miércoles, 25 de abril de 2012

LOS INMIGRANTES NO TIENEN AMIGOS.


Los “nuevos” amigos son aquellas amistades que no son las de la infancia. Amistades hechas a lo largo de la vida por diferentes motivos y circunstancias.
La amistad es confianza y afecto desinteresado en su definición más simple. Compañerismo, lealtad, aprecio, amor... También es todo esto. Pero aunque la amistad se pueda resumir en un conjunto de sentimientos simples, es cada vez más difícil hacer amistades nuevas. Y más aún, unir amistad e inmigración. Porque si ya es difícil hacer amigos nuevos siendo de aquí, imagínense la dificultad añadida por ser de otra nacionalidad.  

¿Por qué es tan difícil unir inmigración y amistad? Y más sorprendente e incoherente en un mundo que se dice luchador contra las diferencias y el clasismo racial.

Los inmigrantes llegan, confiando en su simpatía natural y en su buena fe pensando que lo tendrán fácil para hacerse amigos. Ingenuos. Hacerse amigos nuevos desde cero para el inmigrante se vuelve una labor enervante en la que el choque cultural y las diferencias se dan la mano para hacer imposible, en muchos de los casos, cualquier sentimiento noble. Aquí, en Europa, muchos presumen de estar a favor de la diversidad cultural y de estar libres de prejuicios pero muy pocos inmigrantes pueden presumir de tener amigos nuevos, amigos de verdad.

Hacerse un amigo en Europa es dificilísimo. Hacerse un amigo siendo africano o de otra nacionalidad es todo un reto.

Al principio, los blancos se quedan maravillados por la novedad de una exótica amistad con un negro. Con la misma ilusión de quien tiene un juguete nuevo, todo en el negro les fascina. El pelo, la mirada, la piel, la manera de caminar ondulando todo el cuerpo, y esta graciosa manera de pronunciar mal las “erres”… todo. Cualquier cosa que haga el negro parece una hazaña, una proeza. Y cada una de esas personas subyugadas, sólo habla de su reciente amistad con un negro “tan peculiar y tan encantador”… Todos quieren quedar con él. Es presente en todos los planes y qué gozo da, ser aquel hombro que necesita el nuevo amigo negro.
Y todos se quedan con los ojos abiertos explicando aquello que tiene el negro, este encanto tan suyo que es algo que no se puede explicar… Un autentico africano, de ¿“Banim”? ¿“Benim”? ¿“Belin?... bueno… un africano…

Pamplinas y faribolas…

Pasado el riguroso bimestre de sorpresas, las cosas cambian. El pequeño grupito que se había formado alrededor del negro se difunde. Ya se han acostumbrado a su manera de caminar. Ya saben que su piel es lisa. Ya saben que su pelo se puede transformar en miles de peinado y ya irrita un poco su manera tan exasperante de pronunciar la “erre”. 

Le negro ya no interesa.  Y ellos, cada uno, vuelven a sus amigos de la infancia. Sus amigos de ellos. Cosa que nosotros, los que hemos cambiado de país no tenemos cerca. Y el inmigrante se da cuenta de que en los momentos de verdad, esta solo.

Los inmigrantes no tienen amigos.

Amigos de verdad. De aquellos  que simplemente están allí. Los inmigrantes no tienen a aquellos que no necesitas llamar para que vengan. Aquellos que vienen cargados de lluvia y sol para adornarte el día. Aquellos que tienen la misma fidelidad que las aves migratorias. Aquellos que te tienen una ternura sin fin, ternura que ni tuviste que labrar. Amistades de la infancia, amistades ganadas compartiendo inocentemente juegos de niños y castigos comunes, amistad de travesuras y de vida vivida. Amistad más fuerte que los lazos familiares y fraternales.  Amistad profunda que crece como una hierba salvaje, amistad como un arma para todas las luchas, la amistad como una mirada que todo lo entiende… . Simplemente amistad
Sinceramente no sé si este tipo de amistad existe para un inmigrante en su país de acogida. Los inmigrantes no tienen amigos. Sombras que caminan por las calles, solitarias y que no tienen a nadie a quien explicar sus penas y sus alegrías. Hombres, con la mirada aburrida porque pueden pasar días sin hablar con nadie. Jóvenes, en un grupo que sonríen, con el corazón lleno de historias y con la mirada ausente, mirada de los que saben una gran verdad, de los que saben que sólo son una parte de un grupo ocasional. Chicas solas, llorando por la calle recordando que no tienen a nadie que diría con aquella voz incondicional: “Dónde estás? Que voy…”

Esto hace que muchas veces, se forman guetos o se ve claramente una asociación nada azarosa de grupos de inmigrantes en un mismo grupo intercultural. Compañeros de infortunio que se juntan porque sólo los que han vivido lo mismo se entienden. Y el inmigrante se encuentra solo, solo ante todo. Y es allí cuando se da cuenta, que los amigos que escuchan de verdad, son los que dejó atrás…

Un amigo es como una fuente de agua durante un largo viaje. Y de verdad amigos europeos, no sabéis lo largo que se hacen algunos viajes…

Dedicado a Juan, un amigo, porque desde el principio estuvo allí igual que muchos otros. 

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miércoles, 4 de abril de 2012

¿ALGUNA VEZ UN NEGRO INVENTÓ ALGO?


“Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de cacerías seguirán glorificando al cazador.” Sabio proverbio.

Y yo digo que hasta que los negros no tengan sus propios historiadores, las historias de la Humanidad, seguirán alabando el ingenio, la inteligencia y la creatividad de los genios caucásicos.

¿Algún negro ha inventado algo? Parece increíble, pero la respuesta es sí.

Las historias que existen hoy en día, sólo cuentan la crónica del Mundo, que aguardaba en la oscuridad hasta que llegaron los blancos con la luz. Esta es la historia “oficial”. Una historia que niega el reconocimiento a los inventores y genios negros a pesar de que hay pruebas y documentación sobre ello.
Hasta los propios negros viven en la ignorancia absoluta sin saber la cantidad de cosas que inventaron otros negros como ellos. Mentalidad colonialista que nos hace creer que el hombre blanco, es quien tiene todas las virtudes.

En África, nos enseñan los grandes descubrimientos de grandes sabios con grandes nombres: Thomas Edison, Isaac Newton, Einstein, Tesla, Arquímedes, Darwin, Pitágoras, Tales, Galileo,… Biografías detalladas de cada uno de ellos, todos blancos. Y sin embargo nadie nos habla de los logros no menos remarcables de los inventores negros, negros como nosotros. Creo que ni nuestros propios maestros saben de ello. Muchos no tienen ni idea de que hasta los semáforos, los inventó un negro, Garrett Augustus Morgan. Muchos no saben que el real padre de la medicina fue un negro llamado Imhotep que vivió muchos años antes que el tal Hipócrates. Está resumido en el libro “Antiguo Egipto: La Luz del Mundo” de Gerald Massy.
¿Por qué no se sabe que tanto el papel, como los cosméticos, el aire acondicionado, el interruptor automático, el teléfono celular, la bombilla eléctrica (Sí. La bombilla eléctrica), el extintor de fuego, la máscara de gas, la silla plegable, el refrigerador, el Tramway… entre otros, fueron inventados por sabios negros.

¿Por qué, esto, no lo saben ni los propios negros?
¿Por qué esto, no lo sabe nadie?

¿Por qué nadie dice que Tiro fue el inventor del sistema de taquigrafía y no Isaac Pitman tal como se conoce? ¿Por qué nadie dice que el ascensor lo inventó Alexander mills, un negro? ¿Y la transmisión automática de los automóviles por Richard Spikes ?
¿Por qué nadie conoce a Elijah Maccoy, Raphael E. Armattoe, Lewis Latimer…? ¿Por qué nadie sabe quien es Philip Emeagwali, el nigeriano que realizó el calculo de computadora más rápido del mundo y que fue ganador del premio Gordon Bill? ¿Por qué nadie habla de la doctora Patricia Bath? ¿Y Percy L. Julian? ¿ Cheick Modibo Diarra?...

Todos ellos se merecen un lugar respetable y visible en la Historia del Mundo. Inventores laboriosamente olvidados, aunque formen parte del uso cotidiano. Autores omitidos para dar una imagen de inferioridad a la misma raza de siempre. ¿Al mundo “civilizado”, no le interesa que se sepa que otros inventan? Los que se jactan de haberlo inventado todo, los que hablan en todos los libros de sus hazañas, de cómo exploraron el mar y el cielo…¿no le interesa que se sepa que no lo inventaron todo ellos? ¿Por qué la historia se niega a describir y a divulgar los hechos reales? Rabia me da. Como decía John Henrik Clarke” la historia de África ya era vieja, cuando Europa nació”

Y la gente se queda escéptica cuando se les dice que un negro ha inventado algo. Incluso los propios negros se quedan plasmados. “¿Cómo puede un negro inventar algo?” Ignorancia de cerebros amuermados. La invención no es cuestión de color. Ser un genio no es una cuestión de raza.

A los negros, sólo se les conoce en los ámbitos esportivos. Abédi Pelé, Michael Jordan, Mohamed Ali… Sí. Pero también hay negros excelentes en Ciencia, Música y Tecnología.

Martín Luther King dijo un día: “Cuando estéis listos para ir a trabajar, recordad que la mitad de todas las cosas y de todos los aparatos que usareis han sido inventados por negros.” La pregunta no tendría que ser si los negros han inventado algo. No. La pregunta tendría que ser ¿Qué es lo que no han inventado los negros?

"Mi negritud no es una piedra. Su sordera se precipita contra el clamor del día.
Mi negritud no es una nube de agua muerta sobre el ojo muerto de la tierra…
Se sumerge en la carne roja del suelo. Se sumerge en la carne ardiente del cielo.
¡Eia por aquellos que nunca han inventado nada!...", decía Aimé Césaire.

Inventores, sabios y genios… los hay en todas las razas. La inteligencia no es ni blanca, ni negra. Recordemos que la materia es gris...

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lunes, 2 de abril de 2012

LOS 10 PESADOS DE FACEBOOK.


Todo el mundo tiene un pesado en su lista de amigos. El pesado de Facebook es aquel que inunda las “Últimas noticias” con informaciones que no le importan a nadie. Pero como es simpático, pues guardas el contacto. El pesado de Factbook, persona cargante, se esconde tras varios perfiles.

Aquí van diez:

1. EL METEORÓLOGO.

Sus estados favoritos: “Qué tiempo de mierd*, hace un día horrible…”; “¡Qué bieeeeeeen! ¡Hace sol!” ; “Harto de la lluvia…”

Su comportamiento: El meteorólogo está regulado como un metrónomo. Cada día, da a sus contactos un balance detallado del tiempo que hace en su zona. Ningún capricho climático se le escapa. Convencido de que sus amigos son incapaces de abrir sus ventanas para ver el tiempo que hace fuera, el meteorólogo actúa de manera caballeresca y describe de manera precisa, analíticamente y con riguroso lujo de detalles las variaciones climáticas y otros cambios de temperatura.
Cuando las temperaturas bajan en picado, incluso llega a poner fotos del marcador de su coche. “-14ºC… Esto es increíble.”
Cuando hace sol, rápidamente cambia su estado para dar la gran noticia: " Totalmente increíble para esta estación”. Y con la imagen de su aplicación de Iphone al lado, anuncia a quienes lo lean que se piensa tomar un mojito en una terraza.

Seis semanas antes de irse de vacaciones a Córdoba, el meteorólogo se vuelve inaguantable. Se lanza con frenesí en unos comentarios explicando con mucha precisión, las previsiones del tiempo del lugar escogido. “Lunes: 28ºC en Córdoba…” “Martes: 32ºC en Córdoba …” “ Miércoles : 29ºC a Córdoba… »
Y así, sin parar.


2 - EL PADRE FELIZ.

Sus estados favoritos:¡Mi princesita ya duerme todas las noches de un tirón y papa y mama están contentos!” “¡Ya está! Hoy es el primer día de cole de mi niño y esto me produce una sensación rara» “Primera papilla de mi retoñito…Todo un éxito”

Su comportamiento: antes del nacimiento del niño, la vida social del futuro padre feliz en Facebook, roza los mínimos. Sur muro está vacío. No interactúa con nadie. Sin su hijo, su vida parece aburrida y plana.
Pero después de la primera ecografía, se nota una revolución. El niño adquiere una identidad virtual y el padre feliz vive (por fin). Escribe, comenta, habla y nutre las noticias de actualidad del Facebook de sus amigos, con comentarios que nunca nadie acaba de leer:

“El-primer-diente-de-Pablito; La-primera-vez-que-Pablito-se-ha-manchado-de-papilla-por-toda-la-cara; La-primera-vez-que-Pablito-ha-metido-su-dedo-gordo-en-el-agua-del-Mediterraneo…”
Pablito por aquí, Pablito por allá. Pablito en todas las salsas y visto desde todos los ángulos.

Desde el nacimiento, el padre feliz, ya no aparece en sus fotos de perfil: Es Pablito quien le reemplaza. Y debajo de las fotos de Pablito-quien-mastica-un-trocito-de-pollo: 598 Me gusta y 236 comentarios:

■¡Peroooooooooooo que monoooooooooooooooo!
■¡Oooooooooooooh! ¡Se parece a tiiiiiiiiiiiiiiiiiiii¡

Y todo esto, aunque Pablito sólo se parezca a una gambita rosa.

3 - EL AUTO-LIKER.

Sus estados favoritos:


Definición: Auto-like: Es una nueva forma de narcisismo contemporáneo.

Su comportamiento: El auto-liker se quiere. Se admira. Está extasiado por su propia grandeza, su magnificencia, su resplandor, su esplendor, su suntuosidad. Se encarga él mismo de hacer saber a sus contactos hasta que punto se encuentra “cool” y prodigioso. ¿Cómo? Pues poniendo “Me gusta” en sus propios links, sus propios posts, sus propios estados. El narcisista está empujado por un sentimiento de auto-gusto continuo y no contenido.

¿Ego sobredimensionado? ¿Manipulación errónea? ¿Mala comprensión de las redes sociales? Ningún estudio se ha realizado sobre el tema. El auto-liker sigue siendo un misterio por la mayoría de sus contactos que le miran actuar impotentes e incrédulos.


4 – EL DEPRIMIDO.

Sus estados favoritos: “Cansada de ilusionarme...:” ; “Triste…” ; “Harta de creer para nada. En esta vida, no se puede confiar en nadie.”

Su comportamiento: Hace algunos años atrás, el individuo deprimido y mal consigo mismo no explayaba públicamente sus problemas. Llenaba las páginas de sus diarios íntimos a la luz de una vela, lamentándose sobre la el triste destino que la vida le inflige y vaciando cajas y cajas de kleenex a la velocidad del rayo. Antes, había libretas escondidas en el fondo de algún cajón. Ahora, hay Facebook.
El deprimido, aquel poeta maldito que no tiene éxito en nada y cuya vida es un infierno, va mal. Muy mal. Se lo hace saber a todo el planeta postando en su muro frases filosóficas con tendencias suicidarías. O canciones que le bajan los ánimos a cualquiera. “Cicatriz” De Kudai o “Soledad” de Evanescence...
El deprimido va incluso más lejos. “No puedo más. Lo voy a dejar todo” a tal punto que de todos los que lo leen, algunos se preguntan si no están ya rozando el delito de “no asistencia a persona en peligro”.

En su versión en femenino, el deprimido suele tener dos amigas que la llaman instintivamente “Mi niña” y que se afanan para comentar todos los estados y para tranquilizarla. “Que no, mi niña. Tu vales mucho, mi niña. Te quiero. Besos mil »

Tremendo.


5 – EL PROFESIONAL DE LO SOBREENTENDIDO.

Sus estados favoritos: “¡hablad, hablad! Víboras… Que oveja que bala, bocado que pierde...”; “¿Cómo se puede ser tan cobarde e insensible? Pfff..... ...”; “Que quede claro: Me lo harás una vez pero dos, jamás!”

Su comportamiento: El profesional de lo sobreentendido siempre se refiere a alguien, aunque no se sepa a quien. No tiene el valor de decirlo. Entonces utiliza:

■Metáforas místicas
■Puntos de suspensiones
■Grandes frases de insultos

“Si te cruzo un día, ya veras lo que hay que ver. No te dejaré pasar ni una. Te lo digo yo. ¿Lo pillas?

Pues… sí.

6 – EL ENAMORADO INESTABLE.

Sus estados favoritos:

23 de Junio:
Si. Es un poco freak pero siempre hay gente para poner “Me gusta” al estado de un nuevo soltero.

23 de Julio:
Sí. La gente está contenta. Felicidad absoluta.

23 de Octubre:
Y todo el mundo se pregunta quién es la tal Lambrusky...

Su comportamiento: El enamorado inestable hace, cada dos por tres, un balance de su vida sentimental en la red. Pasa de una pareja a otra sin molestia y anuncia su gracia y su desgracia en Facebook. Cuando esta en pareja, publica comentarios melosos en el muro de su media naranja. La lectura de estos comentarios, intimida a más de la mitad de sus contactos que tienen la sensación de estar metidos en su intimidad más profunda.

Cuando el enamorado inestable está soltero, lo dice en Facebook esperando que aquella chica, que le gustó en una noche de discoteca hace ya tres semanas, entienda el mensaje subliminal que le está mandando….


7 – EL FANÁTICO DE LOS DÍAS DE LA SEMANA.

Su comportamiento: El fanático de los días de la semana se parece un poco al meteorólogo, pero en versión calendario. Sin casarse jamás, informa sus contactos sobre el paso de los días de la semana, subrayando lo que todo el mundo ya sabe.

Lunes: 9:16 « ¡Quiero que sea viernes yaaaaa! »

El fanático de los días de la semana odia su trabajo; Le encantan los fines de semana y los lleva esperando con ansiedad cada lunes por la mañana.

Jueves, 16:24 : un repunte de alegría se empieza a notar en sus estados: “El finde ya está aquiiiiiiiiii!!”
24 horas más tarde, explosión de gozo. El fanático está en plena exaltación. “Que bieeeeeeeeeeeeeeen SABADOOOOO … A DISFRUTAR DEL FINDE … UEEEE “

Y para el gran placer de todos sus contactos, el lunes, todo vuelve a empezar.


8 – EL ADICTO A LAS LETRAS MAYUSCULAS.

Sus estados favoritos: “PARTIDO EN CASA ESTA NOCHEEEEEEEE ¡!! QUE BIEEEEEEEEEEEEEEEEN” ; “FELIZ AÑO NUEVOOOOOOOOOOOOOOOOOO Y THE BEST FOR 2012 “ ;“SI ALGUIEN QUERE VENIR CONMIGO A LA PARTY SALSA DE ESTA NOCHE QUE ME MANDE UN MENSAJE PRIVADO: SERA GENIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL “

Su comportamiento: A G O T A D O R. En Facebook, el adicto a las letras mayúsculas no se ríe, carcajea. No habla, grita. No interactúa, aúlla. Su teclado solo conoce las mayúsculas. Por falta de conocimiento informático (o por vago) sigue escribiendo haciendo caso omiso a la particularidad de sus escritos. Imposible no ver sus estados en las últimas noticias.

Enganchado a las mayúsculas, da la sensación de estar siempre enfadado. Brama en las orejas de todo el mundo y cada uno de sus contactos le ve como un individuo agresivo, insistente y belicoso.
Cada vez que pone algo, sus amigos sueñan todos, sin excepción, con ponerle un único comentario.



9 – EL MILITANTE :

Sus estados favoritos:No os dejéis engañar por la sociedad” ; “La derecha o la izquierda, todos hijo de put**” ; “No te quedes sin hacer nada”

Su comportamiento: Facebook es una maravillosa herramienta de comunicación. El militante ya lo sabe. Entregado a todas las causas nobles, aprovecha su presencia en los medios sociales para sensibilizar a sus contactos y para compartir sus inquietudes sobre el porvenir del planeta. El militante sigue la política de muy cerca y es un gran acostumbrado de los debates televisivos y sueña con unirse a Anónimos.

Siempre ocupado a criticar la sociedad, los políticos, los parados, los ricos, los medios de comunicación o los racistas, el militante pone en su muro, fotos de animales cortados en dos con las tripas fuera, e imágenes de animales sangrando, de indigentes muertos de frío o de niños africanos a punto de morir de hambre.

Muy a menudo, el militante defiende causas justas pero visto la cantidad de horas que dedica a colgar en Facebook, fotos de heridas abiertas, desapariciones inquietantes y otras manifestaciones sindicales, todos sus contactos se preguntan si su lucha no es simplemente una lucha virtual.

10 – EL JUGADOR COMPULSIVO.

Sus estados favoritos: “Pedro acaba de construir una granja en Farmville” ; “He conseguido el récord de dos estrellas en Bubble Saga. Te reto a ganarme.”; “Anna necesito un hueso para su perro en Cityville”

Su comportamiento: El jugador compulsivo es la persona más odiada en Facebook. Probablemente por las 150 invitaciones que manda al día a sus contactos, pidiendo ayuda de rodillas, manos juntitas y llorando a moco tendido. Para él, las 123 notificaciones diarias que tienen que soportar sus contactos están totalmente justificadas…

Sus amigos tienen a veces la impresión que sería capaz de dar una parte de si mismo a cambio de una pala, una farola, o una barrera para construir su Ciudad.

Cuando por décimo-sexta vez, envía la invitación a los que no tuvieron la genial idea de bloquear la aplicación, el utilizador lambda de Facebook siente una rabia mortal cada vez que ve la invitación y se vuelve adicto a las letras mayúsculas y siente unas ganas tremendas de gritarle al jugador compulsivo:



Texto del Blog de Isabel => http://isabellebontridder.be
Título Original: Les 10 boulets de Facebook. http://isabellebontridder.be/2012/03/top-10-des-boulets-sur-facebook/
 http://yaivi.blogspot.com/

martes, 14 de febrero de 2012

LOS QUE NO SABEN AMAR...


Hay gente que no sabe amar... Yo no sé amar.

Hay miles de maneras de amar, pero sólo hay una única manera de estar errado en cómo dar este amor. Es la forma de amar de los que no saben amar…Yo soy de esos.
No sé amar porque amo de manera acaramelada e empalagosa. Amo de aquella manera que prima ante todo lo que siente, lo que piensa y lo que le pasa al otro. Amor que aguanta todo para gustar al otro.

No sé amar.

Amo con un amor que lo perdona todo y que llora después por los cantos. Amor con tristeza, una amargura abúlica que mueve cosas dentro de mí.
Amor sin explicación y con excusas correderas que van tapando cada evidencia de desequilibrio pasional. Amor ciego y turbio, con rabia calladas y con verdades sin decir. Amor con locura pero que ya no es amor. Amor como enfermad, una dolencia de la que no tengo la cura.

Yo amo siempre demasiado, porque no sé amar.

Amor que sacrifica. Amor detallista que se fija en las menudencias para hacer siempre todo a la perfección de lo ideal para el otro. Amor completo e impecable pero que, perdido en su perfección, ya no es amor. Amor que cansa, amor que produce rechazo, amor desvalorizado por ser tan intenso. Amor de cejas bajadas y de carita de pesar.

Yo no sé amar.

Amo de aquel amor que levanta montañas y reduce distancias. Amor hercúleo y titánico. Amor inmovible y sólido a pesar de los golpes. Amor que lucha contra vientos y mareas y que lo da todo. Amor de esperas y de desilusiones, pero que sigue firme e entero a pesar de todo. Amor de sueños, de fantasías, de proyectos y de anhelos. ¿Amor que se conforma con poco? Esto no es amor.

Un amor desolado y de dudas eternas. Un amor que da pena. Amor de Laura Wingfield que detrás de su Zoo de cristal, llora un beso furtivo y una ilusión platónica. Amor con gusto de lágrimas. Un amor perverso y cruel que vuelve a los lugares del desamor, porque tiene apego a todo. Amor que sigue queriendo aunque ya no haya nada que querer. Amor que suplica un sitio en el corazón del otro. Amor que te hace querer ser como aquellos a los que los otros aman.
Amor de kleenex y de ojos enrojecidos. Amor de acordes bruscos de guitarra…. Yo sólo sé amar así.

Sé el mal que me ha podido hacer
Pero le quiero.
También recuerdo todo lo que ya he sufrido
Pero quiero que vuelva.
Aunque sé que volveré a llorar
Y recuerdo todas las mentiras que me dijo
Quiero que vuelva

Porque le quiero…

Así empezaba una canción…

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martes, 31 de enero de 2012

"LOS NEGROS SIEMPRE LLEGAN TARDE."


Hay un viejo adagio africano que dice: “Un africano autentico que se respeta, tiene que llegar como mínimo, una hora tarde”… E excusándose tras este adagio, la impuntualidad ha sido adoptada por muchos africanos, convirtiéndola en un hábito más. Por esto, incluso en algunos países, como Benin, los propios benineses dicen que "La hora beninesa es “la hora GMT + 3”.

¿Es normal que un concierto africano que tenía que empezar a las seis de la tarde acabe empezando a las once de la noche? ¿Es normal que incluso, a veces, algunos africanos lleguen con cuatro horas de retraso?

No, no es normal.
Y la idea de la impuntualidad africana se ha expendido dejándose ver como un rasgo de identificación africano. Ya se sabe que las culturas europeas que se dicen primeras, juzgan a todo lo que es diferente atribuyendo lo negativo a las culturas que califican de primitivas. Por esto muchas veces, en los países de los blancos, se oye: “Los africanos siempre llegan tarde…”
Otro prejuicio racial más. Porque para un europeo que un africano llegue tarde, es comprensible. Una comprensión paternalista que pasa limpiamente por un teorema infalible: “Llegar tarde es parte de la cultura africana”. ¡Pues no señores! Esto no es cultural. Es sencillamente una mala costumbre extendida. Los negros se han malacostumbrado a llegar tarde, un fenómeno social que no es un rasgo cultural.

En la Declaración Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural en 1982 en México, dicen que “La cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias…”
En lo que a cultura africana se refiere, los rasgos que definen nuestras sociedades son los cuentos, los ritmos, los proverbios y mucho más cosas… no la impuntualidad.

“Los blancos tienen relojes, pero nosotros tenemos tiempo.”

A nosotros los negros, nos hace gracia. Y reposándose en la creencia popular para excusar la impuntualidad, muchos negros llegan tarde. Y tal como era de suponer, nuestra mala costumbre se está convirtiendo en un carácter cultural en los otros países del mundo. Un prejuicio racial que nos persigue en muchos países.

¿Por qué los negros siempre llegan tarde?

Los griots, han cantado y nos han explicado miles de cuentos en los que la moralidad, siempre es la importancia del tiempo y de las horas y sin embargo los negros siguen llegando tarde. ¿Quién no sabe la historia de por qué los gusanos se quedaron invertebrados? Miles de veces nos lo han explicado y sin embargo los negros siguen llegando tarde. Muchos cuentos con la misma moralidad, muchos proverbios con el mismo mensaje y dejando a entender que cada minuto es precioso y que el tiempo perdido, perdido fue. Pero los negros siguen llegando tarde. ¿Cuándo dejarán los africanos de llegar tarde, para que la impuntualidad africana no se vuelva definitivamente cultural? La hora es la hora. Aquí y en el extremo oriente.

Aunque en África, también hay gente puntual. Gente que en un entorno de horario irregular sigue cumpliendo con lo que ellos creen que debe de ser. Gente, que no ha necesitado venir a Europa para aprender lo que es la puntualidad.

La impuntualidad no es cultural. Es una mala costumbre, un hecho social y tiene que ser tomado y juzgado como tal...


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jueves, 1 de diciembre de 2011

SAR...


Dice Patrick Rothfuss en uno de sus libros, que la mente tiene cuatro puertas para alejarse del dolor. Y una de ellas es el olvido, proporcionado en parte por el paso del tiempo. ¿Pero qué hace la mente cuando aún no ha pasado tiempo? ¿Qué salida tiene, para no dejarse llevar por la locura del dolor, de la rabia y de la pena?

Mi nombre es Sar.
El principio de mi vida sólo tuvo de particular que un día, mi padre nos abandonó y se fue. Y mi madre, no sabiendo qué hacer y con tres hijos a su cargo creyó coger la decisión correcta y nos dejó a cargo de mi abuela en Senegal. En aquel momento, con mis siete años encima, nunca pensé que hubiese tristeza más grande que la ida de mi madre y la ausencia total de un padre.
La vida me ha enseñado a lo largo de todos estos años, que no hay un cupo para las desgracias, porque muy rápidamente, empezaron los episodios más horrendos de mi vida. Dicen “Ojala que Dios no nos eche todo lo que podamos aguantar.” A mí, el destino me ha echó muchas cosas. Lo que no sé es cómo no me volví loca…

Aún recuerdo mi niñez, con miedo y con aversión. Un horror con taquicardia que hasta el día de hoy, me impide ser feliz. No soy feliz. O a lo mejor sí que lo soy, porque creo que he aprendido a vivir con aquello. Me es fácil disimularlo. Lo he hecho toda mi vida.

Me llamo Sar y he sido violada.

Esta es la historia de mi vida. La historia de mi dolor y de tantos años de rabia sorda e impotente. Años de una inocencia tarada acompañada de terror y de incredulidad.

Me llamo Sar y tengo mucha rabia dentro de mí. Rabia cruda contra mi familia, los que estaban allí, rabia por el abandono de mi padre y rabia por haber sufrido todo tipo de violaciones físicas sin que nadie hiciera nada.

- ¿Qué pasó?

Vivíamos en una casa familiar, con todo lo que conlleva una familia africana. Tíos, tías, primos lejanos... Todos en casa de mi abuela. La primera vez que mi tío me tocó, yo tenía siete años. Aún lo recuerdo como si fuera ayer. Demasiada niña, recuerdo que me quede atónita. Me amenazó abriendo grandes sus ojos, y me dijo que me pegaría si le decía a alguien que me había cogido por el cuello para introducirme su miembro en la boca, forzándome. Han pasado ya varios años, pero sigo sintiendo el asco de aquel primer día. Sigo sintiendo sus manos agarrándome e impidiéndome huir. Yo no entendía nada. La cosa se repitió varias veces. Me dolía la boca y toda la mandíbula. Y pensé que tenía conciencia del dolor hasta que un día, tapándome la boca, me penetró por detrás.

Dolor. Dolor. Sí… Dolor. Dolor de la niña de siete años que yo era y dolor de la adulta de veinte-y-dos años que soy ahora y que llora porque su infancia da pena. Durante un tiempo, me quede en shock. Me quede muchos días sin habla. No podía hablar.

- ¿Y nadie lo sabía? ¿Nadie notó nada?

¡Claro que lo sabían! Pero nadie hizo nada. Durante años de mi vida, he tenido aversión a mi madre por dejarme en aquella casa y volver a irse… Venía a vernos y se volvía a ir. Yo no quería que me dejase. Quería que me llevara con ella, allá donde fuera. Comer de la basura si hiciese falta. Pero se iba...


Cuando venía mi madre, él me dejaba en paz. Pero cuando se iba, la cosa empeoraba. Mi tío me llamaba cada dos por tres a hacer los deberes en su habitación. Negarme a ir, para mis tías y para mi abuela, era un motivo claro de mis pocas ganas de “ser alguien en esta vida”, como decían ellas; “Y más cuando un ser bienhechor como él, quería ayudarte. “Tendrías que estar contenta de que alguien te tienda una mano” me decían. “Ingrata” decían otras. Me hubiera encantado decirles que no era así, y que detrás de la puerta de su habitación, no paraba de tocarme y de introducirme cosas. Pero tenía miedo. Os lo juro que tenía miedo. Ahora, libre, no me puedo explicar, por qué no hice nada y por qué nunca dije nada. Ahora me parece increíble que hubiera vivido todo esto sola, sin nadie a quien confiarme…

Recuerdo a día de hoy las velas, a las que tallaba la punta para ir introduciéndomelas, cambiando cada día el tamaño porque decía que yo era muy estrecha. Claro que sí que lo era. No tenía ni diez años. Yo me ponía a llorar y le suplicaba porque aparte de dolerme, me aterraba. Y entonces, él me tapaba la boca y sentía como se me retorcían los dedos del pie de dolor cada vez que me introducía las velas, porque las notaba hasta en mis intestinos. Cuando empecé a tener tetas, me las pellizcaba. Dolor. A veces, casi se me oscurecía mi visión, de tanto dolor que sentía. “Para que se te hinchen un poco” me decía. “Pareces un palo”.

Y este calvario duró años y años hasta que a los 16 años, un día, me fui.

Me llamo Sar y esta es la primera vez que explico públicamente mi historia. La gente tiene historias bonitas, otras no tan bonitas, pero yo sólo tengo los recuerdos de mis violaciones. Nada más. Unos recuerdos que llegan con la misma violencia que la propia violación. Ahora quiero denunciar porque últimamente no puedo dormir y porque no quiero que esto le vuelva a pasar a nadie de mi familia, ni a nadie nunca. Y porque me inunda una ira profunda al pensar que él me destrozó mi vida, incapacitándome a disfrutar con otras personas. ¿Sabrá él, que me quedo bloqueada con otros hombres? ¿Sabrá que cuando hago el amor con un hombre, sólo me vienen a la cabeza las sacudidas dolorosas que me daba él? ¿Sabrá él, que cuando hago el amor con alguien, me quedo mirando el techo, tal como lo hacía con él, esperando que acabe? ¿Sabrá él, mis temores de hoy? ¿Qué sabrá él?

Me llamo Sar y fui violada durante diez años de mi vida.

¿Que nadie lo supiera en nuestra casa? Hipócritas todos. No es malo solamente él que lo hace, sino también todos los demás que lo saben y se callan sin hacer nada. Recuerdo cuando a los nueve años, pillé una irritación y una infección gravísima, no dijeron nada. Mis tías me dieron una medicina de aplicación y cuando me curé, él volvió a sus andadas.

Hoy, después de muchos años, hablando un día con ella de mis violaciones, ella se puso a llorar. Vi horror y rabia en sus ojos, y supe de inmediato que ella no sabía nada, no como mis tías que lo sabían y no hicieron nada. Me alivió pensar que mi madre no era cómplice. Me explicó que cuando yo tenía seis años, echó a otro tío mío de mi casa, porque no paraba de tocarme. Yo ni lo sabía. Mi mente lo había borrado. Cerdos despreciables, hombres con apariencia normal, pero que después eran obscenos, indecentes i enfermos. No sé cómo puede existir gente así, que escondidos trás la religión y la dura educación africana, se permiten todo. Vi mi madre rabiosa e impotente. No sabe qué hacer, ni qué decirme. Vi cómo le temblaban las manos y supe de inmediato que no se lo iba a perdonar jamás, cuando me dijo: “Cariño, lo siento…” y me alivia su determinación cuando me dice que tenemos que denunciarlo y que ella estará a mi lado hasta el final...

¿En qué mundo vivimos en África, que unos padres dejan sus hijos sin mirar atrás? ¿En qué mundo vivimos, que unos son testigos de una violación y giran la cabeza de lado? Me hubiese gustado que en mi país se potencie el amor familiar y unas leyes para que los padres no abandonen a unos hijos que ellos mismos han querido tener. Yo no pedí nacer. Ese valor que tienen los blancos, nosotros no lo tenemos. Y esas leyes que tienen aquí en Europa, tampoco los tenemos.

Durante años he sentido vergüenza, vergüenza de ser una mujer violada. Vergüenza de que la gente lo supiera. De ser la chica violada del grupo, y pensé que la gente me miraría mal si lo supiese. Me torturaba a mi misma. Una vez, incluso, pensé en suicidarme, para acabar con este sufrimiento, porque a veces, me invaden los recuerdos de manera tan fuerte… No puedo hacer el amor con nadie. Me aterra.

Y Sar hace un esfuerzo para no llorar. Así rato que su voz suena nasal, pero se esfuerza para no llorar. No quiere dar pena. Sólo quiere gritar su rabia. Veo en su mirada, lo grande que es su rabia, su dolor y una impotencia que la tiene marcada y alejada de los placeres cotidianos. Fantasmas del pasado imposibles de dejar atrás. Veo en sus ojos, el sufrimiento de aquella niña, que no tuvo infancia, ni tampoco adolescencia. Y nosotros, pobres infelices a cualquier cosa le llamamos “sufrir”.

Una violación que a Sar le ha destrozado la vida. ¿Cuál es está África? Un África en la que hay violaciones impunes. ¿Qué habrá que hacer, para que esto cambie?

Negra, guapa, alta y esbelta.

Sar es mi amiga.

martes, 22 de noviembre de 2011

¿CÓMO ESCRIBIR SOBRE ÁFRICA?


Me estoy leyendo “El antropólogo inocente: Notas desde una choza de barro” de Nigel Barley.
Me animé a leerlo porqué oí que tenía varias críticas buenísimas a lo largo de estos años desde su publicación en 1989. Pero rápidamente, después de unas cuantas páginas, me dí cuenta de que no era lo mismo un blanco leyéndolo a Nigel Barley, que no deja de ser una análisis graciosa de negros viviendo en tribus, que un negro leyendo a Nigel Barley que es una burla o una caricaturesca visión de un blanco sobre la vida de los negros.
Y me acordé de Binyavanga Wainaina, un escritor Keniata, autor del libro « How to write about África? » en el que hace una crítica irónica y directa sobre la imagen que los medios occidentales dan del continente negro.

¿Cómo escribir sobre África? Aquí van algunas pistas…

Utiliza siempre la palabra “África” o “oscuridad” o “Safari” para tu título. […] Nunca pongas la imagen de un africano de clase media en la portada de tu libro, ni dentro, a no ser que haya ganado un premio Nobel. Un AK-47. Costillas prominentes, pechos desnudos… Esto es lo que hay que poner. Si tienes que incluir a un africano, asegúrate de que consigues a uno vestido con ropas zulúes o masais.

En tu texto, habla de África como si fuera un solo país. Hace calor y es polvoriento, lleno de praderas onduladas y enormes manadas de animales junto a gentes altas, delgadas, famélicas. También puede ser caluroso y húmedo, con gente muy pequeña que come primates. No te enredes con detalles y descripciones precisas. África es grande: 54 países y 900 millones de personas que están demasiado ocupadas pasando hambre, muriendo, guerreando y emigrando para leer tu libro. (...)

El continente es lleno de desiertos, de junglas, de regiones montañosas, de sabanas y de muchas otras cosas, pero el lector no presta atención a todo esto, así que guárdate de descripciones románticas…. Asegúrate de que muestras cómo los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigados en sus almas y como comen cosas que ningún otro humano come. No menciones el arroz, la ternera o el trigo; Mejor, habla del cerebro de mono que es el preferido en la cocina africana, junto a la cabra, la serpiente, los gusanos, las larvas y todo tipo de carne de caza. En tu texto, muestra cómo fuiste capaz de comer dicha carne sin estremecerte y, por supuesto, describe cómo aprendiste a apreciarlo, porque África te importa.

Temas tabú: escenas ordinarias de la vida cotidiana, amor entre africanos, referencia a escritores africanos o intelectuales, o niños que van al colegio y no sufren virus ni Ébola ni mutilación genital femenina. (...) En todo el libro, adopta une voz dulce, en complicidad con el lector y un tono triste. Desde el principio, haz que se vea tu liberalismo impecable y habla de cuanto amas a África y como te enamoraste de este lugar y que… África es el único continente que puedes amar. […]

Sea cual sea el ángulo que tomes, estate seguro de dejar la impresión de que sin tu intervención y tu importante libro, que África está destinada al fracaso.

Tus personajes africanos pueden ser guerreros desnudos o fieles servidores o adivinos… o políticos corruptos, polígamos ineptos. Guías de viaje o prostitutas que se han acostado contigo. El servidor fiel, se comporta siempre como un niño de siete años y necesita una mano firme. Tiene miedo a los serpientes, es bueno con los niños y siempre te implica en dramas domésticos complejos. […]

Entre los personajes no puede faltar la África Hambrienta, que vaga por el campo de refugiados prácticamente desnuda y espera la benevolencia de Occidente. Sus hijos tienen moscas alrededor de los ojos y tripas hinchadas. Sus pechos están planos y vacíos. Debe aparecer como una mujer completamente indefensa. No debe tener ni pasado ni historia. Estas pequeñas diversiones arruinan el dramatismo del momento. Los gemidos y las quejas son buenos. Nunca debe contar nada acerca de ella misma, excepto para hablar de su indescriptible sufrimiento.
Incluye también una adorable mujer con aspecto maternal que tiene una risa contagiosa y que se preocupa por ti. Simplemente llámala “Mama”.
Estos personajes deben revolotear alrededor de tu héroe principal, sirviendo para su lucimiento personal. Tu héroe puede enseñarles, bañarlos, alimentarlos (...) Tu héroe eres tú o alguna guapa y trágica Celebrity internacional, si es un reportaje o un aristócrata que sabe cuidar a los animales si es una ficción.

Entre los que hacen el papel de malo de los occidentales, incluye a los ministros de los gabinetes … a los afrikáner y a los empleados del Banco Mundial. Cuando hables de la explotación de África por los extranjeros, menciona a los comerciantes chinos e indios. Culpa a Occidente por la situación de África pero no seas demasiado específico.

Hablar generalizando es bueno. Evita que los personajes africanos se rían o luchen para educar a sus hijos. O mejor, simplemente evita representarlos en circunstancias mundanas. Los personajes africanos deben ser coloridos, exóticos, más grandes que la vida, pero vacíos por dentro: sin diálogo, sin conflictos o resoluciones en sus historias, sin profundidad o rarezas que confundan la causa.

Describe en detalle los pechos desnudos (jóvenes, viejos, recientemente violados, grandes, pequeños) o genitales mutilados. O cualquier tipo de genitales. Y cadáveres. O, mejor, cadáveres desnudos. Especialmente, cadáveres desnudos pudriéndose.

Recuerda: cualquier trabajo en el que la gente aparezca mugrienta y miserable será alabado como la "África real", y eso es precisamente lo que tú quieres que ponga en la contraportada de tu libro. No sientas malestar por esto: estás intentando ayudarles para conseguir ayuda de Occidente. (...)

Por otra parte, los animales tienen que ser tratados como personajes complejos. Hablan o gruñan mientras levantan fieramente su melena. Tienen nombre, ambiciones y deseos. También tienen valores familiares: mirad como los leones enseñan a sus hijos, los elefantes son muy atentos. Los gorilas también y las leonas, grandes feministas. No tienes que decir nunca nada malo de un elefante o de un gorila. Los elefantes pueden atacar casas, destrozar plantaciones o incluso matar a personas. Tu tienes que estar siempre del lado del elefante…
Todo africano de baja estatura, viviendo en la jungla puede ser fotografiado sonrisa a los labios, a menos que este en conflicto con un elefante, un chimpancé o un gorila, en este caso es un gran diablo… […]

Los lectores no estarán interesados si no mencionas la luz de África. Y los atardeceres. El sol africano es una obligación. Es siempre, grande y rojo…
Cuando escribas sobre la difícil situación de la flora y la fauna, menciona que África está sobrepoblada. En cambio, cuando tu protagonista se encuentre en un desierto o una jungla viviendo con nativos, está permitido mencionar que África ha sido gravemente despoblada por las Guerras y el Sida. Usa mayúsculas.

Termina tu libro siempre citando a Nelson Mandela diciendo algo acerca del arco iris y renacimientos. Porque a ti te importa África...

*Binyavanga WainainaEs redactor jefe del magazineliterario KWANI.Este artículo es una parte del artículo publicado en la revista Granta. http://www.kwani.org/

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lunes, 14 de noviembre de 2011

LA NIÑA NEGRA QUE TENÍA UNA GRAN PREOCUPACIÓN.


Érase una vez, una niña negra que tenía una gran preocupación.
Érase una vez, una pequeña niña negra, que tenía una preocupación enorme.

Era negra  como las noches de lluvia, con unos ojos blancos color algodón y con unos labios marrones acaramelados que le daban un aire infantil y dulce. La niña negra, que siempre se reía dejando ver unos hoyuelos profundos y marcados, hoy estaba triste. No, no estaba triste. Estaba enfada. Sí. Hoy estaba enfadada.

La niña negra vivía feliz, con su padre y con su madre. No le bastó mucho tiempo para darse cuenta de que ella no era igual que los otros niños de su escuela. Y si no se daba cuenta, algunos de los niños más grandes, ya se encargaban de hacérselo saber. Se mofaban de ella y la empujaban por los pasillos de la escuela. Se reían de ella, gritándole: “¡Negra!” como si fuera algo muy malo u algo horrible...

Ella sabía que era negra. Era evidente. Siempre se lo había dicho su mamá y ella siempre lo había visto como algo normal, algo más. Pero muy rápidamente, la niña entendió que ser negra no era nada tan bueno, si era motivo de burla y de ofensa.

La niña negra estaba triste porque siempre se lo pasaba mal en la escuela. La hacían llorar y a veces tenía miedo. Ya desde un tiempo hacía aquí, la cosa había ido en aumento y ahora eran muchos los que se reían de ella.

Y la niña negra se puso a pensar…

Se dio cuenta de que mamá era blanca, blanca como sus amigas de la escuela, a los que nadie molestaba. Entonces eso era bueno. Mamá era blanca, blanca como la nieve, pero papá… Papá era negro, negro como ella. Y rabiosa, la niña negra se dio cuenta de que él era el problema. Si los niños vienen de los padres y tenían cosas de los padres, entonces esa era la ecuación. Ella tenía los ojos de mamá y también los hoyuelos de mamá y la abuela siempre le decía que caminaba igual que mamá. ¡Si! Todo era de mamá. Todo, menos el color. El color de la mofa, el color de la burla era de papa. La culpa era de papa.

Y la niña sentada, esperando a su madre se puso a llorar...
Allí la encontró su progenitora cuando la vino a buscar en la escuela. La niña se hundió más en su tristeza cuando vio a su madre y en un gesto que la caracterizaba y que también era de su madre, se apartó el pelo de la cara antes de tender sus dos brazos hacia ella. A la madre se le paró el corazón cuando vio a su niña llorando. “Otra vez los niños…” pensó. Ya lo había hablado con los maestros. Exasperada, se agachó a su lado y se le compungió el corazón cuando su hija la agarró con un dolor y con una tristeza enorme. La madre se dio cuenta de que había algo más…

-         ¿qué te pasa cariño? le preguntó, asustada.

Y la niña levantó su pena y sus ojos enrojecidos hacía su madre y con toda la inocencia del mundo le respondió:

-         ¿Por qué no me has escogido otro papa?
 
 
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL DISGUSTO DE ROGELIA.


Me llamo Rogelia.
Tengo 89 años. Soy una mujer fuerte y entera y no me gustan las simplezas de la vida. Dura infancia, por las crisis económicas y hastiados años de moza por la segunda guerra mundial y la guerra civil española, he crecido en la España más revuelta. Aquellos años eran durísimos. Y, cogida por el temor de las jóvenes de aquellas épocas, me casé, tarde, con el primer hombre que me miró. Mejor malmaridada que sola…

No les diré de dónde nos vino nuestra fortuna, pero mi marido y yo, pasamos de no tener nada, a tenerlo absolutamente todo, de un día para el otro. Y tengo que reconocer que la vida se ve mucho más bonita desde arriba, desde la riqueza material. Me quede viuda muy temprano y tengo un único hijo, que tuve tarde y no es para menos, pero es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Un hijo culto, educado, guapo… ¿Quién no querría tener un hijo así?

Y en todos mis años, hoy, mi hijo me ha dado el golpe más duro de mi vida. Hoy, dejando ya atrás un sonado divorcio con una chica que yo misma modelé para él, mi hijo ha vuelto a casa con una mujer negra.
Este ha sido el disgusto más grande de mi vida. Una decepción que me ha tenido varios días yacente, con un mal cuerpo al pensar cómo afrontar la sociedad con esta mancha en nuestra familia, en nuestro honor. Casi me caí cuando la trajo a casa.

No les voy a engañar. Hubiera preferido que se haga cura o que sea homosexual. Antes me aterraba la idea que pudiese ser uno de estos que les gustaban gente de su mismo sexo. Le amenacé. Le dije que le mataría si algún día me daba esta contrariedad. Pero nunca me imaginé que hubiera algo más vergonzoso que tener un hijo homosexual.

Y allí la tengo mirándome y sonriéndome. Parece un mono de estos países que ya, por aversión, jamás había visitado. Y encima se ríe de mí, porque le he preguntado si ellas también tienen aparatos genitales como nosotras las blancas. No para de reír y es algo que me saca de mí. No contesta nada cuando le pregunto si ha venido a llevarse todo el dinero de mi hijo. Mi dinero. Y va lista si se piensa que dejaré que mi hijo se gaste en ella, más de lo mínimo. Yo soy dueña de mi hijo. Hasta ahora había hecho todo lo que yo quería. Y ahora por culpa de esta, tan fea, ya ni le reconozco.

Llevo varios días sin hablarme con mi hijo. No sé si algún día se lo llegaré a perdonar. Yo ya no tengo edad para estos disgustos. Y no entiendo por qué no paran de ir y de volver. Viajes por aquí, cenas por allí… “No te preocupes por el dinero mamá” me dice. Él sabe que yo no le eduqué para ser derrochador. Yo hago kilómetros para tomarme un café en el pueblo de al lado donde la taza de café es unos céntimos, más barata. Y ¿para qué se tiene que sentar en un restaurante para comer cuando va a Barcelona, si puede ir a casa de mi amiga Carmen que vive en esos bajos fondos de Sant Adrián en el Besos? ¡Esto, he hecho yo siempre! Ahorrar antes que vivir. Y así ahorré yo toda mi vida, para que ahora venga un simio antropoide a robárnoslo.
“¿Por qué no te quedaste en este sucio país de donde eres?” le espeté un día. “¿Ahora que ya tienes el blanco rico que querías, ya te has quedado a gusto?” Y la miro, pero ella no se inmuta. “¿Querías esto no? ¿Ahora estás contenta?" Y no me dice nada.

Ahora tendría que ser feliz, pero sólo lo soy a medias. Mi hijo ha tenido una criatura con ella. Y por suerte de Dios, que yo soy muy católica, la niña ha nacido blanca como su padre. Casi no se le nota los rasgos de esta impostora. Esto es lo que me salvó delante de mis amigas, el día que quedamos porque querían conocer a mi nieta. Respiré aliviada porque ninguna de ellas se dio cuenta de que mi nieta era medio negra. Ya hice bien de decirle a la hipócrita, que me esperase en la estación para que me llevara yo a la niña con mis amigas. Me trajo la niña y ya se pensó que podía venir conmigo. ¡Ha! ¡Pues no! Estuvo esperando horas, en el frío de la estación hasta que volví con la criatura. “Suerte que la niña no tiene esta cara tan negra que tienes. Mis amigas no se han dado cuenta de nada” Le dije a la vuelta. No para de hacerme pasar por situaciones bochornosas. A veces, tengo que ingeniarme mil excusas… “Es la chica que me cuida” le tuve que decir a la señora del mercado, un día que la mujer nos vio juntas. No le iba a decir que era la mujer de mi hijo. ¡Válgame Dios que en su sangre reposa mi vida! Y ella, me mira, y no dice nada.

Yo quiero mucho a España y no quiero que venga esta gente en mi país, en este país por el que tanto hemos sufrido. Y peor aún, tener una en casa, que no para de sonreír a pesar de todo lo que le digo para sacarla de quicio. Mira que lo intento soportar, pero no puedo. Y pienso que jamás se lo perdonaré a mi hijo, porque creo que me acortó los días de mi vida. Nunca le perdonaré por esta situación que cada mañana me revuelve las tripas al pensar que alguien de mi entorno, mis amigas, lo puedan saber…. Y por muchos años que pasen me sigue resultando insoportable levantar la vista y ver a esta cara tan sucia en mi casa. Siempre rece para que se separasen y si iba a misa los domingos, estas eran mis plegarias, pero allí está. Mi hijo dice que ella es simple y que no tiene sueños de grandeza, que le costó horrores conquistarla y convercerla de que viniera con él y que ella le quiere de verdad. ¿Qué sabrá está, de amor?

Hoy, me he hecho mis necesidades encima. ¿Qué quieren que les diga? No sé como ha pasado. Y mi nuera con cara grave ha venido a limpiarme. Es ella la que me ducha y me pone los pañales, hasta que encontremos una enfermera. Lo hace y no dice nada. Y también se sienta a mi lado mientras lee un libro, esperando seguramente a ver si vuelvo a hacérmelo encima. No sabía que supiesen leer en esta selva de la que ha venido. Yo no quiero que me toque. Prefiero rebozarme en mis materias fecales u ahogarme en mis excrementos antes de que me tocase ella. Toda la vida luchando para acabar en mano de una negra. E impotente, cagarme encima y sólo tenerla a ella al lado. Y esto es lo que más me molesta. Que me viera en esta situación de debilidad…

Es esto lo que querías no? ¿Eh? ¿Verme así? Qué mala eres con esta carita tan sucia que tienes." le digo cada vez que con un trapo me limpia mis partes.Y de verdad que me saca de mí, que no me diga nada y que se quede mirándome y sonriéndome…

Me llamo Rogelia y el disgusto más grande de mi vida, me lo ha dado mi hijo casándose con una negra. Hubiera preferido que se haga cura o que fuera homosexual. Nunca pensé que pudiese haber algo más horrible que esto…


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jueves, 3 de noviembre de 2011

LOS ACTORES NEGROS.


Dicen que la televisión es el reflejo de la sociedad, un espejo de lo inherente a la gente de un país. La caja tonta como la llaman, nos da los más y los menos de las costumbres y de la cultura de un país, sin olvidar hacer un pequeño repaso por las culturas ajenas. Lo que viene a decir que para conocer la realidad de un país, hay que mirar sus programas televisivos.

La televisión en España muestra muchas cosas, desde la España más profunda y natural, hasta la España más aburguesada y culta. España de reyes y gitanos, España de sardanas y de ferias, España de folklóricas y de vinos… Todo esto es España y todo esto sale por los canales. Pero se mire como se mire, no hay negros en las televisiones españolas.

España es un país de muchas razas. Entonces ¿por qué hay una unificación televisiva en la que sólo se ve a gente blanca? ¿Y los negros? ¿No existen? La realidad es así.

No hay negros en las televisiones españolas.

No hay negros en las series de televisiones, ni en las salas de teatro. No hay periodistas negros. No hay presentadores negros.... No hay casi presencia negra en los medios españoles. ¿Por qué?
¿Actores negros? Pues sí los hay. Yo conozco buenísimos actores negros que estrían encantados de trabajar. Conozco profesionales negros con un arte al dialogar que serían muy buenos comunicadores televisivos. Pero “¡Oh…! Lástima… Son negros”. Para ellos no hay ninguna oportunidad, aunque formen parte de la realidad de aquí, aunque aquí sea su país.

¿Es el público que no quiere, o son las televisiones que no dan el paso? ¿Los negros no interesan o es una diferenciación en el séptimo arte?

En España los negros no son protagonistas de nada. No salen en los medios de comunicación. Y si lo hacen, pues son tienen ninguna relevancia. Y de repente, surcando alguna serie, se ve algún actor negro haciendo de ladrón o de inmigrante ilegal en pateras y de prostitutas. Estos son los papeles reservados a los negros. Papeles intranscendentes, fugaces, estereotipados e insignificativos. Estereotipos ligados al color de piel, en una España que se declara moderna y de mente abierta. Los actores negros sólo hacen de inmigrantes, de malhechores, de bailarinas y de muertos de hambre, hablando dialectos fingidos que los blancos miran con estupor y aplauden porque les subliman, estas connotaciones guturales que hacen las lenguas habladas. ¡Quimeras…! El actor negro no quiere que se le alabe por su dialecto. Sólo quiere que le reconozcan como actor; Sólo quiere poder optar igual que optan los actores blancos a premios y tener igual de oportunidad que cualquier otro, para un papel en una película que no sea únicamente un papel calcado y repetitivo.

El actor, es actor por encima de su color. Es todo un instrumento orgánico dotado de sentido de verdad y de presencia. Hay actores negros muy buenos, igual que actores blancos. La realidad española no es de un solo color. Que lo entiendan ya. Estamos en una época en la que los negros también pueden salir en la televisión e hacer papeles simples o complejos, y no sólo papeles caricaturescos de negros analfabetos.

Si por la calle hay estudiantes negros, ¿por qué no se ve en la televisión?
Si en España hay negros que trabajan en los hospitales, ¿por qué en la series no se ven?
Si hay negros por las calles, ¿por qué no se ven en las películas españolas?

Negros siempre ha habido. Muchos negros en la calle, que miran una televisión que no les representa y que no les da ninguna voz, ni ninguna presencia. Dijeron que si Obama se hacía presidente, que las cosas cambiarían. Dijeron que cuando hayan muchos negros en España, que habría un cambio radical. Obama ya es presidente, y ya hay muchísimos negros en España. Y las cosas no cambian. Los eternos segundarios somos nosotros.

¿Para cuándo un papel de protagonista para un negro en una película de blancos?

Un actor es un actor y no un color.
Una periodista es una periodista, independientemente de su color de piel.
Un presentador de programa de televisión es un presentador que sea negro o blanco.

Esto sólo cambiará el día que se levante un Spike Lee en España. Algún director transgresor que haga una película con negros y blancos o algún director negro que se ancle en transmitir los problemas de la otra población, una realidad de los otros que pueblan esta sociedad. Aquellas bofetadas virtuales que daba Spike y que tocaban los puntos sensibles y peyorativamente evidentes de la sociedad para levantar las barreras de color.

Un Spike Lee español que haga una película de negros, para pantallas blancas. Vana utopía.

¿Hay alguna esperanza para los actores negros en España?
No lo sé. Supongo que ya nadie se deja llevar por la rabia de Spike. Bastante están los directores, ocupados en películas comerciales o recogiendo premios, como para interesarse a actores que están en el olvido sólo por su color. Frustrante carrera de “Actor Negro” que va rodando la ruedecilla del ratón para ver cuando se encuentra en la red, con las palabras mágicas “Se busca actor negro…”

Un desierto actoral remarcable que dan ganas de aplaudir a los pocos directores de cine español, que dan papeles de “blancos” a actores “negros”. Que los hay, pero pocos.

¿Acaso no somos iguales que el resto?
Allí dejo mi pregunta.


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