lunes, 29 de octubre de 2012

LA MUJER EN LOS PROVERBIOS AFRICANOS.


Las sociedades africanas tienen sus bases en un sistema jerárquico en el que manda el de más edad. Esto lo sabe todo el mundo. Pero una cosa que también está muy presente, es el rol que se le asigna a la mujer en estas sociedades. Las sociedades del África negra son machistas, ¿para qué lo vamos a negar?. Pero el machismo africano es un machismo raro, un machismo insólito que tampoco deja de serlo y que se rebaja a la dominación del hombre sobre la mujer en el ámbito conyugal y matrimonial. La mujer tiene que obedecer a su marido. Le debe respeto y docilidad. Una exégesis tan anclada en la mente de las propias mujeres que muchas se enorgullecen de ellos y esto hace que muchas veces cualquier mujer con un poco de sed de independencia es verbalmente y violentamente reprendida por los hombres y por las otras mujeres... Un machismo más incrustado incluso en la mente de las propias mujeres que la de los hombres. Un machismo en el que la mujer, aunque sea independiente, siente un arduo deber conyugal para con su marido. Un machismo social en el que a la mujer se le asigna "roles de mujeres" a los que, como buena mujer, se tiene que adaptar. 

Triste.

El machismo africano es raro porque fuera del ámbito conyugal, la mujer tiene un poder absoluto tal que muchas veces parecen ser las que mandan. Fuera del ámbito conyugal, la mujer es considerada sagrada y respetada porque es a ella a quien recae la educación de los niños. En las calles, hay una veneración completa hacía la figura de la Mujer, como ejemplo de sabiduría, de seriedad y de sensatez. Es venerada como diosa y se le rinde un culto como mujer que es. Y como diosa que es, no puede dejar su cuerpo a la vista, por lo que tiene que ir bien tapada. Tampoco puede ir por allí, tarde en la noche deambulando en ámbito de alegría permisiva o beber cosas que inducen al comportamiento propio de mujeres... Sí. También triste. 

La dualidad de la realidad de la mujer en las sociedades africanas se ve en los proverbios en los que la mujer es ruin, calculadora y entremetida, a la vez que indispensable, preciosa y fuente de prosperidad infinita. Es indispensable en todo su ser. Es la pieza fundamental de la familia. El pilar fuerte y central de toda una estructura. Es la fuente de la tranquilidad, de la paz y de la revitalizad. Aplaca el hombre en su sed y le da fuerza. 

-         Educar a una mujer es educar toda una nación
-         La mujer se viste a sí misma.
-         Las mujeres pueden decir muchas tonterías pero tonto el que no las escuche…
-         Donde las mujeres quieren fama, los hombres quieren reputación.
-         Las mujeres no necesitan a un jefe para organizarse.
-         El amor por una mujer puede cambiar un hombre malo en un hombre bueno.
-         La mujer es la que sabe el camino que lleva al agua.
-         Si de la familia, el hombre es la cabeza, la mujer es el corazón.
-         Mucha descendencia femenina es símbolo de perdurabilidad de la familia.
-         Para caer bien en una familia, hay que caer bien a las mujeres de esa familia.
-         Una mujer no sólo son dos tetas. Las cabras también tienen dos.
-         Casarte con una mujer puede darte derecho a su cuerpo, pero no a sus pensamientos.
-         La mujeres se espabila como una condenada, aunque nadie se de cuenta.
-         La mujer es el cinturón que aguanta el pantalón del hombre.
-         Quien habla mal de una mujer delante de otras, se quedará soltero.
-         Que dios no te haga lo que dice tu madre, ni lo que piensa tu mujer.

Pero a parte de esos proverbios, hay otros que no son nada más que afirmaciones injustas, sin fundamentos pero muy extendidas en las mentes machistas de las sociedades africanas.

-         Comer con una mujer es comer con el diablo.
-         la mujer no tiene derecho a hablar ante un hombre.
-         País de mujeres, país de mentiras.
-         La cantidad de chismorreos que sabe una mujer no le cabe en su bolso de mano.
-         La fuerza de la mujer está en su boca.
-         No confíes nunca tus secretos a una mujer.
-         Cuando las mujeres se encuentran, lo que tienen en el fuego se quema.
-         ¿Qué más da que una mujer sea guapa si es incapaz de presentar un plato bien preparado?
-         Si quieres guardar un secreto, no se lo cuentes a tus amigo y aún menos a tu mujer.
-         Que la sonrisa sea bonita, no quiere decir que la mujer sea buena persona.
-         Quien no quiere una mujer habladora, se quedará soltero.
-         Una mujer sin marido es una mujer son soporte.
-         Quien se casa con una “belleza” se casa con problemas.
-         No seas impaciente para casarte porque sino tu suegra será más guapa que tu mujer.


No me miréis así, ni nos vituperéis, que en vuestras sociedades muchas gente pensaba igual.
Lo único que pienso muchas veces es qué hacer para poder cambiar todo esto. Reconforto mi consciencia pensando que a lo mejor hablando de ello, cambiaremos algo. Aunque confío en la educación cada vez más presente en estos países para que muchas mujeres se den cuenta de que lo único válido es el proverbio de arriba y que es verdad aquello de que: “La mujer es la madre de la humanidad”  

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lunes, 8 de octubre de 2012

EL RACISMO INCONSCIENTE.


-         ¿Alguna vez has visto un cocodrilo?
-         Non…
-         ¿Y una jirafa?
-         Non…
-         ¿Seguro que eres de África...? 

El racismo es una ideología que parte de la base de que hay  razas intrínsecamente superiores a otras. Una ideología peyorativa porque genera hostilidades, prejuicios y discriminaciones. El racismo viene cuando un color de piel determina un tipo de destino. El racismo es presente cuando ya da igual donde nazcas, cuando lo que importa es el color que tienes.

El racismo inconsciente es una forma de discriminación racial, que coge sus raíces en la ignorancia, en el tipo de educación y en el peso de la Historia. 
Son errores de lenguaje, garrafales meteduras de pata de gente que juraría que no es racista. El racismo inconsciente se relaciona con prejuicios positivos o negativos que tiene la gente acerca de todo un conjunto de personas del mismo color de piel. Ya lo decía Alexis Valdés en su monologo sobre lo “Negro”, un mundo en el que todo lo que es negro es nefasto, malo, peligroso e indeseable. También se ve en aquel anuncio, en el que mandaban a unos niños escoger entre un muñequito blanco y un muñequito negro. Esto es el racismo inconsciente. Unas ideas que nos llevan a no querer y a desconfiar de una persona por su color de piel, y sin saber por qué, como instintivamente…

El racismo inconsciente es el racismo de los que no saben que en realidad son racistas. Un racismo involuntario, que tampoco deja de serlo. Un racismo escondido en las conciencias, en las ideas y en las mentes…

-         ¿Cuánto tiempo tarda un negro en pintar una pared?
-         No sé… ¿Cuánto?
-         ¡Depende de la fuerza con la que se tira el negro contra la pared!
-        

Esto es un chiste que me explicó un chico, que seguramente juraría que él no es racista. Para él, yo era una enrollada en temas de color de piel y encontró acertadísimo explicarme este chiste. Cuando le dejé en aquella terraza, aquel día, él seguía riéndose. Yo le odié y nunca más he vuelto a saber de él y tampoco nunca me he quitado de la cabeza este chiste grotesco. No es que no me gusten los chistes raciales, pero ¿era normal que le hiciera gracia un chiste en el que empotraban un negro contra una pared?
Háblame de taparrabos y nos reiremos. Sí. Háblame de huesos en la nariz y nos reiremos. Háblame de ¿Cómo se dice “pan” en Africano? (¡Uf! Ya me exaspera este chiste) y nos reiremos. Pero no me hables de negros pintando una pared con su sangre simplemente porque son negros…

La incultura y la ignorancia se gemelan para dar a algunos su particular visión exacerbada  del mundo. Gente que en realidad no sabe que es racista.

Pedir a un negro que baile porque “Todos los negros tienen el ritmo en la sangre”, es racismo inconsciente.
El hecho de preguntar a cualquier negro: “Y tu ¿de dónde eres...?” es racismo inconsciente.
Quedarte sorprendido porque un negro hable bien el español es racismo inconsciente.
Dar por supuesto que un negro vive entre cocodrilos y elefante es racismo inconsciente.
Pedir a un negro que te hable el “africano” es racismo inconsciente.
Ver a un negro y pensar que es “segurata de discoteca” o que  vende drogas es racismo inconsciente.
Dar por supuesto que las negras SOLO pueden ser mujeres de la limpieza es racismo inconsciente.
Decir “Uno de tu tierra” hablando de un negro a otro es racismo inconsciente.
Que una dependienta diga al entrar una negra en su tienda: “Aquí, todo es muy caro…” cuando no sabe su poder adquisitivo, es racismo inconsciente.
Decir a un negro: “A ti, ya no te veo como un inmigrante…” es racismo inconsciente.
Decir “En tu pueblo…” cuando te refieres a todo un país de negros, es racismo inconsciente.
Pensar que todos los negros están mal en sus países de origen es racismo inconsciente.

El racismo inconsciente se ha vuelto un racismo ordinario, cotidiano y muy común, una mutación del racismo que ya no es agresivo sino a veces positivo e incluso simpático. Meteduras de patas garrafales, de gente que quiere ser simpática y la caga:

·        “No te pareces a los otros negros…”
·        “Bien mirado, tampoco eres tan negra”
·        “para ser negra, eres muy guapa…”
·        “Tu, no. Pero en general los negros son todos malas piezas”
·        “A mi los negros me caéis bien eh…”
·        “En tu pueblo, no tenéis de eso…”
·       

¿Perdona?

Yo estoy cansada de que siempre  se me pregunte de donde soy. A lo mejor soy de aquí. Ser español o ingles, o francés o alemán, YA no tiene nada que ver con le color de la piel.

El racismo inconsciente no es llamar a una persona “negro” o “blanco”. El racismo inconsciente es dar un destino a esta persona, solamente por su color de piel.

¿El racismo inconsciente es racismo?

Sí.

¿Hay que tolerar el racismo inconsciente?

No.



lunes, 1 de octubre de 2012

TEMÁTICA DE PROVERBIOS: EL LEÓN.


El León, rey de los animales. Emblemática figura de autoridad y de poder. Superioridad, líder, fuerza e indulgencia. Ese es el León y la misma fuerza tiene en todos los proverbios. Valiente, malvado, previsible y temible, el rey León, símbolo de orgullo se inmiscuye en los proverbios con grandeza. Protagonista de cuentos con grandes moralejas, también lo es de los refranes populares y de la sabiduría africana dando lugar a grandes verdades inolvidables. Gritos de guerra, algunos proverbios se alzan rencorosos y bravos por la presencia del león, mientras que otros sutiles y astutos se impregnan de la fuerza del as matador para dejar un mensaje de apacibilidad y de tranquilidad.
En Europa, muchos de los proverbios giran entorno a situaciones sociales pero en el África más profunda, los animales adquieren poderes y hablan y tienen los mismos sentidos que las personas… Y entre ellos, el León coge la misma fuerza que en la realidad.

-         El león cuando caza, no ruge…
-         La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre
-         El que coge el león por la cabeza, es que no le conoce.
-         “! La selva es mía!” dijo el león. “Es nuestra…” corrigió la leona.
-         Que el león te enseñe sus dientes, no quiere decir que te esté sonriendo.
-         Si ves una cabrita entre los leones, es que no es una cabrita.
-         Mejor vivir 1 día como león que 100 como cordero.
-         Él que ha visto el león y él que le ha oído no tienen la misma manera de correr.
-         Para conocer al león hay que tirarle la cola.
-         Que el león te enseñe sus dientes, no quiere decir que te esté sonriendo.
-         Si el hombre ha de morir en la jungla, pues que sea luchando contra un león.
-         Un único cachorro de león es mejor que una cesta de gatitos.
-         Aunque adelgace el león, no le vas a tomar por un gato.
-         Perro activo es mejor que león vago.
-         En la selva, o matas el león o él te mata a ti. 


-         La gacela no insulta el león.
-         Desconfía del tigre más que del león y de un asno malo, más que del tigre.
-         Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza seguirán glorificando al cazador.
-         Para compartir la presa con el león, hay que ser su amigo.
-         Es mejor un viejo león saciado en el poder que un joven león hambriento.
-         Tener garras no es ser León.
-         El niño educado por el trueno, no teme a los rugidos de un león.
-         Un perro sigue siendo un perro aunque haya sido criado por leones.
-         El león duerme con sus dientes.
-         La sabiduría del león no es la sabiduría de la pantera.
-         Cuando aún no se ha encontrado con el león, el tigre se piensa que es el rey de la jungla.
-         Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
-         Hay veces, que es la pequeña liebre, la que engaña el león.
-         El león muerto, los leopardos festejan.

-         El águila sólo se atreve con los hijos de la gallina. El cachorro del león no tiene nada que temer.
-         ¿Qué puede hacer el ciervo en un combate en el que el león perdió sus garras?

Supongo que muchos, no necesitan ni explicación… Pero si hay alguno que se os escapa, preguntad a la oradora.  

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martes, 25 de septiembre de 2012

LAS TRENZAS AFRICANAS.


Ayer, en aquel espacio europeo que a veces es una cárcel social, coincidí con una mujer. Sí, ayer en el ascensor coincidí con una mujer. Casi no la miré, porque acostumbrada al estilo europeo, me alejé de su presencia. Qué diferencia con lo que yo era recién llegada a Europa, cuando saludaba a la gente en los ascensores y en el metro…

Pues ayer, en aquel ascensor casi ni miré a la mujer. Y con aquel silencio que ya ni es incomodo, y absorta en mis pensamientos, sobresalté cuando me dí cuenta que ella me miraba fijamente.

-         Estas trenzas duelen ¿Verdad?

Me toqué la cabeza. Casi no recordaba que llevaba trenzas. ¿Qué si dolían las trenzas? Claro que duelen. Duelen más que parir. Un dolor espeso y fuerte que te invade desde la planta del pie hasta la punta de los vellos…

-         Sí… Duelen.
-         Es que así tan estirados… No sé por qué las negras os hacéis trenzas. Si duele tanto, ¿por qué os las hacéis?

En los países africanos, las mujeres suelen trenzarse. Y se trenzan porque es la única manera de que el pelo esté entretenido y para que crezca. Y hay una tal diversidad de trenzas que hacen que los estilos de peluquería de aquí, se vuelven simples.
Hay trenzas sueltas, pegadas, con extensiones, trenzadas a tres, trenzas de dos, trenza de una… Cada uno de los modelos con su nombre, con su época, su categoría social, su edad, su precio y su tiempo de dedicación. Después de todo, las chicas de servicio no tienen el mismo poder adquisitivo que las señoras de la casa por lo que no pueden llevar el mismo peinado. Y de la misma manera, una niña pequeña no hará las mismas extensiones finas, largas y dolorosas que una mujer mayor. De esas misma otra manera, como nos lo decían en el Cole, una científica no tiene tiempo para trenzas por lo que teníamos que ir con el pelo corto.

Pero ojo. No todas las trenzas eran permitidas, en alguna época, se puso de moda el pelo Makoma, que era un afro postizo que llevaban las chicas en la época. El estilo Makoma era tajantemente prohibido porque en clase, los de detrás del pelo bola-afro no ven, a parte de que es un punto de distracción bastante evidente…

Pero por encima de todas esas características, las trenzas duelen. Amasar el pelo, atraparlo y recogerlo para la trenza… duele. Y duele mucho. Trenzas, símbolo de feminidad, de belleza y de higiene personal. La gran mayoría de las mujeres africanas se trenzan. Aunque duela, casi todas las mujeres se trenzan.

Miré a la mujer y me pareció absurdo que no lo entendiese. Y más absurdo me pareció aún porque no era ella, la única en preguntarme aquello.

Aquí, las mujeres se depilan a cera caliente. ¿Acaso ellas no se depilan aunque duela? La primera vez que lo vi me pareció absurdo, pero no por ello iba preguntando a la gente cada vez, por qué se depilaba. Al contrario lo entendía. Sabía que la que se depilaba aunque fuese algo doloroso, sabía que era por su belleza personal y por su higiene.

Aquí gritan cuando se depilan y sin embargo lo hacen.
Aquí lloran cuando se depilan, y sin embargo lo hacen.
¿Entonces por qué no entienden que yo me trence aunque me duela?

Y de repente me supo mal…Aquella mujer no tenía porque pagar por todas las que me habían preguntado alguna vez lo mismo. Y justo cuando aún iba buscando una respuesta sin saber qué decirle, el ascensor llegó a destinación. La mujer se quedó mirándome las trenzas y moviendo la cabeza en signo de no-entendimiento.

Y yo, pues le sonreí y me fui.



martes, 18 de septiembre de 2012

TEMÁTICA DE PROVERBIOS: EL ANO.


No me preguntéis por qué, pero el ano está muy presente en la sabiduría africana. Ano, como un conjunto inamovible que representa lo mismo en todas partes. Ano como parte indubitable del ser humano, pero que muchas veces tiene que estar escondido, en la cultura oral y escrita, para no herir sensibilidades en este mundo en el que todo es ofensivo.
A nosotros nos da igual. Un ano es un ano, nada más. Por esto, en estos proverbios solo hay que ver el ano como lo que es; Pues eso: un ano.

- El que come piedras confía en su ano.
- Si te agachas para mirarle el ano a otro, recuerda que tu propio ano está abierto.
- Reírte del ano de tu vecino no es un crimen, pero invitar a todo el mundo a que lo haga, es inadmisible.
- Por muy grande que sea tu culo, jamás ahogará tu ano.
- Si los testículos dicen que el ano huele mal, pues que se vayan.
- Todo lo que entra en la boca no sale necesariamente por el ano.

Supongo que muchos, no necesitan explicación... Pero si hay alguno que se os escapa, preguntad a la oradora. 

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

ÁFRICA DE AYER: GHANA Y MALI, DOS ANTIGUOS IMPERIOS AFRICANOS.


África de ayer, memoria de los ancestros, imperios y reyes, batallas y conquistas, leyendas y cuentos. Esa también es nuestra África, tanta Historia desconocida.
Y para empezar en este gran viaje, el texto de Manuel Serrat Crespo, traductor y autor de varios libros, divulgador de la cultura de los países africanos francófonos…

A 350 kilómetros al norte de Bamako, en la actual república del Mali, la monotonía de la sabana se rompe de pronto para ofrecernos, puesta al descubierto por excavaciones y búsquedas la tumba de una ciudad. Sus ruinas nos hablan de una gran urbe comparable, por extensión y número de habitantes, a las que en su tiempo -siglos XI y XII- comenzaban a levantarse en Europa fruto del incipiente desarrollo del comercio y la artesanía. Es, al parecer -pues los estudiosos no se han puesto de acuerdo al respecto-, Kumbi, la antigua capital del legendario país del oro, origen y objetivo de caravanas que, atravesando el infierno arenoso del Sahara, ponían en contacto las riberas mediterráneas con las riquezas de Ghana, el primero de los imperios sudaneses de que dan noticias las crónicas de los viajeros árabes.
       
 Y cuando se contemplan esas ruinas, cuando se comienza a conocer una historia rica en acontecimientos y en convulsiones, sorprende la ignorancia, el absoluto desconocimiento que rodea -en España- los avatares de los reinos y los imperios del África subsahariana. Para cualquier español, el continente africano es, todavía, un amasijo de chozas de barro y salvajes emplumados cuyas características permanecen inamovibles generación tras generación, o simplemente se piensa en este continente como el feudo de tiranuelos más o menos ridículos, más o menos sangrientos que sumergen sus países en un caos político. Nada se sabe de su pasado y, sin embargo, el imperio de Ghana (que nada, o muy poco, tiene que ver con la Ghana actual -este país, situado en el Golfo de Guinea, tomó después de su independencia el nombre del antiguo imperio subsahariano-) fue fuerte y glorioso cuando Europa vivía las «tinieblas de la Edad Media». Fue fundado en el siglo IV de nuestra era, al parecer por una dinastía blanca substituida, inmediatamente, por los negros sarakolé. En el siglo VIII, sus soberanos elaboraron una compleja y perfeccionada administración pública, en la que no faltaban ni siquiera las tasas e impuestos a la importación y exportación de productos, y su riqueza en oro, cuyo origen era celosamente ocultado a los extranjeros, le convirtió en el principal proveedor del metal precioso para el área mediterránea, antes del descubrimiento de América. Ese esplendor, naturalmente, debía despertar las ambiciones y las ansias de conquista de quienes lo conocían, y el centenario imperio ghaneano tuvo que sufrir la invasión de los almorávides que, no obstante, tardaron un cuarto de siglo en apoderarse de su capital y no pudieron permanecer en ella mucho tiempo, marchándose sin dejar otra huella de su paso que una superficial islamización de las clases dirigentes sarakolé que justifica -a decir de los entendidos- la ausencia de figuras humanas en las artes del imperio.
       Tras la partida de los almorávides, llamados a sus conquistas hispanas, Ghana siguió subsistiendo como imperio, herida ya su pujanza que debía inclinarse, por fin, ante el empuje victorioso de Sundyatá, el león del Mandinga.



Amadou Hampaté Ba, escritor y sabio -con esa sabiduría tradicional africana que no es la riqueza de conocimientos sino la profundidad en la contemplación- ha dicho que hoy cuando, en África, muere un anciano su muerte representa lo que representaría en Europa el incendio de una biblioteca, porque la historia y la narrativa, la leyenda y la poesía africanas no existen, en su mayor parte, más que oralmente; África -el África subsahariana- es un universo de literatura oral, un universo cuyos conocimientos se transmiten de padres a hijos, de maestro a discípulo, y hoy los hijos, los discípulos, han desertado masivamente para alinearse en las filas del transistor y el automóvil, tal vez de la medicina y la ingeniería. Pero antes de la catástrofe final, antes de que los «bulldozer» derriben el último gigante de la selva cada vez más amenazada, antes de que todo un universo desaparezca tragado por la climatización y el asfalto, nos ha sido posible acercarnos todavía a la voz de los «griots», esas bibliotecas africanas, los hombres que acumulan y se hacen portavoces de la historia de todo un pueblo, para escuchar de sus labios el esplendor del Mandinga, el imperio del Mali.
       Cuando, en 1240, Sundyatá destruye y se apodera de la antaño poderosa Ghana, «el hombre de los múltiples nombres contra quien nada pudieron los hechizos» ha entrado a formar parte ya de la leyenda (o de la historia) africana. Nada le detuvo, ni el destierro, ni las intrigas familiares; sabiéndose elegido para un destino poco común, príncipe a quien los augures habían vaticinado un imperio, Sundyatá, «hijo del búfalo», recompuso y organizó un reino que tras la muerte de su padre se había dividido y caído en manos de Sumaoro Kanté, el hechicero rey de Sosso. A orillas del Sankarani, afluente del padre Níger, Niani -la ciudad cuna y tumba de Sundyatá- fue llamada, a partir de entonces, Niani-ba (Niani la grande), tal era el auge que adquirió la urbe; los mercaderes la engrandecieron y los emisarios llegaban de los cuatro puntos cardinales para pagar su tributo y someterse al rey del Mandinga.

Pero las conquistas malinké (que así llamaban los vecinos fulbé a los hombres del Mali) no debían detenerse tan pronto; empujado por los relatos de los «griots» que le hablaban de Dyul Kara Naini -el rey que, partiendo del este, llevó al occidente su poder y su imperio- Sundyatá, el último de los siete conquistadores del orbe, quiso emular sus proezas y, como el mismo Dyul (a quien los europeos conocen por Alejandro Magno), pero en sentido inverso, Sundyatá partió de poniente para dirigir hacia el este la fuerza de sus ejércitos.
       Inmensas fueron las posesiones y las riquezas del Mali, su fama traspasó el desierto en todas direcciones y los islamizados príncipes mandingos acudían a La Meca para realizar la peregrinación ritual. En 1324, Gongo Muza, el más grande de los sucesores del «hijo del búfalo», se dirigió a la ciudad santa acompañado por un inmenso séquito, cuya riqueza llenó de asombro y admiración a los hijos del Profeta; y, cuentan las crónicas, era tal la generosidad del soberano mandingo, tal la largueza de sus limosnas, que la cotización del oro cayó en los mercados de El Cairo durante el paso de su comitiva por la ciudad. A su regreso, Muza se llevó consigo al Mali numerosos y reputados artistas y filósofos árabes que hicieron de su corte un emporio de cultura que mantenía continuadas relaciones con los reinos de Marruecos y de Egipto.
       Sin embargo, como todos los demás, también el poderío mandingo se derrumbó aplastado por la decadencia de sus príncipes y por la rebelión de los pueblos sometidos ante las arbitrariedades de los administradores imperiales. Los songhai, tributarios del Mali, se liberan; los tuareg se apoderan de Tombuctú en 1435 y los mossí de Uagadugu llevan sus «razzias» hasta más allá del Níger. Son precisamente los songhai quienes heredarán la hegemonía malinké, reeditarán sus fastos y continuarán la tradición de los imperios sudaneses; también sus príncipes viajarán a La Meca dejando admirados, con su lujo, a los árabes; también su capital -Gao-, a orillas del gran río Níger, espina dorsal y camino de todos estos reinos, se convertirá en un brillante centro de cultura y comercio.
       Pero las tierras sudanesas comienzan ya a ser agitadas por un nuevo y definitivo cataclismo, en los horizontes atlánticos comienzan a perfilarse las velas europeas y los exploradores blancos empiezan a trazar por el desierto, la sabana y la selva, las sendas de la colonización. Pronto la naturaleza se cerrará sobre los antiguos palacios y el harmattan, el viento ardiente del Sahara, silbará sin eco sobre los huesos de los emperadores olvidados.
       
        Sólo de vez en cuando, bajo el techo de paja de una choza o las ramas frondosas del árbol del juicio y las discusiones, un «griot» templará las cuerdas de su kora y recitará, para oyentes cada vez más escasos, las proezas y el esplendor de los ancestros:
       «Oh, hombres de hoy, cuán pequeños sois al lado de vuestros antepasados, y pequeños en espíritu, pues os es difícil captar el sentido de mis palabras... En Keyla, el poblado de los grandes maestros, he aprendido los orígenes y la historia del Mandinga...»


De Manuel Serrat Crespo. Destino nº 2152, enero de 1979 - África de ayer y hoy (1)

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martes, 4 de septiembre de 2012

ALLÍ...


Y aquí estoy, con los mismos miedos y las mismas emociones. Una tristeza nostálgica que aviva mi pesar.
Nada me alivia esta pena que llevo y que me pesa enormemente. ¿Dónde está mi casa? ¿Dónde está mi gente? ¿Dónde está mi ser y todo lo que representa mi existencia?

Allí…
Todo está allí.
Lunes interminables y cielo estrellado. Olor de la tierra y de la propia existencia.
Quiero volver a casa y reunirme con los míos.
¿Que qué tengo allí? Todo.

Mis amigos están allí. Mi gente está allí. Mi madre y mi padre también están allí.
Mis primos están allí, igual que mis tías y todos mis sobrinos… Están todos allí.

Todos, menos yo.

Amigos de mi corazón, familia de mi vida. Mi pequeñita vida, tan frágil y tan lejos. Muchos caminos me llevan allí, pero la ruta es muy larga y muchas cosas me separan de vosotros… estoy sola, estoy triste y miedosa. El sitio que me es más difícil dejar, no es este. Agrio sabor del exilio y de la frustración de los deseos cumplidos. 

He dejado todo atrás: los caminos de mi pueblo, las risas de mis amigos, las mascaras de la gente como yo y las comidas en familia. He dejado atrás los olores de mi tierra natal, los colores de nuestras costumbres y los niños que corren a sus juegos, ajenos a mi pena. He dejado atrás los ojos de mi padre, la sonrisa de mi madre, mi único amor de todos los tiempos y mi propia identidad. He dejado tantas cosas… A lo mejor, también he dejado oportunidades… he dejado atrás mi vida y sin darme cuenta me he ido corriendo hacía una realidad abrasadora pero insulsa.

Mi dolor es sordo. sordera melancólica de los recuerdos que ahora mancilla mis días aquí.
¿Acaso es allí mejor que aquí? ¿Acaso es aquí mejor que allí?

Júpiter No me responde. Y mi pena, mi gran pena se embota y me aplasta.

Besos a todos desde un aeropuerto gris y triste.

Yaïvi.

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jueves, 12 de julio de 2012

CIENCAS ECONÓMICAS Y EL PRIMO DE RIVERA.


Dicen que estudiar es uno de los caminos que llevan a la sabiduría… Estudiar es un gozo. Estudiar es aprender, es formarse, es llegar a saber del mundo para poder forjarse una opinión sobre las cosas. Estudiar es instruirse. Estudiar… una palabra que lleva impregnada, ganas de saber.

Yo llegué aquí con ansias de juventud, con avidez de saber y con unas inmensas ganas de aprender. Llegué a este país, con intenciones de cultivarme y de vivir cada una y todas las formas posibles del verbo “estudiar”. Con ganas de hacer las cosas bien, me estudié todas las distintas configuraciones del idioma y en un tiempo record corto, muy corto, ya me sabía todo el procedimiento morfológico de la lengua española y todas sus flexiones nominales, sus análisis sintácticos y sus conjugaciones. En unas pocas semanas, yo ya podía bromear en español y formar frases complejas con antepospretéritos y subjuntivos pluscuamperfectos. Tenía ganas de aprender…

Pensé que podía con todo. Y tengo que reconocer, sin ganas de chulear, que yo ya era un kamikaze de los estudios allí, de donde yo provenía. Me veía capaz de todo. Yo podía con todo.

Pero una cosa que he aprendido a lo largo de toda mi vida europea es que por mucho que tengamos ganas de aprender, de estudiar y de saber, uno se tiene que poner en la justa medida de lo que nos puede favorecer el país de acogida. Es triste, pensar que en tu país puedes ser brillante pero que en otros países lo único que se te ofrece es ser mediocre. No me malentendéis, pero es que a experiencias me refiero. Bien lo sabe Júpiter, que por muy pasional que sea, no me dejo guiar por conclusiones sin pasar por todos los pasos de OHERIC.  

OHERIC, base fundamental de la biología y de la vida: Observación - Hipótesis – Experimentos - Resultados – Interpretación - Concusión.

Y después de observar, pues he llegado a esta conclusión. Puedes ser rey en tu tierra, pero en la tierra de los demás, a lo mejor, lo más alto al que puedes aspirar es simplemente ser un caballero…

Era inocente e incrédula y decidí estudiar Ciencias Económicas. ¿A quién se le ocurre estudiar económicas sin bagaje cultural? ¿A quien se le ocurre no pensar que hay ámbitos en los que no puedes campar a tus anchas sin un gran dominio de los sistemas políticos, de las economías mundiales? Pues a mi…

Muy pronto me di cuenta de mi error. Pero como las orgullosas amazonas del Dahomey que preferían morir en la batalla, aunque hubiesen perdido todos sus atributos, yo tampoco me quería retirar.
Empecé a oír conceptos que me sonaban a lenguas muertas. Sistemas económicos, políticas de derechas, gobierno de izquierdas, ideologías económicas, preferencias, circulación de capitales, tipos de cambio flotantes… Había fechas por doquier que no me sonaban de nada. 1936, 1981, 1975, 1978, 1992, 1987, 1969…

No entendía nada. Y por mucho que me esmerara para saber, siempre había algo que no sabía, pero que tenía que haber sabido porque los de aquí lo sabían. Ellos lo sabían simplemente porque era la realidad de su país. Yo tenía que estudiar para saber lo que sabían los demás sin haberlo estudiado. ¿Cómo tenía que saber yo qué pasó el 23 de Febrero de 1981, si nadie me lo había explicado jamás? ¿Qué tenía que saber yo de lo que pasé entre 1936 y 1939  si nunca me lo habían dicho en la escuela? Y cómo esas, miles de cosas de la historia de España que repercutían en sus relaciones ínter-económicas con los otros países europeos… Cosas, que dan por hecho, que los alumnos saben.

Y de repente un día, me desanimé, cuando ya vi que nada podía hacer…

Aquel día, el profesor hablaba del primo de Rivera. Un dictador que se sublevó contra el gobierno y que dio un golpe de estado el 13 de Septiembre de 1923… Yo oía el profesor y no entendía nada. El primo de Rivera por aquí, primo de Rivera por allí, dictablanda, dictadura, primo de Rivera…

Aquel día me invadieron dudas, unas dudas terribles y una pregunta clara sin respuesta. Y viendo que nadie preguntaba nada, me dí cuenta que una vez más, estaba atrás y que todos ellos, españoles, sabían algo que yo no sabía. Y de repente, no pudiendo más, sobrecogida por la exasperación y por la rabia de que siempre me quedaba algo que saber, me levanté y grité al profesor, delante de todos:

-         Pero ¿quién es Rivera? Usted nos habla de su primo, pero no dice nada sobre Rivera… ¿Quién es Rivera?

Y colorín colorado, la amazona se ha retirado… Aunque hay que añadir que el retroceso del toro, no significa el fin del combate…

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lunes, 2 de julio de 2012

ANGUSTIA - ALEGRÍA.


Angustia de cuando el hombre se da cuenta de que su sufrimiento, de verdad es inmenso. Y grita la injusticia de la vida, al mundo, porque se piensa que no la merece.
Y cuando habla de su condena, rompe a llorar. Y se abraza a si mismo porque él se entiende. En su cara se ven unos surcos áridos. Estas líneas tan nítidas, sólo las dejan las lágrimas saladas. Lágrimas, que en su dolor, ya ni pican. Todo es demasiado profundo. Todo es demasiado doloroso.

Y de repente rompe a reír.
Su risa es vacía pero él no lo sabe. Se alegra porque cree que disfruta de las pequeñas cosas de la vida. Iluso que se piensa que esto es felicidad. Y se convence de que tiene que reír porque así se conforma con su desdicha. Y habla solo porque ve su pasado. Y Sonríe porque piensa en lo que él era… Balada lánguida y oscura de recuerdos en la lejanía. Soledad inocente y melancólica.

Y las imágenes le invaden. Un golpe seco en todo el lomo. Y allí está otra vez llorando, preguntándose qué ha hecho para merecer esto. Llora con rabia y se le agarrotan los músculos y los tendones. Llora como un niño rabioso y su mirada se llena de vacío. Se pierde en sus pensamientos y sus actos se vuelven incomprensibles. Llora por las curvas apretadas de la vida. Llora por su madre e incluso llega a gritar su nombre. El sonido que sale de su boca es gutural, y recuerda a una lengua con una musicalidad rara. Se retuerce loas manos. Y le duelen, pero no lo nota. Habla con el cielo y le apena su destino. Y de repente se inflama. Una rabia sorda le sube por la garganta. Allí esta gritando otra vez. Reproches agrios. Se siente encerrado en una realidad que él mismo ha construido. Cosas que quería, sueños alcanzados y frustración por los deseos cumplidos.

Sonrisa irónica a la vida. Allí está, en la comisura de sus labios. Transforma la expresión de su cara. Se ríe de si mismo de verse allí, abandonado a la angustia. Recuerda lo mucho que le costó tenerlo todo. Recuerda sus luchas personales. Y sonríe por sus victorias personales. Sabe que es capaz de aquello y de aquello otro. El es fuerte. Lo sabe y lo ha demostrado. Y también se lo han dicho.

ANGustias y ALegrías. Mezcolanza dulce y agria. Esto es lo que nos reserva la vida, cuando lo único que nos queda para tragar nuestras penas es pensar que todo lo que hemos vivido ha valido la pena. 

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lunes, 18 de junio de 2012

LA SAPOLOGIE.


La “Sapologie” es una doctrina originaria del Congo, que representa la metodología en el arte de vestirse, la Sape. La Sape, entre otras definiciones, es La Sociedad Africana de las Personas Elegantes. La sapologie consiste en vestirse de manera extravagante, con muchos colores y tiene como base el exhibicionismo y el “parecer” más rico que el vecino, por el hecho de que en algunas culturas africanas se da mucha importancia al “qué dirán” y a como nos miran los demás.
La sapologie es la importancia de la apariencia. Un culto a la moda que se puede considerar como una descendencia del dandismo. Lo que para muchos es una desviación, una caricatura del buen gusto porque mezcla colores estridentes e imposibles, es para otros, una filosofía en la que cada uno busca estar bien consigo mismo. Este movimiento, que no para de crecer, tiene cada vez más amplitud y más seguidores entre gente del pueblo y políticos del Congo.

Algunos dicen que el inventor de la sapologie, es Christian Loubaki, un congoleño que trabajaba al servicio de unos aristócratas franceses y que aprovechaba la ropa usada que le regalaban sus jefes, para sus vacaciones en el Congo, donde él era el mejor pareado. Pero otros afirman, que no se puede hablar de Sapologie sin citar al músico Papa Wemba, a Djo Ballart, a André Grenard Matsoua…

La Sapologie es una religión de moda con códigos y leyes que hacen del que lo sigue milimetradamente, un maestro de la elegancia. Los miembros de la sapologie se llaman los “Sapeurs” que sería en un registro informal, coloquial y familiar, “los sapólogos”.  Los sapólogos son respetados, ya que se consideran intachables,  en su moralidad y siempre son un toque chic a cualquier evento al que asisten, por lo que mucha gente paga para que un sapólogo vaya a su fiesta. 



En la sapologie, hay varias reglas: un sapólogo tiene que viajar como mínimo una vez a Paris, cada año. Está prohibido mezclar más de tres colores; está tajantemente prohibido ponerse trajes muy largos. Cualquier traje tiene que ser muy ajustado.
En la Sapologie, la corbata y los zapatos reflejan la personalidad. Allí el sapólogo, puede intentar ser original y salirse de las reglas. El cinturón se adapta al color y al estilo de los zapatos. Una leve descoordinación de combinación cinturón-zapatos, y ya estás fuera de la Sape.
Los calcetines tienen que ser finos y del mismo tono que los zapatos. Los calcetines blancos son, para los sapólogos, el colmo de la ridiculez… El puro y el bastón son indispensables para completar el look del sapólogo.

Hay varias corrientes en la sapologie. Hay la vieja escuela, la de Christian Loubaki que tiene como referencia el dandismo burgués del siglo XIX y de principio del siglo XX y la de Ben Mukasha que se basa más en la exhibición de grandes marcas a su vestimenta. Una exhibición fastuosa de ropa a precios exorbitantes, que repela a muchos congoleses por no estar al abasto de todo el mundo, en un país cuyos habitantes son considerados pobres. Un refinamiento un tanto pecilgar en un entorno pobre.
Hoy en día, están surgiendo nuevas escuelas de Sapologie, con vista hacía otros países,  ampliando miras más allá de Paris, que era considerada la base de los diseños de la Sape.

La sapologie es considerada humillante para algunos porque consideran que roza la “horterada”, mientras para otros, es el refinamiento del buen gusto elevado a niveles supremos. Algunos se mofarán, pero claro está que si algún gran diseñador de grandes pasarelas europeas incluye en sus nueva líneas, tendencias sapólogas, entonces la gente dejará de reír para echarse de pleno en ellas.

Así que no os riáis que he visto cosas más horrendas que sí se han bautizado “Moda”.

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