, n’importe quelle chose est valable.

Les télévisions européennes transmettent une information unidirectionnelle du continent noir. Ils expliquent comment nous mourrons jour après jour, et comme nous ronge la pauvreté. Comme a dit Chimamanda Ngozi Adichie, écrivain nigériane et lauréate du prestigieux prix britannique Orange Prize for Fiction « …Trop de gens expliquent comme l’Afrique meurt et trop peu disent comment l’Afrique vit… »

L’Afrique que moi j’ai vécu n’est pas l’Afrique que j’ai vu dans ce documentaire. L’Afrique que moi je connais n’est pas l’Afrique des enfants sous-alimentés, ni celle des mouches, des poubelles et des cache-sexe. L’Afrique que moi j’ai vécu est une Afrique bouillante, avec ses denses circulations, ses familles, ses messes de dimanche, ses sorties à la plage, ses musiques…
Quand arrêterons-nous de visualiser une Afrique stéréotypée pour voir une Afrique réelle ?

J’ai été dégoutée par ce reportage et je me suis sentie bernée. Je sais que tout a une raison d’être, mais ça, ce n’était pas mon pays. Mais bon, si c’est l’image qu’ils veulent avoir de l’Afrique, tant pis pour eux. Moi je sais l’Afrique que j’ai dans mes souvenirs et celle que je porte en moi, au plus profond de mon cœur.

martes, 4 de enero de 2011

ÁFRICA ROBADA Y APALEADA.


Dice el primer artículo de La declaración universal de los Derechos Humanos que: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

La Declaración Universal de los Derechos Humanos se redactó basándose en la dignidad inherente de las personas, considerándolas iguales en derecho, para la libertad, la justicia y la paz en el mundo. Esos derechos tienen como base fundamental la libertad de expresión, el respecto y la igualdad, sin distinción de sexo, de raza, de religión, de opinión política, de lengua …
Pero hoy en día, por intereses múltiples, muchos pasan por encima de los derechos humanos , empujados por la codicia, el capitalismo y los beneficios extraordinarios. Cada uno mira su rédito y ya nadie recuerda los principios, la esencia y el espíritu que se perseguían en aquel 10 de Diciembre de 1948.

África rebosa de materias primas. África rebosa de minerales. Oro, diamantes, petróleo, cobre, coltan, uranio, hierro, plomo, zinc, cromo, platino, vanadio, cobalto, magnesio, titanio, carbón… No digo más. Como buena africana, sé que él que tiene mucho, tampoco tiene que decir todo lo que tiene...
África rica de suelo por abajo. ¿Pero cómo se entiende que a pesar de esta copiosidad de riquezas minerales África siga pobre?

Pues todos estos minerales, explicado de manera simple, les resulta necesarios a los países ricos, para el desarrollo de su economía, siendo imprescindibles en sectores claves. Y gran parte de la riqueza minera africana es explotada por grandes multinacionales originarias, la mayoría, de los países del norte.

Explotar es sinónimo de estafar, engañar, defraudar, aprovechar, utilizar, comercializar, reventar…  Y créanme, en todo esto no hay nada de laudatorio. Ellos se lucran de nuestras materias primas y se enriquecen cada día más con nuestro petróleo, con nuestro uranio…
Nosotros tenemos materias primas y somos pobres. Nosotros tenemos riquezas mineras y somos pobres. Nosotros tenemos oro y somos pobres. Esto, ¿quién lo entiende?
Pero lo que más me sorprende es que las multinacionales nos saquean nuestros bienes y después nosotros tenemos todas las dificultades del mundo para obtener un visado para entrar en sus países. Exactamente como lo ha dicho Víctor Nzuzi Mbembe: “Los africanos no tenemos papeles en Europa, pero nuestros minerales sí son bienvenidos”.

La sobreexplotación de minerales está relacionada con varios conflictos sangrientos que aún tienen lugar en África. Muchas voces han hablado, mucha gente sigue luchando para acabar con tantos conflictos derivados, como el Coltan y la guerra en el Congo que se ha cebado más vida que los genocidios y las guerras de Rwanda y de Darfur juntos. Y nada. Los enfrentamientos siguen en África.

Mucha gente, europeos, africanos, americanos luchan con Ong’s, con asociaciones sin ánimo de lucro para que haya un comercio más justo pero las cosas, en su mayoría, siguen igual. Se han escrito leyes, códigos, estatutos, normas, edictos… pero siguen extrayendo minerales. Parece que nada se pueda hacer contra la desigualdad entre países ricos y países pobres. África sigue pobre de suelo hacía arriba. Y también parece imposible que dejen de explotar nuestras riquezas.
Pues si no quieren irse, por lo menos que hagan un intercambio justo. Ya ni pido que nos paguen o que como siempre, hagan ver que nos perdonan nuestras deudas nacionales... Sólo pido que hagan intercambio social. Si a nosotros nos cogen minerales, pues que nos dejen vivir en sus países en las mejores condiciones posibles.

¿Por qué nos piden tanto papeleo para residir? ¿Por qué tantas restricciones a la hora de trabajar en su país? Si ellos han instaurado el libre mercado, con una libre circulación de capital y sin barreras de entrada ni de salida de dinero en un mercado con equilibrio casi perfecto, ¿por qué hay barrera a la libre inmigración? El dinero y las riquezas pueden circular, ¿pero los humanos no?
Se les llena la boca de "Globalización", de "Democracia" pero sólo buscan sus propios intereses. ¿Dónde está la globalización, cuando existen países que no quieren tener a inmigrantes de países subdesarrollados, cuando se enriquecen a su costa?. Y encima, parece que nos están haciendo un favor con sus leyes de inmigración. Nos roban y tenemos que vivir agradeciendo el haber podido tener una pequeña oportunidad en su país.

Encima de que nos roban, nos apalean. ¿Qué mundo es este? ¡Que venga Júpiter y lo vea.!


Si nos roban nuestros minerales, por lo menos que hagan un intercambio social. En lugar de fingir que las cosas sólo están mal por culpa de los nefastos dirigentes africanos, que hagan intercambio y sensibilización social.

Que se vuelvan a escribir estos derechos, esas leyes de inmigración, y que si un país vive a costa de riquezas primas de otro país, pues que los habitantes del país explotado tengan libre entrada y una residencia cómoda, acceso a un trabajo digno de sus facultades y a todos los servicios sociales y públicos del país explotador.

Que no pongan tantas barreras de entrada a los habitantes del país explotado. Que no nos pidan tanto papeleo para la residencia, para los visados y que no tengan la desfachatez de hacer políticas racistas de extranjería.

Que les muestren a sus habitantes, pruebas visuales de en qué condición trabajan los mineros de los países pobres, extrayendo sin descanso, para los países ricos, en condiciones que violan abiertamente los artículos 3, 4 y parte del 5 y algún que otro más de los derechos humanos. Así, cuando alguien tenga un móvil, que sepa que a lo mejor se lo tiene que agradecer a algún pariente de aquellos subsaharianos que vienen en pateras.

Que haya información, que la gente sepa de donde viene cada uno de estos minerales. Qué país explota a qué país. Quien vive de quien y en qué se emplea cada mineral. Así la gente no nos miraría como si viniéramos aquí a robarles su trabajo o sus servicios y más… Así a lo mejor se dejará de asociar la inmigración a la delincuencia, que ya queda patente a los ojos de la humanidad quien roba a quien.

Ya sé que más de uno dirá que la culpa es de los corruptos dirigentes africanos, que también a ellos hay que darles de comer a parte. Pero donde está la honestidad, la fraternidad y la integridad de los capitalistas europeos o americanos entre otros, cuando saben muy bien que están pagando una cosa muy por debajo de su valor. Esto en mi país, se llama robar. Y capitalizando, nos compran los productos a bajo precio y nos lo revenden a precios exorbitantes.
¿Dónde están aquellos que se dicen dirigentes del mundo, los que regulan los mercados y los precios internacionales? ¿Dónde están cuando a África se la está timando? ¿Dónde están los que escriben las leyes? ¿Dónde están los protectores del medioambiente cuando África se está degradando por culpa del exceso de extracciones? ¿Cuándo se pondrá fin al saqueo de nuestros recursos minerales? ¿Cuándo los gobiernos africanos harán leyes de protección de nuestro medioambiente? ¿Cuándo se acabarán los conflictos sociales y la pobreza del continente originados en parte por la sobreexplotación de recursos?

¿Dices que nosotros colapsamos los servicios e las ayudas sociales? ¿Dices que venimos a cometer delitos?

¡Mírame bien!

Tus móviles, tu Ipod, tus videoconsolas e incluso este ordenador en el que lees este post funcionan gracias al Coltan, mineral de mi tierra. El oro que tienes es buscado por hombres y niños de mi tierra, que trabajan en condiciones peligrosas, rebosándose en el fango en canteras abruptas. Tu café está recolectado por gente de mi tierra, gente explotada. ¿Y después, nosotros somos los que infringimos leyes de extrajería? Nosotros no infringimos ni leyes naturales, ni leyes de fraternidad, ni leyes humanas.

Si no nos quieren a nosotros, pues que no quieran a nuestros minerales.

¿Cuándo acabará todo esto? Porque lo que no tiene sentido es que las canciones de cantaban los esclavos en sus noche de melancolía sigan teniendo sentido en pleno siglo XXI.

“Let my people go...Un grand navire est arrivé. Let my people go…Les soldats blancs ont débarqué. Let my people go. Ils ont pillé, ils ont brûlé. Let my people go…Descends Seigneur, reviens sur cette terre. De la peur seigneur, delivre mes frères... Déjà trois siecles ont passé... Let my people go... Quand viendras-tu nous délivrer... Let my people go... Les noirs sont las de pardonner…Lets My people go…”*

¿Cuándo nos dejarán en paz? ¿Cuándo nos valorarán?

http://yaivi.blogspot.com/

* "Let my people go…Un gran barco llegó... Let my people go… Los soldados blancos desembarcaron… Let my people go…Saquearon y quemaron... Let my people go…Ven, señor. Vuelve a esta tierra. Del miedo Señor, libera a mis hermanos… Ya han pasado tres siglos… Let my people go…Cuando vendrás a liberar-nos Let my people go… Los negros están hartos de perdonar…. Let my people go…"
 

jueves, 30 de diciembre de 2010

¡ FELIZ AÑO NUEVO !

Cuando se acaba un año, hacemos un balance de pérdidas y de ganancias y nos sorprendemos de lo rápido que ha pasado el año y de la cantidad de cosas que hemos vivido. También hacemos un recuento de lo bueno, de lo malo, comparando año con año…
Y es triste, porque al final, muchas veces, sólo nos fijamos en las cosas que no nos han ido bien.

Y por esto, en una fecha tan señalada, le presento todas mis excusas al 2009. Pensaba que era un año horrible y ahora con mi balance, las cosas no me cuadran.

Cuando se acabó el 2009, yo me alegré. Y me alegré porque me dejó exhausta, exhausta y triste. Me dejaron agotada, los baches emocionales, las simas profesionales, los naufragios sentimentales… Despedí con solemnidad, jubileo y conmemoración al 2009 porque le consideré un pésimo año. Le acusé con gritos y abucheos de mi fracasada situación sentimental, porque me dejo sola bailando, cuando mi caballero desapareció de repente de entre mis brazos. Le culpé entre bramidos y clamor porque me dejó con deudas, deudas emocionales, pero deudas al fin y al cabo. Me enojé porque se llevó a mucha gente que yo quería, les quitó de mi vida apagando unas amistades que podían haber sido pletóricas. Se las llevo todas, todas aquellas amistades. Y lo tengo aún tan reciente que podría poner nombres, caras y lugares... Le grité al 2009 porque me dejó con ganas de huir, de dejarlo todo, de abandonar, de alejarme…

Despedí al 2009 con una ceremonia con la misma exaltación que si del baile de la hoguera se tratase. Y me pasé los primeros días del 2010, olfateando feliz, a ver si notaba en el aire todo lo bueno que el destino me reservaba, igual que aquellos años que aún recuerdo con una sonrisa.
Ahora me doy cuenta de que no son los años, sino nosotros. La culpa de nuestros males, la tiene la madurez que vivimos y las responsabilidades que año tras año se van acumulando.

Y exactamente como en la continuidad de mis inquietudes, el 2010 fue la continuación del 2009. Años consecutivos y no bisiestos pero igual de parecidos y cuadrados. Me llevé una gran decepción cuando vi que el 2010 era sólo un año más. Mis mil nuevas proposiciones, se quedaron en nuevas proposiciones. Mis mil deseos se quedaron en deseos. Yo me esperaba cosas, cambios, subidón personal… Pero el 2010 sólo era lo que sigue al 2009. Seguí igual de perdida que siempre, sólo que con un año más. Seguí sintiéndome igual que siempre, y me vi a la víspera de otro año, igual que en el 2009, intentando digerir la oscuridad que se dibuja encima de mis lunas.
Año de tsunamis, y de huracanes que me baldearon de un lado a otro. Año de futilidades que nos alejan de nuestra suerte diaria. 2010, año de sequía, año de desazón, de turbación, de congoja y de insipidez, año de de discusiones, de un alto grado de nerviosismo y de autoinculpación. Año ominoso, año nefasto. ¡Sí! También aborrecí el 2010.

Y por esto le presento mis excusas al 2009. Y no pienso esperar nada del 2011. Dicen que:

Grado de Satisfacción = Grado de Necesidad – Grado de Expectativas.

Cuando más alto es el grado de expectativas, menor es la satisfacción porque son inversamente liados. Por esto quiero tener muy pocas expectativas de este 2011. No quiero esperar ningún milagro. No quiero esperar nada. No quiero pedir nada. No quiero ningún propósito, nada. A ver si lo podré cumplir, porque sé que en la fiebre de la noche del 31, uno empieza a desear cosas grandes, sin freno, y sin darnos cuenta empiezan a subir las expectativas que también a su vez están, proporcionalmente liadas con las copas de champagne.

Sólo quiero un año nuevo, que me dé lo que necesito y no dependa de mis expectativas.

Os podría desear muchas cosas pero sólo os deseo que el año nuevo os dé lo que necesitéis… Todo.

¡FELIZ 2011!

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martes, 21 de diciembre de 2010

INMIGRANTE Y EXTRANJERO.


Una vez, a un taxista, le encomendaron ir a buscar a un grupo de extranjeros, entre los cuales yo, para un evento en un canal de televisión. Habíamos quedado en un sitio céntrico de la ciudad donde había turistas de diversas partes de mundo, gente de todo tipo. Un punto bastante conocido para las quedadas.

El grupo estaba compuesto, entre otros, por una amiga mía de la India, un chico pakistaní, una africana… Estuvimos esperando un largo rato, pero no aparecía el taxista. La mujer de producción, del canal en cuestión, no paraba de llamarnos para que diéramos nuestra localización exacta, porque el pobre taxista estaba dando vueltas y no nos encontraba… Pero diéramos la localización que diésemos, el taxista no nos veía. Estábamos en el mismo sitio que él, pero no nos veía. Nos pusimos en un sitio altamente visible y nada de nada. Hasta que al final, nos dieron a nosotros, su descripción y le vimos enseguida. Cuando le dijimos que éramos nosotros, se quedó perplejo y dijo: “Ya os había visto antes pero es que me dijeron que era un grupo de “extranjeros”.

Él iba a todos los grupos de franceses, alemanes y demás y les preguntaba: “¿Sois vosotros…?” y le decían que no. No se le ocurrió acercarse a nosotros. Para él, como para mucha gente, un grupo con gente africana, o hindú o pakistaní era un grupo de inmigrantes, no de extranjeros.

En la realidad social, las etiquetas para los que cambian de país, se dividen en dos. La de “inmigrante” y la de “extranjero”. Según el diccionario, el inmigrante es el extranjero que llega para quedarse. Todo inmigrante es extranjero pero no todo extranjero es inmigrante.
Pero ¿es inmigrante un francés que viene a vivir a España? ¿Es extranjero un guineano que está de turismo en Alemania? Pues no. En efecto la realidad social ha hecho su propia definición de estos términos tan simples y los ha reducido a la condición personal de cada uno. Los términos se adjudican en función del lugar de procedencia del que cambia de país. Los extranjeros son los que vienen de la Unión Europea sea o no sea de turismo y los inmigrantes son los que vienen de los países de economía inestable, aquellos que a veces se catalogan de “países subdesarrollados”. Definiciones clasistas, que vienen basadas en las informaciones de pobreza infinita que difunden los medios de comunicación y la imagen que dan de los que vienen de los países del sur.

Es inmigrante el senegalés, el camerunés, el guineano, el maliense, el togolés, el ecuatoriano, el beninés, el paquistaní, el peruano, el colombiano, el marroquí… y es extranjero el francés, el inglés, el alemán, el americano… Hemos llegado a tales niveles, que la cosa incluso a veces, ya no es de raza sino por la pena que da cada uno. El inmigrante da más pena que el extranjero.

Inconscientemente, clasificamos y etiquetamos. La palabra “inmigrante” ahora se ha vuelto tan negativa, que brota y sale de las bocas cual insulto, de manera perversa y despreciativa. Y se distingue, se califica, se etiqueta, se cataloga despectivamente y de manera ofensiva según las necesidades del país de acogida. Porque si un negro es rico, inmediatamente adquiere carácter distinguido de "extranjero" como si de un título de un ilustre linajudo y noble aristócrata se tratase. Por esto Eto’o no es un inmigrante, pero sí lo es cualquier otro camerunés que no tiene un alto nivel de vida.

La palabra “inmigrante” ha adquirido unas connotaciones peyorativas, aunque la mayoría de los inmigrantes este con la espalda curvada trabajando en los campos de cultivos, haciendo trabajos que nadie quiere hacer, mientras que los que denominan "extranjeros" se divierten, cada cual a su manera: museos, paseos, sangría y juergas. Muchos muy cívicos y educados, otros no, pero como en todos los sitios. Vale que estos extranjeros de países  ricos contribuyan en la economía como una exportación de servicios españoles, factor positivo para el PIB. ¡Vale! Pero es que los inmigrantes de países pobres hacen eficiente la economía española permitiéndole producir y consumir, más, a bajo coste. Pero a pesar de todo, su puesto en el PIB tiene más carácter de importación.

El PIB. Indicador imperfecto, Producto Interior Bruto.

PIB = C + I + G + X – M

Con C de consumo, I de inversiones privadas, G como gasto público en bienes y servicios, X de exportación e M de importación.

Pero según la BAE, el diccionario de este blog, El PIB es el Plan de Incremento de Bienestar.

PIB = Convivencia + Información + Generosidad + eXpresión – inMoralidad.

Pero qué pena que para mucha gente, el PIB sea:

PIB = Capitalismo + Individualismo + Gastar + eXtranjeros – inMigrantes.

Así va el mundo. No se gana nada con codicia, individualismo, egocéntrico y despreciando a unos grupos sociales. El crecimiento real viene basado en una buena convivencia, respectándonos con generosidad, inmigrantes, autóctonos y extranjeros; Con una información real, una sociedad de libre expresión y mucha, mucha moralidad.

El Plan de Incremento de Bienestar es lo que nosotros queremos que sea. Pero tenemos que cambiar cuanto antes la definición que le damos a algún que otro concepto.
¿Inmigrante y extranjero? Lo importante no es como identificamos a la gente, sino como los vemos.

Inmigrante y extranjero.

El enfoque social de unos, parece más importante, y el de otros oscuro y triste. Pero, que los que miran y disfrutan dejen de murmurar, de calumniar, de difamar y de desacreditar. Porque entre el alemán que viene a gastar su dinero, y el senegalés que trabaja con sus manos ásperas y duras y con horario extenuante, sólo hay una diferencia. La aportación de uno parece más importante que la del otro. Pero en el fondo...

... El merito moral es el mismo.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

VISCA CATALUNYA !

Porto molt poc temps en Europa i encara que hi hagin hagut coses que em van costar, en vaig aprendre unes altres a gran velocitat. Visc a Catalunya, un bonic país, situat just a sobre dels Aires Valencians, al sud-est del País Basc, a sota dels alts i freds Pirineus y mig circumval•lat pel mar mediterrani.
He vist moltes coses per la televisió, he llegit moltes coses als diaris i la tafanera que sóc ja se n’ha enterrat de totes les mogudes i de tot el que passa aquí a Espanya. Sé que moltes regions espanyoles estan molestes pel patriotisme català. Però per què?
Els catalans son patriòtics. Defensen la seva terra, defensen la seva llengua, defensen la seva cultura, defensen allò que és seu. Però moltes vegades, les informacions que arriben son mal interpretades i això gènera odi regional.

Jo admiro el patriotisme català.

Admiro que un català digui que s’ha de parlar català. Admiro els catalans per fer de Catalunya una nació, un país. Admiro els catalans que prevalen, abans que tot, lo seu. Admiro els catalans que fora de les seves terres, s’encenen quan algú parla malament de la seva gent. Admiro els catalans que son catalans, patriotes fins el final. Catalans que estimen la seva terra, catalans que estimen la seva llar, catalans que estimen el seu menjar, catalans que estimen la seva gent.
Admiro tot això perquè jo he descobert el que és realment el patriotisme aquí a Catalunya i m’agrada. Un sentiment net i pur que neix des de molt endins. Jo ni sabia que alguna cosa així existia. I nosaltres, pobres dahomeensos, que ens pensàvem que ser patriòtic era saber una estrofa del himne nacional.
Admiro el patriotisme català i penso que si els africans, fóssim més catalans, la nostra història avui, seria una altre. Nosaltres no som tan patriòtics. Mai ho hem estat amb tanta consciencia. Ens hem deixat sempre regir per les lleis dels blancs.

En la nostre Història, la del Dahomey, va haver una època en la que les nostres llengües vernacles estaven prohibides i es castigaven als que les parlaven a l’escola. Entenc que era o és una metodologia pedagògica sana, per a inculcar-nos l’ idioma dels blancs considerat oficial. Però calia deixar els nostres de banda? I molta gent renega de les seves pròpies llengües o dialectes perquè és més “chic” parlar francès o qualsevol altre idioma de blancs. Com ha de ser “chic”? si ens coneixem tots i sabem en quines condicions penoses vivim.

La falta de patriotisme ja era evident en l’època dels colons. Com vàrem poder no lluitar per defensar les nostres terres? Com vàrem poder no lluitar per defensar les nostres riqueses? Com vàrem poder no lluitar per la nostra autonomia, la nostra cultura, els nostres drets...? I lo pitjor és que desprès de tot això ens vanem de gaudir de les pràctiques europees. Què passa? Es que tenim orxata en les venes? Els negres, som massa conformistes. Encara que en el país de les amazones, en el antic Dahomey, hi va haver un rei, el rei Behanzin, un dels únics reis nacionalistes que va dir “No” a tot.


No a la entrada de colons.
No al robatori de les nostres terres.
No al maltractament infligit a la nostra gent.
No a la venta d’esclaus.

Els hi va dir als colons, que ja teníem les nostres lleis, les nostres costums, que ja vivíem en harmonia i que no necessitàvem ni fusells, ni pintes, ni miralls a canvi d’homes esclaus. Behanzin va haver de lluitar amb un exèrcit de dones, les amazones del Dahomey per recuperar allò que era nostre. Ràpidament el van capturar, deportar i empresonar fora del seu propi país. Behanzin va morir exiliat. I crido. Amb quin dret van venir aquells francesos als feliços poblets, apropiant-se de tot amb l’excusa de la falta de civilització?!
I igual que aquell rei, van haver-hi molts altres patriotes, anteriors i posteriors lluitant sols contra tot. Ja ho va dir Behanzin. “Es realment victoriós, l’home que s’ha quedat sol, però que segueix lluitant en el seu cor..” Recordem Thomas Sankara, El hadj Omar, Soundjata Keïta, Samori Touré, Bio Guerra, Lumumba, El Saddath, i com no, Mandela.
Grans noms de grans homes. Lluitadors patriòtics, als que s’han d’afegir grans escriptors que en un intent de inculcar-nos una mica de patriotisme ens explicaven les històries de lluitadors com “Bakayoko” del llibre “Les bouts de bois de Dieu” de Sembène Ousmane. Quantes vam sospirar per Bakayoko? Quants vam sentir ràbia al llegir aquella bufetada magistral que va propinar Dejean, el cap blanc al nostre Bakayoko? Però aquesta ràbia se n’anava tancant la tapa d’aquell llibre. Orxata és el que tenim a les venes. Orxata o suc de carbassó. Es que sinó, no ho entenc. On és aquest sentiment de furor i de santa còlera que tenien les amazones? On són aquests ànims de patriotisme?

Si hi hagués hagut més “Bakayoko” o més reis com aquell rei nacionalista o si tots nosaltres africans ens deixéssim envair per aquest sentiment català, les nostres fronteres no serien avui unes línies rectes i antinaturals, marcades amb regle i els nostres països repartits com llaminadures sense cap vot nostre.
Mai hem defensat el nostre idioma. Mai hem defensat les nostres riqueses i seguim sent pobres, tot i que subministrem matèries primeres a molts països. Mai hem defensat res. Ja ens va bé viure amb les costums dels altres, deixant de banda les nostres que van desapareixent poc a poc. Només ens enorgullim de noms de grans patriotes africans, i el nostre orgull es queda en un patètic orgull.

El africans hauríem de ser més catalans.

No conec en profunditat la història de Catalunya, però estic segura de que qui defensa la seva terra, ho fa perquè en algun moment, el van privar dels seus drets com a propietari d’aquesta terra o d’allò que és seu.
Jo admiro el patriotisme català.

I es que quan has provat el pa amb tomàquet i la crema catalana, quan ja has vist les valls verdes del nord de Catalunya, la amabilitat de les avies catalanes i el riure català que porta impregnat calor, presència, tenacitat i una mica de tossuderia, doncs només et queda inflar el teu pulmó i cridar “Visca Catalunya !”.

Tant de bo fóssim tots així de patriòtics. Jo admiro el patriotisme català.

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martes, 14 de diciembre de 2010

LOS WESTERNUNIONEADOS.

Hay un viejo adagio africano que dice que: “Él que come huevo, no sabe que a la gallina le duele el culo” queriendo decir que cuando disfrutamos de las cosas, muchas veces no nos paramos a pensar lo que le habrá costado al que las produce.

Todo el mundo se piensa que los principales problemas de los inmigrantes son la integración, la lengua, el cambio de ambiente, el cambio de valores, el individualismo… Lo que no sabe la gente es que los inmigrantes se topan con un problema mayor: los "Westerunioneados".
En efecto, él que cambia de país se convierte en una Ong, un banco de devisas para su gente. Y muchos, unos por pena y otros por una cuestión de ética y de honor envían dinero por encima de sus posibilidades privándose ellos, de todo.

El problema, como siempre, se basa en la visión que tenemos todos de Europa. El país de los blancos es un país de ricos. Y cualquiera que llega a vivir en el, se hace rico. Aritmética pura. Los amigos y familiares que se han quedado al país se imaginan la vida del que se ha marchado y le ven rodeado de lujos, de luces, enjoyado en condiciones riquísimas y no paran de pedirle ayuda.
Y teniendo en cuenta que las familias africanas son extensas y que siempre hay una tía o un primo por conocer, las ayudas son diversas: ayuda para la escolaridad de algún hermanastro, ayuda para el entierro de alguna tía, ayuda para pagar una deuda colosal, ayuda para gastos de hospital de algún tío enfermo… Ayuda para cosas que sólo se solucionan con dinero. Y el pobre inmigrante que sufre para subsistir día tras día en Europa, se sacrifica para el bautizo de su primo lejano, pasa frío rehusando encender la calefacción, para ahorrar para la boda de su prima. Se priva de todo. No se compra ropa, no sale, gasta lo mínimo para mandar dinero a casa. Se vuelve el único sustento de toda una gran y larga familia que no le entiende cuando dice que “Europa es difícil”.

Y algunos se aprovechan. Cada vez que llaman, se oye “llevamos días sin nada de comer”, “los niños no comen pero te quieren un montón” “Déjalo hermano, no pienses en nosotros” "¿Qué es la pobreza comparada con nuestra dignidad?... Frases calculadas y medidas por expertos chantajistas que viven encerrados en un mundo limitado y corto de luces, en el que el pensamiento básico es que si vives en Europa, tienes dinero. Incluso a veces son los propios familiares que presionan. Y otros dicen “ayúdame a ir a Europa” sin imaginar la imposibilidad y la dificultad del hecho. La cosa a veces incluso va más allá y roza lo ridículo cuando algunos primos o amigos, piden objetos carísimos, que ni el inmigrante se puede permitir: cámaras de ultimísima generación, ordenadores ultramodernos y recién salidos al mercados, ropa de marcas caras, móviles inteligentes… Piden de todo. Se saben incluso los nombres de los aparatos antes de que salgan al mercado.

Todo esto también viene provocado por la imagen que se dan algunos, que viven en pésimas condiciones en Europa y que sin embargo, al volver a África, gastan lo poco que tienen y viven a todo lujo, con cochazos, invitando a todo dios a una ronda, repartiendo billetes a diestro y siniestro, caricaturizando una imagen de un inmigrante que se ha hecho rico en el país de los blancos y de “me he ido sin nada y he vuelto con todo”. Así se siente adorado. Todo el mundo le alaba por rico. Se siente admirado pero entra en un bucle del que no puede salir y en el que no puede parar de gastar para no defraudar a sus fans interesados. Y la gente se piensa que todos los inmigrantes viven bien y piden y piden y no paran de pedir sin pararse a pensar lo que le cuesta al otro conseguir el dinero.

Y el inmigrante no para de mandar remesas, una tras la otra, y más y más…

Cuando estás lejos, todo te parece más grave. Vives en alarma constante de perder a la gente que quieres, de no volverlos a ver y ya no puedes dormir cuando te dicen que alguien está enfermo. Y no descansas hasta mandar todo lo que tienes de ahorro para los gastos de enfermedad aunque te digan que sólo tiene un simple catarro. Te sabe mal que uno no vaya a la escuela por falta de medios, porque ya has aprendido en Europa que la educación es la base de todo. Te sabe mal que la familia de tu tío no tenga nada... Te sabe mal todo y al estar lejos todo te parece más grave.
El inmigrante es la persona menos egoísta que se puede conocer. No puede pensar en sí-mismo y se sacrifica por todos los suyos. Envía la mitad de lo que gana porque le sabe mal que su gente sufra. Se convierte en una Ong por su pobre corazón que sufre por todos los demás, simplemente porque no les ve. Y esto le imposibilita a él avanzar o ahorrar para vivir mejor.

En los países africanos, los “westernunioneados” son los que viven de remesas que les mandan sus familiares que residen en los países del norte. Muchos valoran el hecho de recibir ayuda del exterior pero muchos otros se apalancan en su nueva carrera de westerunioneado y viven muy bien, a costa de otros que viven en la más casta de las posibilidades. Todo de gente que comen huevo sin saber que a la gallina le duele lo suyo ponerlos. Chupan del pobre inmigrante sin saber todo lo que le cuesta ganar su dinero en una sociedad que no es lo que muchos nos pensamos que es. Algunas veces, hay algún familiar generalmente las madres como la mía que siempre dice: "Hija, por mí no te preocupes, que yo estoy en mi tierra y de hambre no me moriré."

Muchos se sacrifican enormemente sin pensar en volver atrás, porque significaría fracasar y ser la vergüenza de la familia. Y lo más grave es que no habrá ayuda ni sostén moral de nadie porque nadie entenderá que haya vuelto. Comportamiento injusto hacía alguien que antepone toda su gente, a él mismo.

Sufres allí y sufres aquí.

Decididamente, no hay reposo en la necesidad.



lunes, 6 de diciembre de 2010

QUERIDA RUTH.

Querida Ruth,

Recibo hoy tu carta después de casi diez años sin saber nada de ti. La última vez que nos vimos tú eras una joven muchacha sudanesa perdida en Egipto y con la esperanza de que el ACNUR te diera el estatus de refugiada y tuvieras por tanto el derecho y los medios de reasentarte en los Estados Unidos. Hoy eres una mujer hecha y derecha, con un par de niñas y un divorcio a tus espaldas... y con un claro sentimiento de desilusión que salta a los ojos.

Recuerdo que en aquellos días cairotas en los que hablábamos sobre el futuro, tú nunca me creíste cuando te dije que el “mundo civilizado” era bastante diferente del que veías en las películas. Tanto tú como tus amigos os creíais todo lo que salía en la maldita pantalla. Ni todo el mundo tiene una casa, ni un jardín maravilloso, ni se atan los perros con longaniza. No te esperabas que en medio de tanto adelanto tecnológico y tanta opulencia pudieras encontrar tanta pobreza y tanta falta de solidaridad en aquella tierra de promisión. Ni que decir tiene, que nunca comprendiste el porqué de mi escepticismo. Ahora puedes ver claramente lo que en aquel tiempo te resultaba indescifrable y no te duelen prendas ahora en reconocer tu error de cálculo.

En aquellos días, recuerdo cuando te dije (y todavía lo mantengo) que si tuviera que ser pobre, preferiría serlo en África mejor que en Europa o los Estados Unidos. En África, cuántas veces lo he podido ver, siempre puedes recurrir a un pariente, un primo, un allegado que conoces sólo de nombre, alguien de tu tribu o de tu región... en el primer mundo cuando se trata de “problemas económicos” de la parentela es casi un tabú estar más de dos días acogido en la casa de alguien, parece como si uno molestara. En la cultura que me vio nacer, tan diferente de la tuya , la pobreza es mucho más vergonzante, se sufre en silencio intentando aparentar lo más posible para no dar pie a comentarios hirientes o humillantes en el vecindario o la familia. La pobreza en África es más fácil de sobrellevar porque es más compartida y puedes encontrar más fácilmente alguien que te ayude en tus estrecheces. Esa frialdad y esa soledad de un mundo profundamente individualista es la que has encontrado todos estos años en esa sociedad que tanto ansiabas conocer.

Las historias que me cuentas de estos años pasados me suenan a aquella canción de los años 70 que hablaba de “Gigi L'Amoroso”, aquel play-boy italiano que salió de su pueblo queriendo comerse el mundo y volvió de los Estados Unidos como un fracasado y con el rabo entre las piernas. Salvando las distancias, lógicamente, en tus palabras encuentro también no sólo la desilusión ante una realidad tan materialista y tan inhumana, sino también la profunda sensación de verte prisionera en ese país de adopción ya que estás ahora rodeada de parientes que llegaron poco a poco después de ti como en un goteo de burocracias y de suerte y que son ahora para ti un lastre ya que te impiden volver a esa África a la que es obvio, echas terriblemente de menos...

Te creo, Ruth, sé que ahora que has visto el otro lado del mundo te mueres por volver a tus orígenes y poder mostrarle a tus hijas paisajes y rostros que les serán completamente desconocidos e incluso inescrutables. Ojalá que lo consigas, ojalá que puedas dar el paso y volver a África para servir a tu gente. Ojalá que un día la visión de ese mango al lado de la casa de tus padres, de ese atardecer en la sabana o la melodía de un orgulloso pastor dinka que elogia la majestuosidad de su rebaño sean capaz de borrar para siempre la nostálgica y profunda tristeza de tus ojos.


Escrito por Alberto Eisman, autor del Blog "En Clave de África": http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php

Gracias Alberto

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