lunes, 1 de diciembre de 2014

EPIDEMIA.


¡Querida familia!

Os escribo esta carta sólo para daros la buena nueva.

Ha llegado la enfermedad en el país de los blancos. Sí. Ya hay casos de blancos contaminados por aquel virus tan cruento y tan letal. Y por lo menos ya podemos respirar tranquilos porque esto quiere decir que ahora van a buscar un remedio para esta enfermedad. Lo que pasa en casa del pobre no tiene ninguna relevancia. Este mundo es así. Un blanco enfermo vale más que mil negros moribundos. No veáis todo lo que maniobraron, no veáis el despliegue de medidas, no veáis cómo estaban todos de exaltados por el miedo. Todo el país en alerta máxima por un enfermo cuando para miles de muertos nuestros, no hay ni un suspiro. Todo un continente pendiente de un blanco enfermo de aquel virus que a nos tenía en jaque muerte tras muerte, cunado los blancos miraban hacía otra parte teniendo más medios que nosotros.

Así que ya podemos estar más tranquilos. Ahora sí. Hoy es día de alegría para nosotros porque hay un blanco que tiene nuestra enfermedad. Y esto quiere decir que ahora nos mirarán. Ahora se interesarán. Ahora buscarán el remedio. Este blanco enfermo es nuestra solución.

Decídselo a todos los del pueblo para que por fin asome un poco de esperanza. Decídselo para que un viento de optimismo sople en este campo de desesperación. Gritad a los cuatro vientos que los blancos también tienen la enfermedad. Si el león se come al hijo del pobre, los ricos mueven la cabeza de exasperación al pensar en la dejadez del pobre. Pero si el león se come al hijo del rico pues dan caza al León. Siempre ha sido así. Sólo se toman medidas cuando los ricos tienen problema. Bendito sea aquel blanco que nos ha salvado. Tenemos que estar agradecidos. Hablad con el Rey para que pongan su nombre a nuestra plaza principal porque este blanco enfermo es nuestra salvación.

Celebradlo familia.

Adiós.

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jueves, 30 de octubre de 2014

LA DEPILACIÓN.


Ayer, por primera vez, me depilé.

¡Sí! No es que no lo hubiera hecho antes, pero es que era la primera vez que me depilaba con la cera.

La cosa es que antes de venir a Europa, yo nunca me había depilaba. Unos se pensarán “¡Qué marranada!” pero no. Nada más lejos de la realidad. No me depilaba simplemente porque no tenía pelos. No tenía nada de pelos. Era lampiña como una impúber; Pelona y con una piel suave, lisa y agradable al tacto.

Pero muy pronto, las condiciones climáticas europeas hicieron mella en mi metabolismo. Empecé a tener pelo, como reacción de mi cuerpo para protegerse del frío invernal y conservar el calor de mi cuerpo. Y yo que me reía de los estereotipos de belleza, un día, un buen día, ya no colaba tanto pelo y me tuve que depilar. Tirando a lo práctico usé unas comodísimas cuchillas con las que he ido tirando hasta ayer, hasta que me convenció una amiga para depilarme con la cera. Al parecer las cuchillas hacen crecer el pelo más denso, más fuerte y más rudo. Ya decía yo…

Así que lo probé. Me depilé con la cera. Y ¡Dios mío! Qué dolor…

“No te preocupes, que no duele…” Me engañaron. Jamás en mi vida había sentido tanto dolor.

No paré de chillar como si de un matadero se tratase. Chillaba, gritaba, berreaba. Y cuando tiraba, para arrancarme pelos y pelos de años usando cuchillas, yo veía estrellas y chillaba como si de allí no iba a salir viva. Sudaba con cada gota de cera. También le agarraba de la mano a la esteticién bramándole con los ojos muy abiertos: “¡¡Esperaaaa!! ¡No tires!”. No podía parar de gritar. Estaba sudada, profiriendo improperios y llamando el nombre de Júpiter en vano. ¡Dios!

Pensé que la parte de detrás de las piernas no dolerían. Vi estrellas. Pensé que las asilas dolerían menos. Vi estrellas llameantes. En las ingles, ya era un dolor entumecedor. Ya no sabía ni donde estaba, ni cómo me pude dejar convencer. Dicen que también depilan las partes íntimas. ¿Cómo pude aceptarlo? Jamás imaginé que este dolor existía. Un suplicio inmerecido que veía venir cada vez que me aplicaba la cera.

Y cuando ya agradecía el cielo el haber acabado, me preguntó la esteticién: "¿Te hago la zona T?" 

¿La zona T? Ni loca. No sabía lo que era pero auguraba dolor.

La depilación con cera es una tortura, un martirio y un suplicio. ¿Quién inventó una costumbre tan dolorosa? No entiendo que las blancas se depilen así desde temprana edad.

Lo que me hace pensar es que después de tanto tiempo en Europa, que me sigan sorprendiendo estas cosas…

Ya estoy depilada y no os podéis imaginar lo liso que lo tengo todo. Lo tengo todo tan liso que no paro de acariciarme las zonas depiladas con una sonrisita de gustirrín.

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miércoles, 8 de octubre de 2014

EL PELO AFRO.


Cada país tiene sus costumbres y sus hábitos. Y muchas veces, lo que para unos es la cosa más común y ordinaria del mundo, en otro sitio resulta ser algo bastante especial y fuera de lo normal.

El pelo afro en Europa, más allá de la representación de un pelo africano, es la denominación perfecta de una espectacular bola de pelo con pequeños rizos. Un peinado voluminoso y sin gravedad. Un pelo llamativo, admirable y bastante envidiado. ¿Quién no se ha quedado embobado mirando un pelo afro? Aquí en Europa, es un estilo más entre muchos otros y goza de bastante consideración tanto en hombres como en mujeres. ¿Qué blanco no ha deseado tener el pelo afro? Un estilo que da un aire chic, a la vez que exótico y moderno.

Pero en muchos países africanos, el pelo afro es un enmarañamiento horrible de pelos imposibles de peinar y de doloroso y difícil cuidado. Un desastre natural, regalo del mismísimo Mefisto. Una conspiración del destino… ¿En qué pensaba Júpiter? Un pelo que nada tiene que ver con el Afro de los blancos y de las mulatas. ¿Qué negro aspira a llevar el pelo afro, tal como lo conocemos nosotros?

El pelo afro, un pelo puntero de los años sesenta en los ambientes africanos, se llevaba en los movimientos pacifistas y en el mundo artístico aunque mucho más corto. Actualmente, ridículo en los hombres y demasiado extravagante para las mujeres, el pelo afro aun teniendo sus raíces en África, no entra ni en el lenguaje usual como algo natural. ¿Cuántas mujeres africanas hay por la calle con el pelo peinado hacía arriba?

En los países del golfo de Benín y precisamente en el antiguo Dahomey, las opciones son diferentes para chicos y para chicas. Los hombres allí, van rapados o van con el pelo corto aunque tampoco tienen mucha libertad para poner la raya. Una raya mal puesta puede ser motivo de burlas grotescas. Para las chicas, las cosas son distintas aunque tampoco se extienden a más campos. Las opciones de teñirse o llevar cortes extravagantes de pelo naturales son inexistentes. Las chicas van trenzadas con miles de opciones de trenzas o van con el pelo corto.

Los peinados se han vuelto un distintivo palpable. Y las habladurías sociales afirman sin ningún fundamento valido, que las mujeres inteligentes o las estudiantes de carreras difíciles tienen que llevar el pelo muy corto y sin trenzar, porque esto demuestra que pasan más tiempo delante de los libros que en la peluquería. Tal como decía el reglamente de mi instituto que ponía en letras grandes: “Una buena científica tiene que llevar el pelo corto”. Por lo que en los reglamentos internos de todas las escuelas, hay un apartado extenso dedicado a los estilos de peinados permitidos. En algunas escuelas prohíben las trenzas simplemente para evitar distinciones o diferencias evidentes de clases sociales, porque las trenzas divergen según el poder económico.

Algunas escuelas son más permisivas pero tanto en escuelas privadas como en públicas, el pelo Afro, aunque no necesite horas de peluquería es el único prohibido en todas partes.

Dicen que el pelo afro es un punto esencial de distracción, ya que es imposible no mirarlo y que además, los de detrás no ven. Y allí, sin más distintivo y con este simple argumento, el pelo Afro está prohibido en todas las aulas.

Es curioso que un pelo, aquí tan sensacional y vistoso, allí no goce de ninguna popularidad.


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lunes, 6 de octubre de 2014

LE GOÛT DE TES LÈVRES...



Tu ne vas pas me croire... J'ai oublié le goût de tes lèvres. J'ai simplement pensé que t'aimer, te garderait luxueusement, avec tous les détails dans ma mémoire. J'ai même pensé que graver sur papier tes gestes et tes mots m'aiderait à ne jamais t'oublier. Hélas! J’ai oublié le goût de tes lèvres…

Je me souviens de chaque parcelle de ton visage. Je me souviens de la couleur de ta voix et même, de comment résonnent tes rires. Je me souviens de ton air, de tes caresses et j’ai encore ton odeur en moi. Mais je ne me souviens plus du goût de tes lèvres.

A quoi me sert-il de me revoir collée contre toi, si je ne suis pas capable de définir un sens aussi basique ? Amours impossibles et vaines trahisons. Je garde en moi souvenirs et chagrins. Je porte en moi rage et peine, parce que nos lunes finissent toujours pareil... Lunes de miel, avec la passivité des choses impossibles et des réalités qui giflent. Lunes de miel, avec la nostalgie de ne pas vivre les amours au moment adéquat; la tristesse des baisers qui viennent tard et des mots qui ont déjà perdu leur sens. La mélancolie d'un amour qui n'existera jamais.  Ma lune de miel, ma triste lune de miel, ma fausse lune de miel... Mon coeur a un secret.

Que m'importe Paris, si je t’ai pour moi toute seule entre quatre murs ?

Corps entrelacés et respirations accélérées…. Je me meurs. Je me meurs parce que ma routine ne me plait plus. Rends-moi mon souffle. Il est resté avec toi. Rends-moi mes envies. Je les ai perdues après tant de luttes personnelles, tant de luttes pour toi...

J’aurais dû être plus attentive mais enivrée par la passion, je me suis laissée aller. Je ne suis rien d'autre que négligente et distraite. Banale et nulle, j’ai oublié le goût de tes lèvres...

Et c’est cette mélancolie et cette tristesse qui font que tu me manques autant parce que je t’aime maintenant encore, comme toujours, depuis...

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jueves, 25 de septiembre de 2014

MALOGRO.


Érase una vez, una mujer que quería ser protagonista de una gran historia del cine. A ella le encantaba actuar. Sabiendo que el mundo pertenece a los que saben aprender, se formó para que a la hora de la verdad no le faltase ninguna técnica. Al tanto de todo, se presentó a mil casting sin resultado. Pensaba que alguien la descubriría pero la gente ni siquiera la miraba…

“Será porque me falta algo…” dijo y se apuntó con los docentes más sapientes, más eruditos con la ilusión de aprender lo que le faltaba a su talento pero seguían rechazándola. Su ingenio, su agudeza y su desparpajo estaban desaprovechados, desperdiciados. Los papeles que no necesitaban talento, los papeles invisibles eran lo único al que accedía.

Cansada de no ser la protagonista de ninguna historia, decidió escribir su propia novela y adaptarla a ella, a su manera de hacer y a sus rasgos. Narración, relato, ficción… La historia fue un éxito. Tuvo una notoriedad tan sonada que decidieron adaptarla al cine. Y sin embargo a la hora de escoger a la heroína para la materialización visual… no la cogieron. Resultaba que había otras como ella.

Sin desanimarse ni un poquito, decidió escribir otra novela en la que la protagonista a parte de tener su físico y sus rasgos también pensaba y actuaba como ella. Sus tics, sus gestos, su expresión, su actitud, todo… Otro éxito literario de gran calidad y muy aclamada. Premios, reconocimientos y culminación de un reconocimiento nacional para una tan gran capacidad léxica y narrativa. Pero tampoco tuvo suerte porque tampoco la cogieron para representar aquella obra suya.

“Cómo va a hacer otra de mí? ¿Cómo podrá otra, calcar aquello que sólo yo sé cómo lo siento?”

Y sin desmoralizarse, desalentarse, escribió más y más grandes clásicos obsesionada en darse una oportunidad. Una. Ella sabía que tenía talento para ser una gran protagonista de una historia del cine. Pero de nada le sirvió. Sólo conseguía premios literarios que no le valían de nada. Reconocimiento por un arte que no consideraba suyo. Lo suyo era la mirada, las sensaciones, la organicidad, el teatro… Pero el mundo se emperraba sólo en admirar sus dotes literarias.

Y ella, pobre y frustrada, un día se levantó y se mató. Fin. 


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lunes, 7 de julio de 2014

LAS TRES POLTRONAS.


Érase una vez, en el país de la pereza, tres mujeres.

Aquellas mujeres eran reputadas por ser unas poltronas. Sí. Poltronas. Eran poltronas, perezosas, negligentes y vagas, muy vagas...

A las tres poltrones les encantaba dormir. Podían dormir horas y horas sin cansarse. De hecho incluso quedaban para dormir… Y dormían tanto que resultaba imposible despertarlas.

La primera era tan gandula y tan lizimusida que dormía de pie porque le daba pereza llegar a la cama. También le daba pereza cerrar los ojos por lo que siempre los tenía abiertos. Y una vez dormida, cuando cerraba los ojos se caía al suelo con tanta fuerza que hacia temblar la tierra.

La segunda era tan indolente y tan triquiniquis que cada vez que se sentaba se quedaba dormida y tan dormida, que sólo la podía despertar un terremoto o un maremoto. Y si algo la despertaba, se ponía se ponía a gritar, furiosa, con unos gritos agudos que podían hacer tronar.

La tercera era tan holgazana y tan espidistra que se quedaba dormida en cuanto pensaba en sábanas, en azúcar y en nubes. Dormía tanto que sólo un trueno estridente y fuerte la podía despertar. Y cuando despertaba, inspiraba tan fuerte de exasperación que aspiraba todos los sonidos y dejaba el mundo en silencio para poder seguir durmiendo.

Las tres poltronas vivían en su indegandancia y sintiéndose juzgadas por el resto de la humanidad decidieron irse a vivir juntas. Tuvieron la suerte de las vagas y se encontraron una casa tan bonita y tan encantadora que daba ganas de entrar a robar. Vivían juntas en una armonía ejemplar en la que la pereza se enlazaba con la gandulearía por el placer de ellas.

Una noche, sin embargo, un malintencionado ladrón que siempre había tenido la suerte de los ladrones vio la casa de las poltronas y no dudó en entrar.

Cuando entró, la vaga que dormía de pie y que nunca cerraba los ojos le vio. Quería gritar pero se sintió sin fuerza para hacerlo. Veía cómo el ladrón rebuscaba en la casa pero le dio palo pararle por lo que cerró los ojos para no verle más y cayó redonda, y más dormida aún,  al suelo haciendo temblar la tierra.
La tierra tembló con tal fuerza que la segunda poltrona se despertó de golpe y se puso a gritar enfurecida, encrespadísima, encolerizada, enervada y muy cabreada, sentimientos para ella nobles, porque la habían despertado. Vio al ladrón, pero sólo de pensar que tenía que levantarse a llamar a alguien le produjo más cansancio y más rabia por lo que siguió gritando. Sus gritos sonaron con tanta fuerza que desataron una tormenta que tronaba con una violencia eléctrica y con tanto ruido que despertó a la tercera poltrona. Ella, nada más abrir los ojos vio al ladrón. Tal fue su miedo que abrió grande los ojos e inspiró por la sorpresa dejando el mundo en silencio. 

Para el ladrón, todo había ido muy rápido. De repente había temblado la tierra, luego la tormenta eléctrica y ahora reinaba un silencio aterrador a pesar de que seguía tronando. Le entró un pánico asombroso y salió de la casa disparado dejando caer todo lo que había robado y jurando no volver a entrar nunca más en ninguna casa.

Y las tres poltronas, tranquilas aunque fatigadas se acurrucaron mejor y siguieron durmiendo felices y más poltronas que nunca.

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lunes, 30 de junio de 2014

LAS MALETAS DE CARTÓN.

 

Una vez me echaron de una casa.

Me echaron de la casa en la que vivía. Con razones absurdas, me dijeron que ya no querían que viviera más allí y que me tenía que ir. Una casa en la que había estado diez años de mi vida, donde había pasado buena parte de mi infancia. Allí, tenía mis amigos, mi escuela, todo lo que recordaba…

Y mi madre me vino a buscar. No tenía maletas ni bolsas para meter mis cosas. No teníamos ni maletas ni bolsas. Buscamos cajas de cartón. Y en ellas puse las pertenecías mías de diez largos años. Puse mi ropa, mis zapatos, mis amores secretos, mis ilusiones, mis risas, mis canciones. Todo cupo en dos grandes cajas de cartón y nos las llevamos en la cabeza como hacían mi pueblo. Aquel día sentí una vergüenza tan grande, vergüenza de que me hubiesen echado de allí y vergüenza de mis cajas de cartón. Me daba cosa que me viera la gente, que me vieran mis amigos en aquel estado de “expulsada”.

Aquel día, un día cualquiera de 1996 me fui del lugar de mi infancia llorando, dejando atrás todo lo que me importaba a mis quince años y jurando volver al lugar de mi infancia. Me fui dando la espalda a lo que serían más tarde, mis recuerdos. Allí, no fui muy feliz pero me dio una pena tan tremenda irme que jamás, jamás había vuelto a sentir este tipo de pena. Allí no fui muy feliz pero siempre que vuelvo a aquel lugar no puedo evitar sentir una melancolía y una nostalgia inmensa.

“Volveré un día, una buena mañana entre vuestras risas. Sí, cogeré un día el tren del recuerdo…” Dice Françoise Hardy en su canción. Y yo flipaba de ver la similitud entre esta canción y mi vida, sin darme cuenta de que esta similitud se haría mucho más evidente en un futuro, cuando volví y ya nada era lo mismo…
Me fui de allí llorando amargamente, sintiéndome sola y rechazada. Rechazada por gente que yo quería, gente que decía que me quería y viendo caer lo poco que me había construido en mi corta vida de adolescente. .

Hoy he vuelto a echar de menos maletas.

Me han echado del trabajo.

“Eres prescindible” Palabras que no pretenden hacer daño pero que quieren decir lo que quieren decir. Prescindible. Innecesaria. Sustituible. Hoy me han echado del trabajo y siento una vergüenza tremenda. Vergüenza de los que no entienden nada flotando en un shock paulatino. Me han echado y me siento inútil, inepta, ineficaz, incapaz. Y no puedo evitar que me de vergüenza ser todo esto. Una vergüenza tremenda. Me da vergüenza decir a la gente que soy inepta.

Y no paro de repetirme a mí misma que hice todo lo que pude, que intenté hacerlo lo mejor que pude. Pero no puedo quitarme de encima que si esto me ha pasado es simplemente y llanamente porque soy prescindible. El futuro me da miedo. La incertidumbre me aplasta y el misoneísmo me mata.

Y hoy he recogido todas mis cosas. No tenía maletas ni cajas de cartón. Hoy tenía bolsas. Intente poner en dos bolsas todo lo que generé durante estos años. Casi diez. Años de lucha personal. Años de vivencias. Pero hoy ya no tengo quince años y hoy no estaba mi madre. Hoy estaba sola, llevándome mis cosas como una ladrona. Me lleve mis cosas a horas en las que no me podía ver nadie. Aprovechando que estaba sola, lo recogí todo. Carpetas, cartas, sueños e ilusiones y las metí todas en dos bolsas enormes. Me fui intentando que no me viera nadie y luchando contra las ganas de llorar, echando de menos a mi madre como hacía años que no lo hacía. Me fui con mis bolsas con la misma sensación que aquel día de las maletas de cartón.

Hoy también tenía miedo que me viera alguien y que supieran que me habían despedido. Vergüenza tremenda como aquel 1996. Y sola, luchando contra el peso de mis recuerdos, he cerrado la puerta de la oficina rezando para que no me viera nadie. Como un zorro me fui. Como una ladrona a hurtadillas, para que no viera nadie mis bolsas y que lo que llevaba encima era el peso de mi vergüenza. Me han despedido porque soy prescindible. La vergüenza me habita. Y la decepción también. Ahora se me abren caminos que no conozco y sentimientos algo burdos. Siento cosas raras. Cosas que sienten los que de repente ven una realidad que llevan años rehuyendo. Y no es que quisiera chulear pero jamás pensé que me pudiesen despedir. Hoy me han vuelto a echar por segunda vez en mi vida. Y quien sabe de lo que hablo sabe que mi trabajo también era mi casa.

Aquí también dejo gente querida. Gente con la que he compartido risas con sobreentendidos y miradas cómplices. La pena para mi es dejar atrás tantas cosas compartidas cada mañana. Laura. Merche. Yol… Toda la gente que he conocida y tantas charlas a escondidas de los jefes. Tantas risas y tantos hombros sobre los que me he podido apoyar. Tantos agobios en épocas de responsabilidades agudas y tantas preguntas transcendentales sin respuestas. Jamás juraré volver. Ya volví una vez en mi vida. Y sé que cuando vuelves, la decepción es mayor porque ya nada es lo mismo.

Lo que dejo atrás no es sólo un trabajo. Son sentimientos. Son luchas personas. Son logros. Ahora, me toca levantarme y seguir tal como seguí entonces, en aquel lluvioso día de 1996, aunque me costó horrores. No soy ni mucho menos tan fuerte con en aquel entonces. Porque antes tenía promesas, tenía sueños pero es que hoy no he jurado volver.

Y no me cansaré de dar las gracias. A lo mejor es lo único que debería de sentir después de tantos años. Pero no me puedo quitar de encima esta sensación de vergüenza por haber resultado “Prescindible.”

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lunes, 23 de junio de 2014

EL MAR...


Llevo días escrutando el mar.
Días mirando el mar por si percibía tu sombra. 
Llevo días enumerando las olas por si me dibujaban tu olor. 
Y allí me quedé, pensando que en algún momento aparecerías…

El mar es tristeza.

Miré el mar de día. Miré el mar de noche. Reflejos dorados de cuando el mar está plateado y luces de luna cuando el mar está tapado… Cosas que sólo ven los amantes del mar.

El mar, cuando está precioso es demasiado triste…

Tristeza de las profundidades marinas. La misma amargura que encierra la desesperación de las olas que quieren perderse en la playa, pero que no pueden. El mar las arrastra porque sabe que son suyas. Oleadas rebeldes que vienen con cresta y que decesan mostrando la efimeridad de la mancebez.

El mar va por libre y no me espera. Mar azul; Azul de los sentimientos imposibles. Azul de los azures. Azul cinéreo; Gris de tu pelo, de las incertidumbres y de las estimaciones. Hoy mi mar está triste porque no te he visto. Decepciones acumuladas y desilusiones asimiladas. A veces, el mar llora como si ya nada le duele. ¿Cómo voy a amar el mar si no puedo ver su fondo?

El mar, cuando está precioso es demasiado triste…

Hoy me adentré en el mar a ver si oía algo de ti. Me adentré en el mar a ver si aprendía algo nuevo de mí… Agua fría en la templanza de las emociones. Búsqueda incesante y preguntas. Preguntas que hago y que ni me están destinadas. Mi vida me abre mil caminos igual que el mar y no sé hacía donde ir para encontrarte cuando no sé encontrarme ni a mí misma. Mar, mar de la placidez, mar de la tranquilidad de las grandes aguas, mar de la furia de las costas intranquilas. Mar… ¿Dónde quedamos tú y yo?

Mar misterioso que dan ganas de ver a las esplendidas criaturas de las profundidades. Sueños de Sagitario. El mar de las conchas que ya no tienen nada que decir. El mar de las canciones de amor, de los desamores nostálgicos y de los sentimientos banales. Este mismo mar que desvela el color del cielo y que imita los estados de nuestras almas. ¿Cómo puede ser el mar tan claro de día y coger este color tan hondo de noche? Lástima que mis ojos no lleguen allí en aquel infinito tan cerca. Infinito mar. El mar mezcla sus olas para que nadie vea su tristeza. Las lleva a cuestas desde allí donde se encuentran los céfiros...

Melancolía de cuando el mar está demasiado bonito. Y aquí estoy, mirando este mar de las tardes que da ganas de echar mano a los sentimientos y romperse a llorar. Torbellinos de niebla que confunden la benevolencia de las almas. He visto el mar un día de lluvia y me ha dado un mensaje para ti. Mar mecedor que por un momento hace olvidar las penas y relame sus propias heridas con la quietud del ruido de las olas... El mar, cuando está precioso, duele. Duele como los años, duele como el tiempo, como los recuerdos desgastados.

El mar de los placeres prohibidos y de las cosas que no se deberían de decir. El mar del disimulo y de las miradas furtivas. Yo quiero este mar. El mar de los deseos que dan los halagos furtivos en las estaciones de desengaños. Sentimientos pesados e imposibles de abarcar, que hacen suspirar y desalentarse mirando luces en la lejanía. He visto el mar sin luna. Tranquilidad abrumadora de los atardeceres, de cuando el sol cae directamente en el mar. El mar de los marineros, que lucha ahogado contra las tormentas porque no quiere más agua. El mar de los solitarios que se van sin más porque no tienen miedo a las profundidades. 

Mar.

La belleza de la nada. Reflejos argentados como si anoche, las estrellas suicidas se hubiesen tirado al agua, empujadas por la curiosidad. Siempre me quedará el mar para esconder mis lágrimas... Llevo días escrutando el mar y nada. Te busqué a ti y también a las estrellas. Pero a ellas, tampoco las encontré. Una cita de una estación cualquiera a la que no viniste...

El mar se quedó con mi corazón hace tiempo. Y aquí estoy con la tristeza de las melodías trágicas. El mar cuando esta precioso, es demasiado triste porque tú eres mi mar. Ganas de sumergirme en las profundidades de tus mares pero con miedo a quedarme sin aliento. ¿Cuántas albas nos habremos perdido?

El mar, cuando está precioso es demasiado triste…

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lunes, 16 de junio de 2014

EL MISONEÍSMO.


Misoneísmo.
(Del gr. μισεν, odiar, neo- e -ismo).
1.      m. Actitud propia del misoneísta, aversión a lo nuevo.

A veces hay pálpitos del corazón que nos muestran la complejidad de las cosas. A veces la vida da brincos y nos lleva de un camino a otro. Y muchísimas veces, las circunstancias incrustan dentro de nuestra mente miedos y fobias grotescas.

El misoneísmo según el diccionario es una aversión a la novedad. El misoneísmo según las definiciones sociales es el miedo a los cambios. Un miedo atroz ante la posibilidad de tomar decisiones o de cambiar el rumbo de las cosas. Una sensación de entumecimiento que deja los músculos flácidos y pesados. El misoneísmo deja al misoneísta parado en un estado de actividad cero y con aún menos poder de decisión. Nulidad absoluta ante un futuro incierto que deja el misoneísta en un estado febril. Una sensación de desasosiego y de angustia lavada por la desesperación.

Soy misoneísta. Y tengo miedo, fobia y horror a los cambios.

No hablo de cambios materiales. No. Sino de los cambios sustanciales, de cambios de gran relevancia. Aquellos cambios que llevan nuestras vidas a la casilla de salida. Cambios fundamentales y decisivos que parecen llevarnos a caminos sin rumbo en los que adaptarse parece un verbo imposible y un espejismo. Cambios cíclópeos que sacuden y que nos dejan pasmados ante lo que podría ser una realidad. 

No sé el por qué de mi misoneísmo pero lo soy hasta la medula. Soy misoneísta y no soporto que cambie ninguna variable de mi vida. Soy misoneísta y me gusta mantener mi vida intacta. No me importa vivir cada día lo mismo o siempre tener las mismas dinámicas. Me gustan mis costumbres y siempre haría lo mismo. Me gusta saber a qué me agarro y odio las improvisaciones que conllevan grandes cambios. Me gusta mi rutina y me cuesta aceptar que no hay mal que por bien no venga. 

Sé que los cambios son buenos pero mi misoneísmo no me lo deja ver. Me impide poder caminar y borra dentro de mí todas las iniciativas y todo el dinamismo. Nada vale la pena. Todo es confuso y no hay más que obstáculos. La vida me parece insulsa y difícil y yo me veo banal. Soy nula, porque me vuelvo minúscula ante cualquier cambio que se me presente en mi vida. Ante los cambios, no reacciono y me cuesta asimilar hasta los detalles más pequeños. No tengo fuerza para nada. Soy misoneísta y no siento ni ganas, ni fuerza para cambiar de vida. Mi misoneísmo me aplasta y no puedo ni moverme. Sólo quiero dormir y no tengo ni fuerza para llorar. Soy misoneísta y me desgarro por dentro porque siento pavor ante lo desconocido. Un bajón tremendo que deja piedras en mi corazón y en mi alma. Soy misoneísta y con los cambios, dejo de ser… Otro miedo, poco a poco adquirido.

Odio ser misoneísta. Yo no era así. ¿Dónde se han ido mis ganas? ¿Dónde se ha escondido mi sonrisa? ¿Y de dónde me ha salido está dolencia tan machacadora?

Este palpito que siento… ¿Acaso se avecina un cambio? Mis piernas ya flaquean y mis brazos pesan un quintal. Mi cuerpo se niega a moverse y allí estaré en un rato, estirada y perdida, confusa y triste, sin saber muy bien hacía donde dirigir otra vez los amarres de mi vida. Misoneísmo en su estado puro, que va incrementando su potencia con el paso de los años y con la suma de la desilusiones.

Soy misoneísta y cada vez que lo pienso deseo con toda mi fuerza dejar de serlo. Porque mi misoneísmo se está extendiendo hasta los pequeños detalles de mi vida. Y cualquier cambio, por muy pequeño que sea, me deja exhausta.

Si el futuro me fuera contado, yo aceptaría los cambios. Si la vida me diera equilibrio, yo aceptaría adaptarme. Pero el porvenir no está a mi alcance. Tengo miedo. Siento miedo. Soy misoneísta y aunque sé que no pasa nada con los cambios, no puedo dejar de serlo…

Ojala encuentre pronto la manera de aceptar tantos cambios y disfrutar de ellos. Soy misoneísta y admiro la gente que siempre tiene una actitud positiva ante todo lo que les viene. Porque en este mundo que gira y gira, poder aceptar los cambios es una virtud.

Soy misoneísta y siento una hostilidad bárbara hacía los cambios.



martes, 10 de junio de 2014

EL FÂ.


El Fâ es la geomancia adivinatoria y reveladora de los países del golfo de Benín. Dicen que el oráculo Fâ o Ifa, llegó al Antiguo Dahomey en el siglo XVII desde Nigeria. Y hoy en día, se ha extendido a muchos otros países del mundo que lo llaman de diferentes maneras: Candomblé, Orishas, Afa… El Fâ, aunque muy desconocido en los países de los blancos forma parte del patrimonio oral e inmaterial de la Unesco.

Según las definiciones, la palabra original Ifa significa: “Atraer hacía sí toda la naturaleza del Dios creador.”

¿Qué es el Fâ?

Explicar el Fâ es complejo y difícil.

El Fâ es un conjunto de escrituras, de signos particulares que tienen cada uno, unas interpretaciones con una veracidad sagrada. El Fâ es una ciencia adivinatoria conjuntada con ceremonias, cultos y tabúes que ayudan a los hombres a alcanzar una vida plácida y tranquila según su destino. Tiene un total de 256 signos con caracteres particulares, con personalidades y definiciones exactas. Y cada ser humano tiene su signo del Fâ como quién del horóscopo, tiene su signo zodiacal. Si el horóscopo de los blancos, a pesar de tener varias interpretaciones particulares y intrínsecas de cada signo parece generalista, el Fâ es exacto, preciso y escrupulosamente cierto.

Según las explicaciones populares, cada uno escoge su destino antes de nacer. Y consultar el Fâ, es volver a conectar con este destino que se nos olvida en el proceso de nacimiento.
El Fâ es la manera de volver a tener una oportunidad de vivir la vida que realmente nos era destinada y dejar de ser ciegos en cuanto a nuestra existencia se refiere. Una ceguera que nos hace cometer errores y no respetar las prohibiciones que habíamos pactado antes de nacer y que son las restricciones y las interdicciones de nuestro signo.

Sólo respetar estas interdicciones hace que dejen de ocurrirnos cosas raras.

Mal sabor de boca porque las cosas se tuercen siempre y porque todo va mal. Tristeza por producir rechazo sin motivo alguno. Metas que no se alcanzan nunca a pesar de todos los esfuerzos. Dificultades varias. Malestar general por una sensación de estar nadando siempre a contracorriente… Estos son algunos signos de que no estamos respetando algunas restricciones inherentes a nuestro signo.

Consultar el Fâ ayuda a recordar cuales son estas prohibiciones que varían dependiendo de cada signo. Algunos tienen prohibido llevar ropa de color rojo. Otros tienen prohibido consumir según qué tipo de carne. Otros tienen que evitar quemar cualquier cosa que sea de madera. Otros no deberían jamás de llevar encima objetos cortantes. Otros tienen prohibidos apagar la llama de una vela soplando o avivar un fuego soplando. Algunos signos no deberían nunca maltratar la tierra…
No saber de estas interdicciones de nuestro signo y no respetarlas, hace que la vida vaya del revés alejándonos de todas las cosas buenas que pedimos antes de nacer. Pero nadie obliga a nadie a consultar el Fâ. La consulta del Fâ es una cosa personal y voluntaria.

El Fâ desvela el futuro. El Fâ da respuestas a nuestras preguntas del presente. Y nos dice los pasos que deberíamos dar para que las cosas nos salgan bien. Nos dice las decisiones que deberíamos tomar e incluso, de dos opciones cuál es la más favorable. El Fâ nos dice las consecuencias que tendrán nuestros actos, nuestras decisiones personales y las decisiones de todos los que nos rodean. Nos muestra el camino que debería de haber cogido nuestro destino, nos dice el destino escogido y explica por qué no se nos cumplen nuestras expectativas y si tiene que ver con alguna violación de algún acuerdo esencial que hicimos antes de nacer.

El Fâ destapa momentos de la vida de cada uno. Destapa errores del pasado, destapa problemas del futuro a la vez que da soluciones para evitar desgracias ligadas con ese futuro. El Fâ nos dice qué tenemos que hacer para favorecer y tener una repercusión positiva sobre nuestro destino. Lo hace mediante signos, parábolas y fábulas porque cada signo del Fâ tiene un conjunto de proverbios, cuentos y leyendas que encierran la solución al problema de todo aquel que consulta su Fâ.

El Fâ hace posible las cosas imposibles y puede ayudarnos a cambiar nuestro destino.

Cada signo “geománcico” tiene un nombre, una particularidad y una representación; También tiene su naturaleza, si es un signo de día o de noche, incluso si es masculino o femenino y unas características físicas de las personas que suelen tener este signo; Sus gustos, las profesiones ligadas, los tipos de enfermedades que suelen padecer, qué miembro de su familia pueden perder y qué riesgos mortales suelen correr.

Los que interpretan el Fâ se llaman comúnmente en la lengua vernácula más hablada en el Antiguo Dahomey “Boconon” o en idioma yoruba “Babalawo”. Son mediadores y actúan bajo el poder y la voluntad de Dios. La mayoría son hombres aunque también hay mujeres lectoras del Fâ. Suelen ser iniciados o de familia de lectores. Cualquiera no puede leer el Fâ. Muy pocos dominan los signos y saben a la perfección las exegesis ligadas a cada signo.

El Fâ es el pasado, el presente, el futuro.
El Fâ es el destino.
Es un guía porque aconseja.
El Fâ nos ayuda a conseguir nuestra suerte
Nos ayuda a alcanzar un equilibrio interior.

También lo dice Wikipedia. “El Fâ es el primer paso para que una persona reorganice su ser…”

Consultar el Fâ es vital para saber qué camino coger. El Fâ es natural y revela la identidad verdadera de cada individuo.

El Fâ es nuestra ciencia exacta.

Si no sabes de dónde vienes, ¿Cómo vas a saber a dónde vas?

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martes, 3 de junio de 2014

CIUDADANOS DEL MUNDO.


Hay un nuevo término que hace furor en los ambientes más “cool”. De hecho, usarlo provoca admiración y da a entender que quien dice que lo es, tiene una mente abierta y acepta la diversidad cultural y social. Un término que hoy en día se escucha mucho. Un calificativo que es más que un adjetivo. Es un sentimiento, un pensamiento en Vogue.

Ciudadano del mundo.

Los ciudadanos del mundo se definen como “Sin banderas” en un mundo en el que las nacionalidades no existen y cogidos por este afán de dogmas demagógicos, tampoco creen en las razas ni en las diferencias.

“Ciudadano del mundo soy.
No tengo bandera.
No creo en las fronteras.
Ni en las nacionalidades.”


Ser ciudadano del mundo es tener la capacidad de adaptarse a cualquier ámbito geográfico y aceptar al mundo tal como es: global. Ser ciudadano del mundo es pensar que eres de todas partes, que eres de “un país llamado mundo” como dicen…

Pero para adaptarse, primero hay que llegar…
Para ser de todas partes, hay que tener la posibilidad de serlo…

Ser ciudadano del mundo es una ideología lúfoca, basada en unos pensamientos bastante alejados de la realidad. Ya no importan las raíces ni los orígenes. Ya no importan las referencias, ni la memoria, ni el azar. Mientras que unos luchan para instaurar el patriotismo, surgen unos individuos que dicen que no tienen banderas y que no son de ninguna parte, sino del mundo.
Lo que mucha gente olvida es que para ser ciudadano del mundo, hay que tener autonomía para poder salir de cualquier situación, una nacionalidad que te lo permita y sobretodo, tener la barriga llena. Porque este término tan cool, tan formidable y tan magnifico, que no es más que un ideal utópico, sólo es recurrente en los países de los blancos porque no está al abasto de todo el mundo. Y si no lo está, pues a mí ya no me gusta.
Para ser ciudadano del mundo hay que haber visto mundo. Y uno no ve mundo si no tiene medios o color para hacerlo. No todo el mundo tiene los mismos medios de vida y las fronteras no se abren igual para todos. Y lo que parece un ideal de vida y una visión perfecta del mundo no deja de ser una ilusión porque es un lujo que no está al alcance de todos.
Ver el mundo como global está bien, pero qué pena que no todo el mundo pueda atreverse a pensar igual. Júpiter hace cosas raras. Les da a unos una vida sin preocupaciones mientras que a otros les deja desnudos y descalzos bajo el sol árido o a cuclillas al lado de un Río sagrado. Les costará horrores a algunos ser internacionales y le costará la vida a otros, querer ser cosmopolitas. Mientras que los subsaharianos que se buscan una vida en los países ricos son ciudadanos del limbo porque son de ninguna parte, los europeos que se buscan la vida en otros países son ciudadanos del mundo.

Recuerdo mi tío, sabio y hablador que decía: “Antes de filosofar, hay que tener la barriga llena…"

¿Si aún no he comido hoy, qué me importa el tipo de ciudadano que soy?

¿Ser ciudadano del mundo es simplemente filosofar? ¿Es de barrigas llenas? No lo sé. Pero supongo que los que se preocupan de lo que comerán sus hijos o los que sufren porque no pueden pagar un alquiler o uno que mira su madre en el lecho de la muerte sin poder hacer nada, no lo importa mucho si existen razas o fronteras. No creo que a mi tío Gilbert le importe alguna ideología.

¿Ciudadanos del mundo? ¿Dónde está este lugar que llaman mundo?

Hay gente que no lo ha visto jamás. Ciudadanos del mundo, ciudadanos de la tierra... Pero es que la tierra no es de todos. Es de unos pocos. No nos engañemos... Gente internacional que lo es porque puede serlo.
¿Todos somos ciudadanos del mundo? Esto es una irrealidad. Y si un ideal ya no está al alcance de todo el mundo aunque se basará en la igualdad entre todos, pues ya no es un ideal.

Ser ciudadano mundo depende del marco y de la condición social.

No hay puentes que unan ciudades más allá de los puentes sentimentales, porque el resto va unido a leyes estrictas e injustas de extranjería. El ciudadano del mundo puede viajar pero no todo el mundo tiene las fronteras abiertas.Ciudadano del mundo como concepto pomposo y prepotente. Seguro que estaré equivocada pero no hay nada más engreído que ver a uno con la barriga llena diciendo que es ciudadano del mundo.

Ser ciudadano del mundo, habla del mundo pero no todo el mundo puede serlo. Yo no quiero ser ciudadana del mundo en un mundo en el que todo el mundo no es mundo y en el que todos los mundos no son mundos.

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lunes, 19 de mayo de 2014

EL EGO.


Mi ego me está matando.

Una sensación horrible que nace en lo más profundo de mi conciencia y se me expande por todo el cuerpo imposibilitándome a sentir cualquier cosa que no sea tristeza y rabía. La verdad es que, yo,  ni sabía que tenía ego.

Siempre había pensado que el Ego era cuando alguien está embebido de sí mismo y cuando alguien se prima por encima de todo y de todos. El Ego como materialización de una demasía de autoestima…

En mis clases de formación teatral, recuerdo cuando los profesores hablaban de Ego. Lo resaltaban cuando veían los actores llorar después de una crítica, una simple valoración que tomaban como un vituperio personal. “Ego...” decían mis profesores  y yo no lo entendía. ¿Ego?
Recuerdo que también lo subrayaban cuando veían a algunos, más bien siempre los mismos, interrumpir las disciplinas para hacer aportaciones personales, simplemente para llamar la atención. “Ego...” volvían a decir y yo no lo entendía. !¿Ego?!
También decían “Ego...” cuando veían los que se usaban sus  traumas personales para justificar su falta de talento, eludiendo responsabilidades. Y yo seguía sin entenderlo…

Ego…

¿Cómo puede ser Ego cuando alguien tiene demasiados complejos y miedos? ¿Dónde ven el ego en el hecho de que alguien este llamando la atención? ¿Ego? Yo pensaba que el Ego iba con altivez, soberbia y desdén. Para mí el ego va con el engreimiento, la suficiencia y un poco de arrogancia y de vanidad. El Ego del Yo. El Ego de los que proclaman como Cicerón: “Alios ego vidi ventos; alias prospexi animo procellas” dando a entender que están por encima de muchas cosas y que ya han vivido mucho. Esto para mi, era Ego.

Pero mis profesores lo veían en la humildad forzada, en el arrepentimiento justificado, en el victimismo consciente e inconsciente y en el complejo de mártir. El Ego de las retóricas de punto medio y de la demagogia falaz. El Ego del pesimismo y de la megalomanía. El Ego del que hablaban Sartre, Baudelaire y Camus. Tener una gran autoestima es ego. Pero sufrir por tener una mala autoestima también es ego. Ego. Ego. Ego. Todo es ego.

Y yo, por fin y a expensas mías, hoy entiendo ese Ego que no veía y que no lograba comprender. Yo siempre he aceptado las críticas; Yo siempre he aceptado las opiniones de la gente sobre mí o sobre cualquier cosa que haga. Sí. Y no me importaba no ser el centro de atención, aunque tengo que admitir que muchas veces lo era.

Y hoy, me doy cuenta de que tengo Ego... Tengo Ego.

Hoy me han dado una responsabilidad y me mata por dentro no haber aspirado a otra mejor. Me da rabia y me muerdo por dentro por no ser la protagonista de aquella historia. He participado en muchas aventuras sin ser la protagonista, sino como una pequeña segundaria en esas películas de la vida y jamás me había molestado. Y hoy, hoy mi mente tiene delirios frustrados de grandeza y mi ego autócrata y cruel me está matando.
Sólo me dice cosas dañinas. Me ridiculiza y me hace sentirme mal. Me tarasco por dentro. Mi Ego me ahoga. Ya no me deseo nada y ya no me quiero. Incluso creo que me odio. Todo me da inquina y me exaspera la realidad. ¿Y para qué animarme a mí misma? si me aborrezca hasta la saciedad.

¡Ego sum puella! ¡ Ego sum laeta! Entonces, ¿por qué no soy protagonista de esta historia? Si lo tengo todo para serlo. Tengo formación, tengo ganas, tengo ánimos y sé que cumplo los requisitos.  Mi Ego falso e hipócrita me dice que yo me merezco más para luego gritarme que jamás llegaré a nada y me añade “con lo mal que vas…”. Mi Ego me dice que tiene que dolerme que haya gente mejor que yo, gente que sí cumple más requisitos que yo. Un Ego irónico que me obliga a juzgar a los demás y a sacar a relucir sus imperfecciones aunque también las mías. Ego que me hace anhelar realidades utópicas para luego confrontarme al espejo de mis sombras para mostrarme la irrealidad de las utopías. Y sufro, siento dolor y nada vale la pena. Mi ego me puede. Me mira a los ojos como un perro rabioso y me susurra mis fracasos.

Y yo me miro, triste y dejada y no me reconozco. Si yo no tenía Ego. De verdad. No lo tenía. Aunque debo admitir aquella vez que, de pequeña, habiendo desgraciadamente suspendido a un examen, desee inocentemente que suspendiera toda la clase. Luego me arrepentí aunque sospecho que esto también era Ego. 

Yo pensaba  que lo aceptaba todo. Incluso he aprendido a reconocer mis errores y a aceptar las criticas. Y hoy me veo igual que todo el mundo. Me veo con un Ego enorme, enorme, y me entristece porque siempre lo había visto como algo peyorativo. Los años, las decepciones, los miedos y las frustraciones han despertados dentro de mí un ego que hasta ahora me era desconocido.

Tengo Ego, pero no un ego pequeño sino el Ego de verdad.

Y esto me entristece.

¿Será este mi verdadero yo?



lunes, 5 de mayo de 2014

RACISMO DE PLÁTANOS.


La semana nos ha dejado una anécdota cuando menos curiosa. Un plátano, un campo de fútbol de la Península y un balón han recorrido los medios de comunicación y redes sociales de medio mundo para ir a parar a otra cancha, esta vez, de baloncesto, en Estados Unidos.
La burda coincidencia entre ambos episodios ha sido el racismo o, lo que es lo mismo, el rechazo del otro por ser diferente. Y sí es difícil encajar que en un país con la historia de España surjan todavía estos brotes xenófobos, todavía debe serlo más que ocurra en aquél que precisamente tiene un presidente negro y que atesora una larga lucha contra esta lacra plagada de sucesos de sobra conocidos por todos. 

Ha sido un alivio que la unidad de acción y la complicidad no se hayan hecho esperar, posiblemente avivada por las nuevas tecnologías, y que en muchos lugares alguien se haya comido simbólicamente un plátano, ojalá que canario, para alinearse con el jugador del Barcelona que inició espontáneamente esta cadena reivindicativa, eso sí, espoleado por un aficionado al que apenas le hemos visto la cara y que quizá no tiene el nivel intelectual o la cultura necesaria para sopesar su atrevimiento. 
Al otro lado del Atlántico, el patrón de un equipo de baloncesto advertía con la boca torcida a su pareja que no trajera negros a su pabellón. Horas después, se quedaba sin su club, recibía una multa millonaria y el desprecio de sus propios jugadores, que depositaron sus camisetas sobre el parqué y desataron otra ola de solidaridad en un deporte sostenido precisamente por una amplia mayoría de figuras de esa raza. 

Hasta aquí solo cabe celebrar esta reacción multitudinaria, aunque también puede uno preguntarse si en realidad ahí se acaba todo y si a partir de ahora vamos a ser todos mejores personas por el hecho de haber repudiado a ambos personajillos. La respuesta en mi opinión es que no y que se trata a lo sumo de uno de esos bucles que remontan a una velocidad endiablada el espacio mediático, que producen consecuencias amargas inmediatas a sus protagonistas y que, con la misma rapidez, será olvidado al cabo de las horas. 

Pienso que la verdadera xenofobia sigue escalando posiciones en el mundo en forma de fronteras, vallas y élites cada vez menos numerosas pero más blindadas que crean los compartimentos estancos que producen el odio y el desequilibrio no solo ya racial, sino humanitario, cuando no climático, que nos pone a todos a los pies de los caballos. 

Creo que la verdadera intolerancia se hace cada día más fuerte en un planeta en el que la razón ha sido secuestrada sistemáticamente y relegada a una simple anécdota, como la del plátano de Alves.


Texto del periodista Juan Carlos Acosta.
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lunes, 28 de abril de 2014

LOS NIETOS DE ARARUNA.


“…Roll, Jordan, roll
My soul arise in heaven, Lord
For the year when Jordan roll…”

Hay algunas palabras que no merecen estar escritas con mayúscula. Hay episodios en la historia de la humanidad que ponen los pelos de punta solo al recordarlos.

Desde siempre, el hombre ha demostrado que su naturaleza puede llegar a niveles infrahumanos y que es capaz de tratar a su propio hermano como un perro. Torturas, violaciones, persecuciones raciales, batidas religiosas… actos varios que son crímenes atroces y aberrantes contra la humanidad.

Hace poco fui a ver una de esas pocas películas que tratan sobre la esclavitud. Sí. La esclavitud con letras minúsculas. Una película que retrataba el dolor de tanta gente negra, la fe que tenían los que obraban mal en su derecho a actuar así. Sufrimiento de niños, de madres, de familias divididas, condiciones pésimas de trabajo… La gran vergüenza de una época en la que los negros eran tratados peor que los animales. Inmoralidad y atropello a lo que hoy se llamarían derechos humanos. Aquel día, yo era la única negra de la sala del cine. Y cuando se encendieron las luces después de la película, miré a los que había y les miraba a los ojos. Y, como siempre, se me planteó una pregunta peculiar.

He visto películas sobre el holocausto. He visto películas sobre trata de personas, deportaciones forzosas, crímenes de apartheid. He visto películas sobre la invasión de América con la consiguiente muerte de los aborígenes. Películas que narraban la desgraciada y real historia de gente que no tenían derecho a vivir simplemente porque eran judíos o simplemente porque eran negros. Una Historia manchada por asesinatos en masa de gente que no habían cometido más delito que el de ser de otra religión. Desolación, injusticia y opresión de inocentes a quienes les quitaron hasta sus derechos más elementales. Muertes activas y pasivas desde los emperadores romanos, que son auténticas vergüenzas para la humanidad. Historias crueles en el que el hombre se supera a sí mismo en cuanto a crueldad, iniquidad e impiedad se refiere.
Y siempre me he hecho la misma pregunta…

¿Qué deben pensar los blancos cuando ven películas sobre a esclavitud?
¿Qué deben de pensar los nietos de aquellos antiguos nazis declarados cuando ven películas sobre el holocausto? 

Yo siento rabia cuando veo una película sobre la esclavitud. Siento rabia e impotencia. Un rencor sordo que me da ganas de viajar en el tiempo y echar mano de la furia de las amazonas. Y al salir del cine, me entran una tirria y un odio grotesco a todo lo que tengo a mi alrededor. Dolor por el sufrimiento de tanta gente y rabia contra aquellos negros que sí participaban al sufrimiento de su propia gente. Y me paso días y días digiriendo sensaciones raras y absurdas para la época que a mí me ha tocado vivir. Y siempre con la misma pregunta. Supongo que los bisnietos de los aborígenes que perecieron la conquista de América deben de sentir lo mismo que yo. Supongo que también lo siente cualquier descendiente de un pueblo maltratado. No lo sé...

Ya sé que nadie tiene porque sentirse responsable de unos actos ajenos a su época y a su voluntad. Sé que nadie tiene que responder por actos de otros. Ni lo busco. Pero es que estas cosas pasaron…. Y aunque nadie tenga que sufrir lo que haya hecho otra persona, siempre me paro a pensar lo que sentirían los nietos de Francos si vieran una película sobre la opresión que sufrieron los españoles antes de 1975.

¿Que sienten los blancos cuando ven películas sobre la esclavitud?

Todo el mundo se enorgullece de las glorias de su pueblo y de los honores de su país. A todo el mundo le gusta tener antepasados gloriosos. Pero ¿Qué pasa cuando tu antepasado no es glorioso? ¿Qué pasa cuando toda una raza tiene un pasado abyecto?

Nunca se lo he preguntado a ningún amigo mío. Pero la verdad es que me crea curiosidad saber qué sienten los blancos cuando ven esas películas de una época que sí existió.

¿Que sienten los blancos cuando ven películas sobre la esclavitud?

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lunes, 21 de abril de 2014

ABUELA...


Abuela…
¿Sabes quién soy? Mírame… Levanta la cabeza y mírame.
No sabes quién soy. La verdad es que me gustaría llevarte lejos de aquí.
Me gustaría llevarte otra vez hacía hacia tu gente, para que algo de aquello te vuelva a emocionar y para que por lo menos puedas recordar algo, para que te puedas recordar abuela. Que puedas recordar quien eras tú. Viva, risueña y fuerte, la que tenía una solución para todo. Injusta ha sido la vida que te ha quitado todo, tu marido, tu hijo y ahora tus recuerdos… ¿Cómo vas a poder sonreír si no recuerdas las cosas que te hacían feliz? ¿Qué vida es esa, sin risas, sin llantos, sin memoria…?
Tú siempre has estado allí para mí. Nunca me ha faltado de nada, nunca nos ha faltado de nada porque tú siempre has cuidado de todos. No puedo soportar verte aquí sentada, mirándote las manos a lo largo de todo el día y con esta sonrisa como recordando algo, cuando sé que no recuerdas nada. Me gustaría enseñarte todo, igual que tú me enseñaste a hablar, a caminar…  
Me gustaría compartir contigo todos estos momentos de mi triste vida de adulta. Abuela.

Mírame...

Me miras, pero no me reconoces y sé que de aquí un rato, como cada día que vengo a verte, me dirás: “¿Conoces a mi nieta? Quiero que venga a verme…pero nunca viene…”. Yo vengo cada día abuela. Y seguiré viniendo cada día. Seguiré viniendo hasta que un día me mires y me veas a mi…A mi.  

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lunes, 7 de abril de 2014

LA INMIGRACIÓN ILEGAL.


“Antes de que llegáramos a este país, éramos reyes y reinas. No éramos monos. Había imperios en África llamados Kush, Tombuctú… donde todo el mundo corría para tener libros y aprender de los mismos maestros negros que enseñaron a los griegos y a los romanos…” canta Nas.

No sé cómo hemos podido llegar a este punto, pero hace poco vi por la tele como disparaban balas de goma a unos inmigrantes que llegaban ilegalmente a las costas españolas. “¡Es inmigración ilegal!” decían para excusarse.

Inmigración ilegal…

Corre un rumor que dice que la inmigración ilegal es una plaga moderna de las sociedades europeas. Una inmigración irregular de personas que no cumplen los requisitos legales de su país de destino; personas que han entrado de forma fraudulenta en un país sin autorización alguna. Corriente es ver fotos de inmigrantes subsaharianos al poner las palabras “inmigración ilegal” en las redes sociales. Un montón de negros aglutinados en cayucos y en embarcaciones precarias o en colas de inmigración con caras compungidas. “Inmigración ilegal” como un nuevo concepto peyorativo que azota a muchas sociedades del primer mundo y que hoy en día, se considera unidireccional yendo de los países tercermundistas, como lo llaman, hacía los países ricos.

Pero la Historia cuenta otras cosas…

Cosas que la gente olvida. Aquí, disfrazan los conceptos para llamarlos de otra manera, dándole otros nombres y otras connotaciones, pero la Historia siempre está allí…

¿La inmigración ilegal es un concepto moderno?

En sus grandes líneas, la Historia dice que hubo un periodo entre el siglo XV y el siglo XVII, llamado “la época de los grandes descubrimientos”. Es el periodo en el que los blancos se dedicaron a “explorar” el mundo. Y entre el siglo XV y XVI los europeos se dedicaron a la dominación del mundo. Sí. Dominación.

Los libros de Historia cuentan que en 1418, los portugueses bajo el reinado del Príncipe Henri exploraron las costas del Atlántico. Que en 1488 llegaron al Océano Indico, pasando por el cabo de Buena Esperanza, descubierto por Bartolomé Díaz, quien le cambió el nombre sin que nadie le rogase y lo llamó “El cabo de las Tormentas”. También dicen que en 1492, Cristóbal Colón, por "subvención" de Isabel la Católica, llegó al nuevo mundo. ¿Nuevo mundo? Incluso Wikipedia relata que el tratado de Tordesillas firmado en 1494 dividió aquel nuevo mundo en dos para que fuesen propiedad exclusiva de España y de Portugal. Y que en 1498 Vasco de Gama llegó a la India y más tarde a China.

A partir del siglo XV, los franceses, los holandeses y los ingleses se metieron en la conquista de Oceanía.
La revolución industrial y el crecimiento demográfico del XIX, llevaron a los europeos a la búsqueda de nuevos mercados, de nuevos espacios de vida para blancos, algunos pobres, muy pobres.

¿Acaso esto no era inmigración ilegal? También venían por mar. En grandes carabelas, sí, pero venían por mar y sin ningún permiso.

Exploraciones y conquistas de territorios ajenos. Llegaban y se instalaban en aquellos países sin autorización alguna. Y muchos de estos conquistadores destruyeron los imperios autóctonos que ya existían antes de que ellos llegasen. Civilizaciones enteras aniquiladas, tierras robadas… Ocuparon a la fuerza territorios que no eran de ellos. Explotaron recursos naturales que no eran suyos. Destruyeron los sistemas de estos países colonizados que ya tenían sus propias estructuras sociales y económicas, provocando una aculturación galopante y sin medida en la que los pueblos autóctonos perdieron sus creencias y sus tradiciones para adoptar las de los europeos que lo inculcaban a la fuerza. Una conquista que engendró una filosofía racista enmarcando la hegemonía del hombre blanco. La hegemonía que dan las armas de fuego, cuando el adversario solo tiene palos. Muchos de estos pueblos sometidos lucharon contra la colonización y el robo que los europeos escondían tras las exploraciones… pero en una lucha entre fusiles y palos, el vencedor ya está declarado antes de que empiece el combate.

La época de los grandes descubrimientos, como lo llaman, aunque debería de haberse llamado “La época de los grandes saqueos”, fue una vergonzosa época marcada por el sometimiento de pueblos enteros y apropiación injusta de tierras ajenas. Iban para intercambiar mercancías y acabaron apropiándose de todo y peleándose entre ellos para saber quién iba a quedarse con qué. Ejemplo del Congo, que rico en materias primas y en minerales, fue durante años fuente de conflictos entre los colonizadores europeos, por lo que hicieron la conferencia de Berlín en 1884. En aquella conferencia, no se permitió la participación de ninguna representación africana. África fue dividida y se lo repartieron como golosinas. Francia se quedó con el África occidental, África mediterránea y algunos países del centro del continente. Inglaterra con toda África oriental. España se quedó con territorios del África del Noroeste, algunas islas y algunos territorios del cuello de África. Bélgica, Alemania e Italia, se quedaron el resto.

La única diferencia entre aquello y hoy, es que los subsaharianos no vienen a quitar nada a nadie, ni a robar tierras, ni a someter a los españoles ni tampoco vienen armados.

Nos disparaban cuando venían a colonizarnos y ahora nos disparan porque las consecuencias de sus saqueos nos llevan a su tierra. ¿Qué mundo es ese?

La inmigración ilegal no es una plaga moderna. No. La inmigración ilegal empezó desde el siglo XV.


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martes, 1 de abril de 2014

LAS TELAS AFRICANAS II


Ya decíamos en la anterior entrada sobre las telas LAS TELAS AFRICANAS, que: “…Las telas africanas encierran unos mensajes subliminales y un lenguaje simbólico que sabe y entiende todo el mundo allí. Unos mensajes metafóricos en los que se mezclan poder, amor, enfado y orgullo. Las telas africanas definen una situación, definen una persona y dan una imagen de esa persona. Dicen si la persona es pobre o si es rica y si tiene algún conflicto con alguien. Dicen si esta persona quiere la paz o si quiere una guerra encarnizada y a veces incluso desvelan con quien… Telas a veces reivindicativas de la situación de las mujeres en las sociedades africanas, que anhelan su propia libertad. Las telas africanas hablan de la igualdad de sexo y de la lucha de esas mujeres. También hablan de rivalidades sexuales y sentimentales, de la poligamia, donde la figura de la "rival" es la coesposa, la segunda esposa del marido… Las telas hablan de proverbios, de filosofía y de maneras de ver y de vivir la vida… Las telas en general, pancartas mudas, ayudan a aliviar o a reavivar conflictos sociales o personales…”

“Cultivad vuestra personalidad. La vestimenta es el alfabeto del cuerpo.”

En unas sociedades en las que existen muchas rivalidades, escoger bien la tela con la que ataviarse es decisivo. Es fundamental. Saber qué tela llevar, a donde y cuando es una as en toda regla en cuanto a inteligencia emocional y social se refiere.

Las telas africanas como intermediarias llevan un sinfín de mensajes subliminales e indirectas que duelen más que unos dardos envenenados. Guerras familiares. Intercambios mudos pero ácidos de mensajes claros aunque ocultos entre nueras y suegras, entre coesposas o entre vecinas… En los países del África occidental, las telas son armas peligrosísimas. En manos de según qué mujer, pueden abrir una guerra fría entre miembros de una misma familia. Pueden dividir hermanos a la par que pueden acabar con una pelea de varias generaciones. Incluso a veces, según qué tela se usa, hay que pedir disculpas luego. 

Vestirse sin saber lo que dice la tela es de gregario. 

EJEMPLOS DE TELAS AFRICANAS:


QUERIDA, NO ESTÁ A MI NIVEL:
Esta tela también se llama “No soy una cualquiera". El respeto africano se basa en un sistema métrico en el que el más joven respeta al más mayor de edad. Esta tela simboliza la rebeldía de quien dice que le da igual todo y que quien no le respeta, tampoco se merece su respeto. Es una tela de arrogancia, de la chulería suprema y de mirar por encima del hombre. Es una tela cara que simboliza un nivel que merece respeto. Llevar esta tela en un ambiente ya caldeado estropea aún más las cosas.

QUE SIGAN CHISMORREANDO.
Esta tela es para decir a la gente que no te importa que te sigan criticando e hablando de ti en tus espaldas porque tu quieres avanzar. Quien lleva esta tela da a entender que está en conflicto con alguien. “Sigue hablando de mí que yo voy a prosperar” dice la tela dando vida al refrán "El ladrido del perro no detiene la caravana."
DICEN POR ALLÍ QUE YO VOY A FRACASAR.
Esta tela representa el contrario de su nombre. Los dibujos aquí representan una telaraña que es como un paraguas que da sombra. Y también una hojas de arecaceae monocotiledóneas que tiene unas hojas grandes y abiertas, una planta capaz de dar sombra y frutas. La sombra representar el bienestar. ¿Dicen que yo no seré nada? Pues yo seré la que cuidará de mi familia. Yo daré sombra en esta casa dice esta tela. Es una tela de chulería pero como respuesta a comentarios anteriores.
PICANTE
Esta tela es el símbolo de lo que la gente consideraba una buena esposa. Dulzura y la humildad, aunque también un toque picante.



LA FAMILIA.
Esta tela muestra una madre sobre-protectora y muestra la figura del gallo como distorsionador. Aquí la importante es la madre de la familia. Regalar esta tela es una muestra directa de "Quiero formar una familia contigo..." que en aquellos entonces era más romántico que el "Te quiero".
LA RATA NO SE PUEDE COMPARAR CON EL GATO.
Esta tela es incendiaria y puede atraer odio de quienes se dan por aludidos muy rápidamente. También es chulesca. La rata no juega en la liga de los gatos. Quien lo lleva se considera a si mismo gatuno, felino y considera a todos los demás ratas. Llevarlo en una casa familiar donde ya hay problemas de convivencia puede ser mortífero. Es como desenterrar el hacha de guerra.



LO QUE ES MÍO YA ME VENDRÁ.
Esta tela, en aquellos entonces sólo servía para mandar mensajes entre mujeres. Tela de las zorras, dice: “Es tu marido. Pero no tendré ni que esforzarme para que este conmigo.” Tiene como motivos las hojas de Ipomoea batatas de la familia de los Convolvulaceae que tiene unas raíces que dan mil vueltas antes de llegar a un punto. Es una manera de decir que la vida da vueltas. Lo que es tuyo hoy, puede ser mío mañana. También se llama en otros sitios: "El secreto está guardado".
BELLEZA NATURAL Y SIN RETOQUES.
La que lo lleva da a entender que es una chica natural y “sin productos ghaneanos” como dicen;  ya que la mayoría de los productos de belleza venían de Ghana. Una chica sin complejos, sin despigmentación con su color de piel natural y sin ninguna alteración estética. Tengo una belleza natural, soy 100% natural. Quien se ha hecho retoques no lo puede llevar. En algunos países se llama: "Manojo de plátanos".

DOLAR
Quien lleva esta tela quiere decir que va a gastarse un montón de dinero allí donde está. Sólo un rico ricachón generoso y con las manos ligeras a la hora de dar, lo puede llevar. Quien lo lleva tiene los ojos puestos en él porque todo el mundo espera el momento en el que se pondrá las manos en el bolsillo. Es una tela de ostentación y una tela tan cara que muy poco se la pueden permitir.

UN POBRE JAMÁS COMERÁ ARENA.
Es la tela de la supervivencia. Quien lleva esta tela quiere dar a entender que sean cuales sean las dificultades, siempre encontrará una solución. El pobre hambriento siempre encontrará algo para comer. No comerá arena. 

OSTRAS.
Los dibujan son ostras. Se regala esta tela para desear longevidad y salud. En algunas partes del norte del Dahomey se llaman "Los Zapatos del rey" que tienen una forma parecida al motivo de la tela. Es una tela es muy importante y antiguamente era muy buscada a la hora de dar la dote ya que su presencia o regalarlo es una bendición.
EL SOL DEL OCASO AÚN PUEDE HACER BRILLAR EL ACEITE.
Es la tela de los maduritos. También se llama "sigo siendo viril". Esta tela dice que hay que tener esperanza hasta el ultimo suspiro. Cuando un hombre lo lleva, quiere decir que a pesar de su edad, aún puede cumplir, y que no hay que fiarse de las apariencias.

GAMBAS
Se llaman gambas en los países fon a los que actúan sin pensar, los descerebrados. Esta tela igual que la de “dicen por allí que voy a fracasar” dice el contrario de su nombre. Quien lleva esta tela quiere decir que no es un imprudente, ni un loco necio desatinado. Llevarlo cuando vas a ver a los suegros es recomendadísimo ya que como mensaje mudo, les dices que eres una persona juiciosa y de fiar. 

HIGHLIFE.
“La buena vida”. Dicen que esta tela da a entender que todo no acaba aquí en la tierra, que la vida seguro que sigue. Highlife. La buena vida. Y que hay que vivirla por todo lo alto.


LA CAMA DE MI MARIDO:
Lo llevan las mujeres felices en su matrimonio queriendo decir que confían plenamente en su marido en cuanto a fidelidad se refiere y que basan su confianza en la buena armonía que hay en su hogar y lo bien que se lo pasan con su marido. La que lo lleva quiere decir que su cama matrimonial es grande y acogedora y que su marido está a gusto y se queda.


SENTIDO PROHIBIDO.
Es una tela de chulería suprema aunque también un poco picante. “No me vayas por allí” o “Este tema, no me lo toques”. Es también, una manera sutil de decir “no me manosees las gónadas”. Y que si me los tocas, atente a las consecuencias.

TRES SON MULTITUD.
Esta tela también se llama "Los tres ministros" pero es más conocido su sentido que da a entender que la amistad a tres es imposible. Tres son multitud, aquí, ahora y siempre... o no?

CACAHUETES.
Esta tela representa un dicho popular que dice que los hombres son como los cacahuetes. Hay que ir abriéndolos antes de saber si es bueno o si es rancio. Con la cáscara no se puede sacar ninguna conclusión dice la tela. El cacahuete, bonito en su cáscara puede encerrar dentro un fruto podrido y la naturaleza hace los hombres iguales. Es una tela de consejo social y sólo habla de los hombres.


EL SECRETO.
Esta tela habla de intimidad y da a entender que la que lo lleva tiene un secreto muy comprometedor, o una aventura amorosa en secreto… 
EL COCHE DE RENATO
El coche de Renato por una telenovela sudamericana que se daba en aquel entonces, cuyo protagonista Renato era muy apreciado dando nombre a muchos niños de la época y a esta tela.
GENDARMERÍA.
También se llama “Estoy sentado delante del portal de mi casa” dando a entender que tal un león, quien lo lleva vigila su casa o controla lo que pasa en su casa.




DOBLE CARA.
Como lo indica su nombre, esta tela habla de hipocresía y de la traición. Quien lo lleva hace entender a su amigo hipócrita que ya ha sido desenmascarado. A doble cara, también tiene doble nombre y doble sentido. En los países fon, esta tela se llama "El pueblo me aplaude". Quien lo lleva se siente una estrella. Y quien te lo regala, también te considera guapa, elegante, glamorosa… Una estrella que todo el mundo adora.

FALSOS CULPABLES:
Todas las telas de Perdices llevan el mismo mensaje. “No busques cabezas de turcos y enfréntate al verdadero culpable” Quien lleva esta tela ha sido acusado sin razón o sabe que hay un caso en el que se está acusando a alguien sin razón. 



REINA: 
 Los motivos  representan los asientos de los reyes en los antiguos reinos del Dahomey. Esta tela quiere decir “Tienes un sitio aquí entre nosotros” o “Aquí tu eres la reina”. Es el estilo de tela que regalan las suegras a las nueras y que también se regala a alguien que es nuevo en un grupo.


UNA COMO DIEZ
Esta tela lleva en el centro una estrella que tiene varias ramificaciones que acaban en otros motivos de otras telas de grandes renombres. Regalar esta tela es decir “Para mí, cuentas como diez” o “Para mi vales mucho”



LA LLAVE DE LA FELICIDAD
La que lo lleva dice que detiene ella misma la llave de su felicidad y que toma las decisiones de su propia vida. Soy dueña de mi vida y en mi vida mando yo. En las familias machistas, la mujer que lleva esta prenda es duramente criticada, igual que la que lleva “Si tu sales, yo también salgo” o “tu pie, mi pie”.


LLAMO A LA PUERTA EN CASA DEL REY.
Quien lleva esta tela quiere dar a entender que se coteja y frecuenta gente muy importante, gente de un rango social elevado por lo que también goza de un nivel social elevado aunque no lo vaya diciendo.



AWULABA
Awulaba en un dialecto marfileño quiere decir "reina de la belleza" y los dibujos representan las curvas generosas de una mujer perfecta.






Y muchos más... La que se siente juzgada por otras lleva “Limpia tu patio” como para decir arregla lo tuyo antes de hablar de lo mío. También hay “Las joyas de mi familia” o “Marido estresado”. Algunas telas deben su nombre a canciones muy conocidas y que tuvieron un gran éxito como « Angelina » de Nana Mouskouri o a series de televisión como “Dallas”. Y aunque aquí sólo hablemos de las telas que tienen un rol principal en los asuntos sociales, hay telas ligadas a los eventos políticos, históricos, festivos y religiosos.

Las telas también encierran proverbios, refranes y curiosidades. 

- Quitarse el pareo y quedarse desnudo en público es “estar loco”
- Cuando una chica lleva “Enco” con una chico es que son pareja. Enco es cuando van vestidos con la misma tela.
- Quitarse el pareo en público delante de alguien en concreto, es maldecir a esta persona.

también dicen que: 

- Si caminas la tela dura, si te quedas sentado, la tela se gasta.
- La suerte no es como una tela que uno se pone o se quita.
- Lentamente, el algodón se hace tela.
- No puedes esconder tu desnudez a tu pareo.
- Que la tela sea bonita no quiere decir que lo que hay debajo sea bonito
- No se puede comprar una tela plegada.
- Aunque este lloviendo, no vas a mear en tu pareo.
- Por muy grande que sea tu tela, una aguja la puede coser.
- La aguja vive entre las telas y sin embargo está desnuda.
- La verdadera tela es un niño.

Las telas africanas no se tienen que escoger por el color o por los motivos, sino por el significado.
Quien sabe lo que lleva puesto, va mejor preparado a cualquier sitio a donde vaya. 

Las telas africanas son un vector cultural en nuestras sociedades.

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