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martes, 6 de abril de 2010

LOS QUE NO VEN...

Hola hija,

¿Cómo estás? ¿Cómo te va allí? ¿Comes bien?
Aquí todo va bien. Los dioses de la lluvia han sido benevolentes y nuestros campos están verdes. Los maizales están cargados y se espera que la hambruna de hace varias lunas, no se vuelva a repetir. Ahora es la estación de calor y pasamos las tardes bajo los grandes árboles, aquellos donde tu tía, la “vaga”, se quedaba siempre dormida hasta el anochecer. Los viejos del pueblo preguntan por ti. No sé si te acuerdas de la prima de la segunda mujer del primer hijo del Rey, pues ella también pregunta por ti. Todo el mundo pregunta por ti. Y no sabes con que orgullo y con qué engreimiento les decimos que estás en Europa…Tu hermana pequeña no para de decir a la gente, ya con arrogancia y altivez, que estás en el país de los blancos. Está insoportable.
¿Te acuerdas de “El tutor”? Aquel respetable hombre mayor, que es el único que sabe leer. Aquel que dice que es “el más consciente de su generación”. ¿Te acuerdas de él? Pues nos explica cosas de allí, de allí donde tú vives y claro la gente del pueblo ya sabe todo de ti...

Dice que los blancos nunca van descalzos, que las calles son todas rectas y limpias. Nos ha dicho que las chicas tienen el pelo tan largo que les llega hasta la rodilla. Que los hombres son todos ricos y que todos en ese país no paran de sonreír. Dice que hace sol, todos los días. El Tutor nos ha dicho que esta gente es feliz, que allí no hay problemas. Que no tienen enfermedades, ni sequías, ni el aire sucio y seco que respiramos aquí. Dice que la gente va por las calles cantando y que los blancos cuando ven a los negros tienen ganas de ser sus amigos.
Nos explica que los blancos te lo regalan todo. Que su amabilidad llega a tales niveles que te dan dinero si lo necesitas o coches si los quieres. ¿Es verdad que el gobierno sólo llegar, en el país, te regala un trabajo, una casa y un coche? Nos lo ha dicho El Tutor. Desde luego, qué buena gente, estos blancos.

Dice El Tutor, que las casas son tan altas, tan altas, que si quieres puedes tocar las nubes, que los coches son enormes, grandes como casas, que todo el mundo sin excepción, tiene más de uno y que la gente no camina jamás porque van todos en sus coches. También nos ha explicado que cada día hacen festines con comida exquisita y bebida de todo tipo. Nos ha dicho que hasta la cárcel de los blancos es mejor, en comodidades, que todos los palacios que pueda haber aquí. ¡Dios!
El tutor dice que todas las mujeres llevan tacones, y vestidos elegantes y de “Haute Couture”. Dice que allí es el paraíso y que no hace ni falta trabajar. Que aún sin trabajar ganas dinero. Dice que allí, la luna y las estrellas son más grandes y que por la noche hay luces por todas partes, tanto, que de noche, parece de día. No nos lo podemos imaginar. Hija, esto es muy fuerte.
Dice que el champú tiene el mismo color que el aceite, que de los grifos, sale agua caliente o agua salada, o incluso a veces bebidas refrescantes. Dice que allí llueve hielo y que a veces hace tanto frío, que sale humo de la boca. Pero ¿qué se cree el Tutor este? Se piensa que somos tontos. ¡Claro que no nos lo creemos! ¿Cómo va a llover hielo? ¿Eh? ¿Y cómo va a salir humo de la boca sin fumar? Mentira cochina, como cuando nos dijo que había blancos enanos, blancos gemelos, blancos albinos y también blancos mendigos. Este hombre se aprovecha de nuestra ignorancia. ¿Cómo va a haber blancos enanos? ¿O gemelos? ¿O mendigos? Desde luego que El Tutor será “el más consciente de su generación”, pero se inventa muchas cosas.
Dice que los trenes son tan largos, que es imposible atravesarlos en un sólo día y que van tan rápido que los pájaros se mueren y que los viejos se quedan sordos a su paso. ¡Esto ya, directamente, creemos que se lo ha inventado! Pero ¿quién se cree esto? Vale que los viejos se queden sordos, pero ¿Quién se cree que un tren sea tan largo?
Dice que hay televisiones por todas partes y que algunos tienen la imagen tan fina que no se puede mirar mucho rato, que sino pierdes la vista. Tú no lo hagas eh, hija. No seas demasiado curiosa, que ya te conozco. Nosotros no tenemos televisiones y tan bien que estamos.
El tutor nos ha dicho que en el país, allí donde estás, que no hay gordos como tu tía “la gorda”, ni gente fea, ni locos por la calle. Dice que todos son guapos y maravillosos.

Y nosotros, tu familia, tu gente, tus amigos, te imaginamos allí, por la calle, bien vestida, con tus zapatos de tacón, hablando con tus amigos, riéndote con ellos, en tus coches, cada día. Seguro que estás tan bien que ya ni debes acordarte de nosotros y la tierra nuestra te parece lejos. Todo el pueblo sólo habla de que estás ya tan rica, por el tiempo que has pasado allí, que volverás con un coche tan grande que cabría toda la genealogía de nuestro primero Rey. Paz a su alma. Que sólo llegar, demolerás nuestra vieja casa familiar del pueblo e edificarás un palacio con cristales y miles de espejitos en toda la fachada, como lo hacen los ricos. Así podría verse, nuestra fachada reluciente y brillante, desde todos los tejados de los otros pueblos de la comarca. Nadie podría mirar nuestra fachada sin parpadear por la luz del sol, reflejada en los miles de espejitos. Esto es el poder, hija. Se me ponen los vellos de punta al imaginármelo.
Seguro que nos comprarás telas multicolores a todos para que vayamos cada día como de domingo. Comeremos arroz todos los días y dejaremos de caminar porque ya tendríamos nuestros coches. Nos sentaremos delante de nuestro palacio, con la ropa brillante, lentejuelas, plata y oro; Con nuestros zapatos de vestir para que nos vean los vecinos. Nuestros enemigos adelgazarán de envidia. Se me han vuelto a poner los pelos de punta.
Nuestra familia será grande gracias a ti. Y será próspera. Hicimos bien de poner todos nuestros ahorros para que te fueras allí. Y nos quedamos tranquilos al saber que estás en un ambiente favorable, divertido e ideal.

Búscate un hombre bien, que tenga ganas de cuidarte, y si tienes que escoger, escoge al que te quiere, no al revés. Hazte buenos amigos. Dice el Tutor, que todos los amigos son buenos en estos países de los blancos. Yo, que te parí confío en que tu escogerás a los mejores, los más tolerantes, que serán los que tolerarán nuestra realidad de aquí, si algún día te quieren conocer, mejor.

Nos han llegado noticias de que allí hace frío. Hija, ¡Abrígate!

Aquí estamos bien, anhelando tu vuelta, que será el principio de nuestro auge familiar. Que los dioses de la tierra estén por ti.

¡Adiós hija!

PD: ¿Es verdad que existen blancos enanos? ¿Y blancos mendigos o gemelos? Es que el Tutor nos ha creado la duda.

“Cartas de casa” del libro “Las Cartas de Yaïvi"

lunes, 16 de noviembre de 2009

CUANDO BAILA UN REY...


Querido amigo,

Sólo quería saber de ti. Y preguntarte por como te van las cosas. Seguro que mejor a ti que a mi, ya que tu largo silencio solo quiere decir que estás bien.

Sentada, hoy bajo el viento el atardecer, pensé en todas las menudencias de la vida. Agradecí al destino el hecho de hacerme conocer a alguien como tú, una persona con una visión, una perspectiva y un método de asimilación parecidos a los míos.

He mirado mucho, he observado mucho y querido amigo, esta mañana he llegado a la conclusión de que no nos libramos ninguno de querer caerle bien a la gente. He descubierto que los regalos abren muchos corazones, y que la gente siempre juzga con dureza a los de quienes piensan que no van a obtener nada.

Los reyes, igual que los ricos, siempre son alabados. Y como decimos nosotros, los ricos siempre bailan bien. Por muy mal que baile un rey, nadie le dice la verdad. Todo el mundo le miente. Sin embargo, supongo que debe de ser muy placentero ser rey o hijo de rey para que te alaben, para que te inviten a todo, que te digan lo bien que lo haces todo. Es mucho más placentero disfrutar de la dorada hipocresía que de la gris realidad. También me gusta ver como se regocijan los reyes y ya es de risa cuando se alaban a si mismos. Sé que te reirás de mí, pero te puedo asegurar que cualquier persona de este mundo alguna vez, ha visto bailar a más de un Rey. Solo hay que reconocerlo. Y son situaciones muy divertidas.

Lo peor es estar rodeado de reyes, sin ser nadie, o rodeado de ricos, sin tener los bolsillos llenos. A veces, me siento pobre cuando veo como alaban a los ricos. A veces me siento patosa y fea cuando veo como miran a los reyes.

Ya sabes que tú tienes mucha más capacidad que yo, de resolver conflictos personales, ya que tu tienes más experiencias. Yo solo me siento cansada ante los enigmas psicológicos.

Querido amigo, creo que he perdido un poco el sentido de la realidad. Creo que ya ni sé donde esta el límite entre lo que está bien y lo que no está tan bien. Me equivoco mucho, pero intento entender esas situaciones, cuando baila un rey. Pero ya se sabe... Muerte a quien injurie al rey.

Amigo, solo quiero que sepas que a veces, no me siento tan sola como hoy que me senté a escribirte. Yo sé que tú piensas como yo. Como me gustaría que estuvieras ahora aquí y partirte de risa conmigo al ver como bailan estos reyes que tengo delante y como se arruinan los ricos al intentar regalar todo lo que tienen, como se rebajan sus admiradores para estar en la gracia de ellos. Interactuaciones puras.

Querido, sé que disfrutarías tanto como yo al ver como baila un rey…

Cuídate.

Me alegraría saber de ti.

Como decimos en Paris, mil amores querido amigo.

Pasaje de "Cartas a un amigo, de Las cartas de Yaïvi"