jueves, 23 de septiembre de 2010

LIGAR EN ÁFRICA.

Yo jamás había ligado en África. Jamás.
Después de dos décadas, Nunca había ligado. No es que no me gustará nadie, pero es que yo no le gustaba a nadie. Dice el principio de la reciprocidad, en su sentido más ético y moral, que quien se entrega, recibe mucho más a cambio. Y yo que me pensaba que este principio era algo intangible y sagrado y, que si alguien me gustára y que me lo currase, acabaría yo gustándole. Pero muy rápidamente aprendí que, si eres delgada en África, el principio de la reciprocidad es unilateral y no funciona. Así que yo, no ligaba.

Ligar allí es imposible si eres sílfide y delgada. Obviamente las delgadas acaban ligando, pero las gordas se llevan un porcentaje de 10 hombres sobre 10, aunque no sean ni gráciles, ni esbeltas. Estar gorda lo compensa todo. Incluso en mi idioma, la palabra “delgada” no existe. Se dice directamente “dar pena”. El contrario de “gorda” es “dar pena”.
Allí la gente piensa que las delgadas son enfermas o son un nido de enfermedades. Aparte, que también estar delgada es un símbolo de pobreza, de mala alimentación… Y “cavernícolamente”, las suegras piensan que su nuera tan delgada, tendrá dificultades a la hora de parir, que es de familia necesitada y desamparada. De allí que dicen “Tan delgada, algo tendrá…” “A ver si se nos va a morir esta que da tanta pena…” “Qué vergüenza, esta delgada en la familia…”

Yo jamás había ligado. . Mal hacía, verme. Era magra e esquelética. Enamorada sin jamás triunfar y viendo como las gordas se lo llevaban todo.

Aquí, en Europa, los cánones son distintos. Y rápidamente he aprendido que estar gordo o gorda, no es necesariamente y absolutamente, una cuestión de bienestar o de salud y de riqueza. Aquí estar delgada es lo que manda. Y esto hace que la gente pierde el norte intentando equivocadamente adelgazar a toda costa.

Y aquí estoy de vacaciones en África, con mi nueva mentalidad recién adquirida y muy bien anclada. Y cuando veo a gente gorda, muy gorda, pienso secretamente que tengo suerte de no estar así. Eso sí, les digo que están de muy buen ver con un sonoro: “Dios, que bien te veo”. No es hipocresía. No es falsedad. No es fariseísmo. Es cortesía e educación.
Y tan fresca me paseaba yo, con mi nueva mentalidad, alegrándome subrepticiamente, cuando alguien me decía con pesar en la voz: “Pero que delgada estas… Qué pena que das...”. Cosa un poco vergonzosa si acabas de volver de Europa. Muchos decían “seguro que allí, vives mal. ¿Tienes problemas…?”
Y yo, con una sonrisa y pasando de todo, por mi nueva mentalidad europea, me sumergí en el redescubrimiento de todo lo que era mío. Familia, amistades, cultura y gastronomía... ¡Ay..! Grande gastronomía africana… Me atiborré de dulces (Nouga, Didi, Toffi, Choco-milo…), de “fanyogo's” con su gustito a yogurt fermentado, de dulces buñuelos fritos con su aceite regalimando, de “Pâte de maïs” con todo tipo de salsas (salsa de cacahuetes, de sésamo, de nueces de palma, de “Yasa”…). Me hinché como si no hubiera mañana, de plátano frito blando y jugoso, de carne de todo tipo, grasa pura y deleitosa. Yo, con mi nueva mentalidad, inocente y candida, comía y bebía de todo, hasta que ligué…
Un chico me dijo sin rodeos ni miramientos que yo era guapa y que yo le gustaba.

¿Cómo se atrevió aquel, a mirarme? A mi nadie me miraba. No se piensen que sea misógina. Ojala ligara ahora mismo, que aún sigo soltera. Pero me daba rabia por todo lo que hay detrás del hecho de ligar en África.
Es la temida e aterradora regla de tres. Si A=B y B=C entonces A=C. Axioma de orden, algebra lineal y lógica cartesiana. Tantos años de matemática tenían que servir para algo. Si a los Dahoméenses les gustan las gordas, y yo ligo con uno del Dahomey, entonces yo estoy gorda. Después de todo, la regla de tres es una resolución de problema, con una relación lineal de proporcionalidad entre valores conocidos y una incógnita. ¿Cuál era esta incógnita? ¿Qué tenía que entender? ¿Qué estoy gorda? ¿Por qué ligaba yo, ahora?

Yo no estaba gorda. Yo no estoy gorda. Tanta carne no engorda. Ni comer a todas horas en casa de mi madre, donde el fuego está encendido todo el día, no engorda. Los fanyogo’s no engordan. Vale que me los tomaba en raciones de ocho enormes piezas congeladas al día. Pero, ¿dónde se ha visto que un poco de leche fermentada engordase? ¿Dónde? Esto no engorda. Y tampoco lo hace todo lo frito y las carnes humeantes con la grasa chorreando que he comido todos estos días. Ni el madurito plátano frito, comido a todas horas. ¡Esto no engorda hombre!

Y volví a ligar. Y con mi nueva mentalidad europea, me preocupé.

Yo jamás ligaba. Y eso, porque era delgada. Y ahora que ligaba una e otra vez, ya no tuve el coraje de negarme a lo evidente. Había engordado. Es lo que tiene volver a tu tierra natal después de mucho tiempo. Y vinieron los comentarios de las tías, de los amigos que con su mentalidad me decían con voz sonora: “Qué bien te sientan las vacaciones. Has engordado. Ya no eres el palo que eras antes”. Y yo, aunque por fuera era todo sonrisas, por dentro ardía. Grrrrr… esto sí que era falsedad.

Yo no quería ligar en África. Bueno… ¿o sí?. Después me puse a pensar y me dio igual porque seguí zampado como nunca antes. Yo sé el orgasmo gastronómico que producían, a mis papilas gustativas, a mi paladar e incluso a mi garganta, todos estos “mets” exquisitos. Estaré gorda pero como dicen los españoles: “que me quiten lo bailao” o más bien en este caso, “que me quiten lo comido”.

Y viendo mi panorama de ligoteo europeo desierto y seco, he llegado a la conclusión de que ligar es ligar. Aquí o allí. Ligar es ligar.

¡Quiero ligar!

P.D: No soy la chica de la foto de abajo.

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

AMISTAD A DISTANCIA.

Y todos se van.
No lo entiendo. Yo también una vez lo hice, pero ahora mismo escapa a mi entendimiento. Seguro que estoy equivocada, aunque no hable en términos absolutos, pero la amistad a distancia no es amistad. Esto es la sencilla diferencia entre “saber” y “conocer”.

Yo, un día me fui. Me fui sin mirar atrás, sin pararme a pensar en todo lo que dejaba. Ciega, con este egoísmo inocente que no te deja ver nada más, me fui sin fecha de caducidad, más concentrada en todas las barreras que tenía que cruzar… Ahora pienso en como se debieron de sentir todos los que deje allí. Hermanos, padres, amigos… y aquellas que formaban parte de lo que nosotras solíamos llamar “las mejores amigas”… Supongo que cuando tienes cierta edad, no te paras a pensar en todo esto.
Dicen en el Dahomey, que la familia siempre está allí, siempre. Y es verdad. Pero, ¿y los amigos?

Ahora me doy cuenta y cada vez estoy más convencida de que la amistad es una relación, de la misma forma que las relaciones amorosas, las relaciones sexuales… Y no es un teorema de Tales de Mileto, ni de Pitágoras de Samos, pero cualquier relación que implica sentimiento, a distancia se deteriora. Es matemática. E igual que las relaciones amorosas, pues la amistad a distancia también se puede opacar.
La amistad a distancia se apaga, por mucho que la queramos entretener con llamadas, como soplos de avivamiento, con palabras bonitas como fuel, la amistad a distancia muchas veces se mitiga. Y no quiero decir que se acabe, ni mucho menos, sólo que si la distancia se gemela con un factor tiempo exageradamente largo, la amistad se vuelve borrosa.

Ayer le explicaba a una amiga que también se va, la disimilitud entre “saber” y “conocer”. Yo puedo decir de alguien: “Sé quien es, pero no le conozco”. Porque “Saber” no es necesariamente “conocer”.

A los amigos se les “conoce”.

Sí, se puede saber como es un amigo. Que si es vago, que si es fácilmente irascible, que si es simpático, que si es independiente, que si le gustan los melocotones, que si el naranja es su color favorito… Pero si no “conoces” a tu amigo, es que en realidad no sois tan amigos. Mucha gente se piensa que tiene amigos, pero en realidad no se conocen. Amistades de pacotillas en las que, los sujetos intentan adaptarse los unos a los otros. Esto no es amistad. La amistad real llega cuando ya “conoces” a esta persona. No sólo “sabes” como es, sino que además la “conoces”.
Conoces el lenguaje de su mirada, conoces su verbo corporal. Conoces el color de sus gestos. Conoces la gama de sus porqués. Conoces la evidencia de sus muecas. Conoces el tacto de su voz. Conoces el timbre de sus silencios. Conoces la expresión de sus actos. Conocer la conjugación de su aire. Conoces el estilo de su ser…
Conocer es sentir, es apreciar a esa persona y llegar a diferenciarla de todas las demás. Conocer es sentir esta persona dentro de ti. Conocer a alguien es ser más que docto en es esa persona. Es conocer las cualidades de esa persona a tales niveles que juzgarla no entra en tus parámetros. Conocer es tener trato y comunicación con esa persona. Conocer es comprender, es entender, es vivir esa persona. Conocer es percibir, conocer también es saber.

Saber es conocer, pero cuando conoces, es que ya sabes.

En la amistad como en cualquier relación, tener sólo comunicación no basta. La amistad se fortalece con el trato, con las vivencias diarias, con “estar allí”.
A mis amigas, las conozco o creo conocerlas de verdad. Conozco su olor, conozco su risa. Conozco el ruido de sus pasos. Conozco su naturaleza. Y lo que me apena es ver que se van y que al final vegetaremos en una amistad que se basa únicamente en la comunicación, y en lo poco o lo mucho que sabemos unas de las otras. Pero bueno al fin y al cabo cada uno es libre de ir y de volver cuando le de la gana, o cuando lo tenga que hacer. Después de todo, aquí, el vector cultural es moverse.

No quiero decir que la amistad desaparece o que la gente deja de ser amigos por culpa de la distancia. No. Sólo, que después de toda esta distancia, todo este tiempo, sin trato, sin tacto, lo que se queda es lo que sabes de esta persona, porque en realidad ya no la conoces. Tienes amigos, basándote en los conocimientos que tenías de ellos, pero no te paras a pensar que han cambiado, y que sus códigos físicos e emocionales también han cambiado. Y por esto, muchas veces, ya no es lo mismo. La amistad está allí por lo que fue, pero ya no es la misma amistad. Algo cambia siempre. Algo se borra, algo se estanca.

Yo no quiero solamente tener amigas de las que sé, también quiero tener amigas a las que conozca y que me conozcan. Que estén conmigo en los diferentes momentos de mi vida. Y no tener que explicar siempre mi vida por escrito o por algún canal, con la pasividad de los acontecimientos ya pasados. Quiero mis amigas en mi vida cotidiana. Y disfrutar juntas del fervor de nuestras experiencias. Quiero amigas de las que se conocen. Pero ¿Cómo va a ser posible si todas se van?
Estos conceptos de “saber” y “conocer” a mi me resultan obvios pero deben rozar el delirio, el mismo dislate, el mismo desvarío en el que pensaban los oyentes de Galileo. Yo lo puedo tener muy claro, pero a veces unos se tienen que ir y cualquier teoría o teorema resulta una quimera. Lo esencial es volver cuando te has ido.

Y hablando con mi amiga, explicándole este utópico concepto de “conocer” que a mi me resulta tan patente, explicándole como me sentaba pensar que la dejaría de “conocer”, igual que deje de “conocer” a otras antes, se me rompió la voz. Noté como, con un nudo en la garganta, perdí la capacidad de hablar durante unos segundos; Noté, como se apoderó de mí un pena inmensa por perderla a ella y también a todas las que deje atrás; Noté, como me picaban los ojos antes de que se me cayeran lágrimas en las mejillas. Ella se pensó que yo lloraba, incluso yo también pensé que lloraba. Pero en realidad sólo era un poco de lluvia en mi corazón. Seguro que vendrá pronto un rayo de sol para secarme por dentro.

Yo no lloraba. Es tan sólo que cuando conoces a una persona, la quieres a otro grado. Un grado optimo, un grado fangoso de amistad con amor, con risas, con la seguridad de saber que siempre estará la otra persona allí, una amistad de futuro indudable juntas y de aventuras por vivir. Un grado de amistad con comprensión que nos hace olvidar las lágrimas y las penas, ahogándonos en una risa despreocupada. Amistad que a veces hace llover en el corazón. Amistad con amor inmenso. Tal como os quiero a vosotras.

La amistad de “conocer”, es la amistad que yo pienso. Es la amistad que yo quiero, es la amistad que yo espero, la amistad que reclamo en silencio, en este instante preciso.

Id, pero volved. Que tal como os quiero, con sólo saber de vosotras me basta.

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martes, 7 de septiembre de 2010

IR Y VOLVER...

Me acabo de “marxar”.
Estoy un poco angustiada porque no sé con que me encontraré. Todo parece ya tan lejos… Me invade un sentimiento de “no-querer”. En realidad no quiero ir. No quiero ver a nadie. Sólo quiero volver atrás. Por lo menos aquí sé lo que hay. Conozco la gente. Y tengo mis emociones controladas. Por lo menos aquí sé lo que me puede sorprender. Allí, no sé con que me puedo encontrar y me aterra pensar que no estaré a gusto cuando en el fondo todo esto es mío.

Y aquí estoy… Todo frío, aunque hace calor. Aquí siempre hace calor. Yo lo sé, pero tengo frío. No sé como puedo sobrellevar una realidad que me agobia y sólo me hace pensar y pensar y plantearme todo haciéndome sentirme mal. No quiero esta realidad. No es la mía. Ya no es la mía. No la siento como mía. No la quiero como mía. Nunca sé qué hacer. Yo, ya no controlo este mundo. Sólo quiero huir de aquí. Pero me sabe tan mal para mi gente, para esta gente de aquí que sólo quiere que este bien y que pone todo en obra para que todo me vaya bien. ¿Dónde está todo aquello tan pulcro y tan ordenado? ¿Dónde están las calles con gente que caminan individualmente? ¿Dónde está el orden? ¿Dónde están mis sábados noches, haciendo lo que me plazca? ¿Dónde está mi tranquilidad? ¿Dónde está esta gente que me comprende y me entiende? ¿Dónde está todo aquello que he hecho mío?

Y ahora acabo de volver. No siento angustia alguna sino una amarga nostalgia. Nostalgia de mis maravillosos días allí. Qué rápido se acaba todo. He vuelto a la realidad. He vuelto triste porque ya creo que nada se me hace familiar. He vuelto desganada y sin ilusión. No sé si quiero estar aquí. No quiero estar aquí. Esto no es mío. Esto jamás ha sido mío. Castillo de arena que al mínimo soplo de viento, cae y desata tormentas emocionales que me dejan ciega. Tengo frío pero sólo dentro de mí. No quiero que me hablen. No quiero ver a nadie. Esto no forma parte de mi realidad social. Seguramente no me entenderán. No hablamos el mismo lenguaje corporal. Me sabe mal porque sé que me quieren, y que hacen todo para que esté bien. Pero aquí no está el “brouhaha” estridente de mis mercados, la horda de gente caminando por la calle sin orden ni son, Los colores y los olores. La inseguridad diaria que da una tranquilidad de espíritu brutal, la “insouciance” que hace reír y la sensación de estar en casa. ¿Dónde están mis atardeceres, toda esa gente que quiere saber de ti? ¿Dónde está la gente que me conoce? ¿Dónde está todo aquello que es mío?

Ir y volver.

Ya me fui y ya volví. Me fui con las mismas sensaciones con las que volví, aunque los dos lugares no tienen nada que ver el uno con el otro. No sé si esto es el hecho de pertenecer a dos lugares diferentes, pero es un poco triste. Estoy en un coma emocional y nada me activa.

Qué horrible es “Irse”, y que horrible es “Volver”, cuando se quiere a gente de los dos lados.

Qué horrible es dejar pasar el tiempo y coger el tren del recuerdo…

Pero como dice mi amiga Elena, el hecho de estar así evidencia que hay cosas estupendas y maravillosas en los dos sitios. Elena me dijo que si me viera volver de un sitio con alivio, seria un sitio al que ella no querría ir. Pero que ver que echo de menos a mis cosas, le dan ganas de conocer más todo aquello que es mío. Lo mismo que le deben pasar a mis amigas de allí, cuando me veían echar de menos, mi mundo de aquí.

Ir y volver...

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viernes, 30 de julio de 2010

UN ARMARIO VACÍO.

El Armario se queda aunque Yaïvi se va de vacaciones.
El Armario se queda y yo me voy. Y después de vaciarlo todo, me han quedado las perchas. Perchas vacías y algunas que otras prendas. Aquí dejo algunas. No son ni las mejores, son sólo las que más se usaron durante todo el año.

PAISES SUBDESAROLLADOS:
No sé en que se basan para definir nuestros países como “subdesarrollados”. Nuestros mundos son diferentes y compararlos como iguales, es absurdo. Miremos los mundos, como los miraba Júpiter... Leer más.

LA ARITMÉTICA DE MENDEL:
La biología es una ciencia. Las ciencias son exactas. La biología es exacta. Y después de experimentos complejos, las teorías de Darwin y de Mendel siguen rigiendo la herencia genética de nuestras cronológicas vidas… Leer más.
ME HUBIERA GUSTADO SER BLANCA:Me hubiera gustado ser blanca solamente para poder haber tenido una infancia con canciones para dormir, miles de juguetes y unos papas que priman ante todo mi seguridad, mi estabilidad y mi bienestar. Me hubiera gustado ser blanca… Leer más.

VISCA CATALUNYA:
Llevo muy poco tiempo en Europa y aunque haya habido cosas que me ha costado asimilar, he aprendido otras a una gran velocidad. Vivo en Cataluña, un bonito país situado justo encima de los aires valencianos, al sureste de los países... Leer más.

LA PUERTA DE NO RETORNO:La Puerta de No Retorno es un símbolo metafórico, situado en un puerto del Dahomey, que era el punto de salida de los barcos del comercio triangular. Cruzar este puerto significaba, para los esclavos, no poder volver atrás… Jamás… Leer más.
EL COMPLEJO DE BLANCO:El “Complejo de Blanco” es una alteración del comportamiento de alguna gente blanca, originada por unas ideas, pensamientos o sensaciones despectivas y perniciosas, basadas en la Historia… Leer más.

¿REALMENTE VALE LA PENA?
¿Realmente vale la pena venir a Europa? Esto me pregunto una amiga mía, el otro día. Me dijo que estaba muy triste y que no sabía si había hecho bien de venir a vivir aquí. Me confesó que no había conseguido los sueños que perseguía… Leer más.

NGOR, LA RUTA DEL CAYUCO:Ngor es negro. Ngor es Senegalés.Nació, el 16 de Noviembre de 1982, en Fatick, un pequeño pueblo árido del oeste de Senegal. La nómada vida de Ngor le llevó por Dakar, Casamance, Maruecos... Leer más.

EL VUDÚ:Yo no sé porque aquí, todo el mundo sólo relaciona el Vudú con fuerzas sobrenaturales malignas y oscuras. Cuando la gente piensa en el Vudú, sólo ve muñequitas deformes y repugnantes, con agujas clavadas. La verdad... Leer más.
JO MAI MAI:A mis 28 otoños, veo, creo y doy fe de que en mi país hay represión sexual. Hoy, más que nunca, se que la atmósfera cultural tiene un papel decisivo en nuestro comportamiento. El otro día… Leer más.
LOS AFRICANOS NO VAN AL PSICOLOGO:¿Porque no hay psicólogos en África? ¿Y por qué abundan los psicólogos en Europa? En el país de los caucásicos, cualquier motivo es bueno para ir al psicólogo. Sean traumas, miedos, rabias, impotencias, inseguridades... Leer más.
EL POST DE TERESA: MI NANCY NEGRA:
Se dice que el ser humano pasa la mayor parte del tiempo presente, pensando en el pasado. Alguno de los famosos libros de auto-ayuda afirman, con rotundidad, la importancia de vivir el presente, el aquí y ahora… Leer más.

I'M NOT A PROSTITUTE:¡Por favor! vale, que algunas putas son negras, pero no todas las negras son putas. La próxima vez que vaya por el centro de Barcelona, llevaré una camiseta que lleve escrito: “I’m black, yes. But I’m not a prostitute”... Leer más.

El Armario se va de vacaciones. Yaïvi se va de vacaciones. Pocos días, pero se va. Un poco mezclada, porque las vacaciones significan vuelta a los orígenes, pero se va. Melancolía doble, pero se va. Me voy, con mis ilusiones y mis emociones, en la palma de mi mano, y así poder cerrar los dedos si se desata una tormenta.
“Nacer en un lugar es partir cuando quieres, pero volver cuando te vas”, dijo Maxime Leforestier. Estoy totalmente de acuerdo. Aunque yo ya no sé de donde me he ido ni a donde tengo que volver.

Gracias a todos los que han entrado aquí y se han perdido en el gran desorden de este Armario. Los Armarios son los reflejos de las personas. Pero esto no quiere decir que yo sea desordenada, aunque un poco sí, más bien quiere decir que tengo soplos de viento en la cabeza y muchas flores escritas dentro de mi.

El Armario se queda, aunque Yaïvi se va de vacaciones. Felices vacaciones a todos.

¡Y GRACIAS!

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miércoles, 28 de julio de 2010

¿ EL TAMAÑO IMPORTA ? *

La gente suele decir que el tamaño no importa.

Por muy simple que parezca, en el mundo, todo es desemejanza. Las diferencias sociales son notables. Tan el ámbito económico, como el social y el geográfico. Y esta disimilitud también se calca en un ámbito tan básico como el anatómico, en particular en los tamaños.
Cuando hablo de tamaños, me refiero en particular al de lo que se llama en latín vulgar “Phallus”. Ya se sabe que los tamaños son bastante desiguales dependiendo de cada continente.
En el antiguo Dahomey, lo que aquí se llama trivialmente: “falo”, allí se llama: “Órgano reproductor masculino”. Se llama así, porque, como nos decían en la escuela, la reproducción es su única función. Nada más. No sea que se nos ocurriese disfrutar con aquellos Órganos. Así estoy…
Allí, en las clases de Biología, en los esquemas, el “Órgano Reproductor Masculino” tiene una alargada bastante apreciable.

Me quede boquiabierta cuando un día, ojeando un libro de Biología de mi hermana catalana, acabé con un croquis de un Órgano Reproductor Masculino. Aquel órgano en cuestión, era más “Chetif” que todos los que yo había estudiado.

“Chétif” en francés quiere decir pequeño, enano, débil, enclenque, flojo, enteco, escuchimizado, desmirriado, canijo, raquítico, vacuo, renacuajo, inconsistente… Es que las comparaciones son odiosas.

Pero yo no me esperaba esto. Aquello me dejó atónita. Y no se ofendan porque todos estos adjetivos adquieren sentido cuando una, servidora, recuerda los arcos que trazaban los Órganos nativos debido a su peso.
Sabiendo que Peso = Masa x Gravedad, y teniendo en cuenta que la gravedad es casi siempre la misma, pues la masa debe de ser bastante importante y/o influyente. Un Órgano guerrero, que impulsado por su peso, propulsado por su volumen, empujado por una fogosa combinación de ambos, describe un arco parabólico perfecto. El arco descrito, pasa limpiamente por encima de las gónadas y acaba por alguna parte de la pierna, muy cerca de las rodillas. A parte, todo el mundo sabe el rumor que corre del mito negro. ¿Para qué dar más detalles?

El esquema que yo vi, no tenía arco. Sólo tiene un vago ímpetu, un ambiguo empeño, pero no describía ningún arco. Me imagino dibujando algo semejante en mi escuela de allí. Creo que todos se pensarán que el dibujo está inacabado.

¿El tamaño importa?

Los esquemas se hacen basándose en la cultura anatómica de cada continente. De la misma manera que en nuestros libros, los que salen son negros y aquí, todos son blancos. Yo no lo sabía… Aunque supongo que algún negro “esquirol” habrá que será la excepción que confirma el rumor.
Una relación de pareja se compone del afecto, de las risas, de la manera de ser de los dos y también en gran parte de la potencia sexual. A nosotras nos gusta que nuestros novios, amigos, amantes, tengan una complexión envidiable y/o aceptable. Bueno, a lo mejor a todas no, porque muchas dirán: “mejor pequeña y juguetona…”

Dios. Ya está. Ya he caído en la vulgaridad.

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* Texto Reciclado.

lunes, 26 de julio de 2010

COMIDA MEDITERRANEA.

En un chiste nacional de negros sobre blancos, un chiste repetido hasta la saciedad, un blanco que se comía una ensalada, le decía con retintín, a un negro viéndole “atareado” con un trozo de carne con mucho hueso: “Dime amigo, ¿tú sabes lo que comen los perros?” Y el negro le contestó: “Oye amigo, Dime ¿Tú sabes lo que comen las cabras?”
Ya sé que para la gente de aquí, este chiste roza los mínimos y que más de uno oiría el grillo que hace “cri cri” después de los chistes malos. Pero os puedo asegurar que la mayoría de los negros nos destornillamos de risa con este chiste que nos parece buenísimo. Y más de uno, ahogado por la risa va repitiendo: “Hahaha…Siii, como las cabras… ¡Hahaha! ¡Qué bueno!”
Siempre nos ha parecido raro que los blancos comieran hierbas como las cabras. Hierbas como ensaladas variadas, con todo tipo de hojas en las cuales también entran según que variedades de flores. No entendemos que se pueda comer algo, que no se puede acompañar con picante.

Hay que hacer el pequeño énfasis de que algo que no se puede acompañar con picante, para nosotros, no es comida.

Nosotros comemos todo cocinado y frito, con mucho aceite, con tomate triturado, cebolla triturada, picante y todo rematado con un “Cube Jumbo” para darle gustito a gamba y sal. Ya sea salsa, “ragout”, carne a la brasa, “riz au gras”, con el aceite chorreando por los brazos, todo va con sofrito y picante. La carne y el pescado se fríen hasta que quedan secos para aguantar días y días. Y os puedo asegurar que chupar el hueso de la carne es apoteósico.
Por esto, no entendemos que los Blancos coman sopas. Nos parece agua con aceite y sal. La primera vez que comí “col – patata – y arroz” me quedé estupefacta de comprobar que teníamos razón porque no sabía a nada. Bueno, a agua con aceite y sal. Nada más. Fue lo primero que comí al llegar a Europa y pensé que la comida de los blancos era rara de remate. No entendemos como pueden comer pasta con sólo aceite y sal. O una ensalada de arroz con trozos de frutas, mezclando cosas dulces con cosas saladas. No entendemos que manía tienen de comer cosas crudas, como la carne “vuelta y vuelta”, el Sushi, que es pescado crudo, el tomate crudo, el huevo frito, medio hecho… No entendemos que se beban Gazpacho, si es tomate triturado con algún que otro condimento, sin pasar por fuego. Y tortilla de espárrago o de espinacas y judías verdes... O que coman pulpo, si no tiene gusto ni a carne ni a pescado. Y ranas. ¿Cómo se puede comer ranas? Aunque no sé de qué me quejo si corre el rumor de que en algunos países africanos, se come serpiente e insectos. Dios. El gusto de las olivas, del queso, de los espárragos blancos… todo, era raro.

Ahora me cuesta ser objetiva porque de tanto tiempo aquí, todo esto a mí ya me gusta. Me encanta. Aunque nunca he comido ranas, ni pienso comer y sigo sin probar el Gazpacho. Ahora me da gusto disfrutar del plato de “Col – patata – y arroz” que hace mi abuela en los días de invierno. Me es imposible imaginar mi dieta diaria sin un buen plato de ensalada, con Rúcula, Canónigos, Lechuga, tomates, pepino, maíz, trocitos de queso y más… Me encanta la paella y la tortilla de patatas. Las ensaladas mixtas me flipan, que sean de arroz con pasas, o de pasta. La carne demasiado hecha ya no me da placer y orgasmos. Sólo me gusta el “Vuelta y vuelta” y ahora entiendo porque tiene tanto éxito. Delicioso Sushi, que se funde en la boca recordándote los sabores asiáticos. Mojar el pan en el huevo frito, y ya salivar antes de que llegue a la boca. Olivas, pan con tomate, aceite de oliva… y todo acompañado de un buen vino.

¡huumm…! Qué delicia la comida mediterránea.

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martes, 20 de julio de 2010

SE VENDE HUMANIDAD.

Anuncio: Se vende Humanidad.
Se vende Humanidad combinada con mucha empatía, filantropía y sensibilidad. Sólo para coleccionistas de Valores.


La Humanidad es compasión y bondad hacia los demás. Es empatía. La Humanidad es poder intervenir afectivamente en la realidad de los otros. Con los progresos, el modernismo y el individualismo, la Humanidad ha ido haciéndose, cada vez más insignificante. Creo que llegará un día en el que ya no habrá ni rasgo de Humanidad.

Un día dejara de haber Humanidad.

No hablo de Humanidad a gran escala, de las grandes ayudas humanitarias que, gracias a Dios, aún existen y en auge sino que me centro en una pequeña Humanidad social en nuestra rutina personal de cada día, pequeños detalles de la vida cotidiana. Muy poca gente hace cosas para ayudar a los demás. Los actos benevolentes escasean. Nadie ayuda a los mayores. Nadie se levanta para dejar sentarse a los “estropieds” o las embarazadas. Nadie da un poco de su tiempo para los otros. La gente se ha vuelto particularista y muy poco solidaria en su rutina. Ya nadie siente la necesidad de hacer algo por los otros.

No hay Humanidad.
Si al ver frente a un accidente, la gente se mira el reloj y soplan porque por culpa del accidente llega tarde, es que no hay Humanidad.
Si al ver a hombre estirado en la calle, la gente mira para otro lado o pasa sin mirar, es que no hay Humanidad.
Si al ver a alguien llorar, nadie se para a ayudar, es que no hay Humanidad.

En el antiguo Dahomey, mi país, la gente es muy solidaria. No proponer ayuda a quien lo necesita, sea quien sea, o no ayudar a los otros en caso de necesidad es una falta de educación y un pecado mortal. Allí, La Humanidad entra en la educación. Es algo tan básico que no cuadra el no hacerlo. Da vergüenza no ayudar a los demás. Lo normal cuando ves a alguien en una situación que no domina es ayudarla o proponerle tu ayuda.
En esta sociedad moderna, sólo existe un mundo de desconfianza mutua. Nadie ayuda y tampoco nadie conciente, admite que le venga un desconocido a ayudarle. Desconfianza a veces justificada ya que unos que alguna vez se han metido en líos ajenos, lo han pagado, o casi, con su vida; Desconfianza justificada, cuando se mira la escala de sucesos de los telediarios de Telecinco. Lo recomendado es no dejarse ayudar.

Aún recuerdo cuando yo, recién llegada, quería ayudar a las viejas con las bolsas de la compra, a la gente perdida por la calle, a los viejos a subir las escaleras…
Yo iba y decía: “Déjeme ayudarla...” Y las respuestas casi siempre eran un cambio hermético de expresiones., rostros que pasaban de escepticismo a miedo y incredulidad, acompañado de un “arrimamiento” de bolso porque se piensan que les voy a robar.
No quieren que les ayude. Y ahora que llevo un tiempo, lo entiendo un poco más. Debe de ser raro que te venga una negra a ayudarte. Muchos prejuicios que a lo mejor están justificados, pero me da igual. No tengo porque cargar con las culpas de los demás. Ya no quiero tener Humanidad. No me sirve de nada.
Yo he cambiado y mucho. Me he adaptado a la sociedad. Ya no le veo sentido a ayudar a la gente por la calle. ¿De qué me sirve la Humanidad si ni la necesito y no la haré servir?
Pues la vendo.
Dentro de esta dureza que he adquirido, dentro de esta falta de Humanidad a la que me he acostumbrado y según la cual a veces actúo, aún me siento incapaz de no pararme cuando veo gente llorando por la calle. Siempre me acerca y digo: “¿Estás bien?” y me siento a ver si tiene ganas de hablar... Hay gente que me explica lo que les pasa, otros me dicen gracias. Y todos se sorprenden. Deben de pensar que soy una freak y una tía rara.
Por eso vendo Humanidad y a precio muy bajo. Total, aquí, no vale para nada. Ni me da vergüenza venderla.

Vendo Humanidad, Humanidad un poco seca y rancia de tanto tiempo sin usar. Una Humanidad desajustada y sin memoria que hace que a veces, ya no sé ni cuando usarla.

Interesados ponerse en contacto. Precio a convenir.

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lunes, 12 de julio de 2010

¿ SABÍAS QUE...?

Esto es un pequeño paseo por las costumbres africanas. No especifico ningún país, porque hablo de todos en general y en particular más de alguno que de otro. Hay un viejo proverbio que dice: “Hay que dormir con la gallina para verla mear”, queriendo decir que para saber las costumbres de alguien hay que convivir con esa persona. Aunque no hayamos visto nunca una gallina mear, aquí van algunos usos, algunos hábitos, algunos ritos nuestros. ¿Sabías que…?

• Todos los niños tienen hecha la circuncisión.
• No se dicen los nombres de las personas. Todo el mundo se llama “hermana” “hermano” “tío” “padre” “mama”…
• Los chicos dan buena suerte. Se dice que si al salir de casa, la primera persona con la que te cruzas es chico, el día, el negocio, las ventas, todo te ira bien.
• Nos duchamos varias veces al día. Lo mínimo establecido por ley social es tres.
• Para desayunar, la gente come bocadillos de macarrones o arroz con garbanzos a primeras horas de la mañana. No hay costumbre de café, ni de té.
• Los bebes no pueden salir de casa hasta que no estén presentados a la nueva luna en una ceremonia nocturna al que se levanta el bebe y se le presenta a la luna.
• Si una mujer embarazada está guapa, dicen que el bebe será un niño. Pero si la mujer está fea, entonces dicen que será una niña, porque la niña le roba la belleza a su madre.
• Cuando meas por algún camino o por la calle tienes que escupir para que nadie use la muestra de tu orina para echarte ningún mal de ojo.
• El día de la primera regla, las niñas van vestidas de una prenda de su madre; Lo que hace que todo el mundo sepa que tiene su primera regla.
• Los perros ladran de manera diferente, igual que los gallos cantan de manera diferente. Los perros hacen: “Jou Jou” y los gallos “Kokorioko”.
• Para que no llueva, la gente coge un poco de sal y lo entierra bajo tierra.
• En algunos idiomas africanos, los nombres de algunas cosas o animales se basa en el ruido que hacen. En mi idioma los trenes se llaman “Pipaa” y las ambulancias “Wiwaa”.
• No se puede pedir sal por la noche porque da mala suerte.
• Cuando no hay mucha comida para compartir, la gente se saca el zapato izquierdo, lo gira al revés y pone el pie encima para evitar las visitas inoportunas a la hora de comer.
• Las cicatrices que lleva la gente en la cara son o por etnia, o por familia o por devoción a según que dios del Animismo.
• Cada mañana al levantarse, hay que tirar agua delante de la puerta de casa, para atraer a la suerte.
• Si te palpita el parpado derecho es que te vas a encontrar con alguien que hace mucho tiempo que no ves.
• Para ir a la playa, la gente va vestida de gala.
• Si una mujer tiene la boca ancha, y al sonreír se le ve un espacio entre la comisura de la boca y los dientes, quiere decir que tiene mucha suerte.
• Si te palpita el ojo izquierdo, quiere decir que alguien que conoces volverá de muy lejos.
• Si te pica la planta del pie, significa que vas a viajar.
• Si alguien tiene complicidad o buen entendimiento con los niños, es que es muy buena persona, porque los niños son inocentes y sólo ven el interior.
• No se puede duchar muy tarde en la noche. Te da vulnerabilidad frente a los espíritus malignos.
• Si al dormir, pones la mano derecha debajo de la cabeza, esto te hará soñar cosas que ocurrirán de verdad.
• Si al dormir, tu primera posición, es de lado con la mano izquierda debajo de la cabeza, es que serás rico.
• Si quieres recordar un sueño, sólo tienes que girar tu almohada y vuelverás a tener el mismo sueño.
• Para los problema de gas o de indigestión, la gente se unta la barriga con un poco de petróleo.
• Para los dolores de barriga, se toma un poco de Anís.
• Cuando alguien trabaja los otros le dicen “Bon travail” y cuando alguien está sentado le dicen “Bonne assise” con el mismo significado que “Buen provecho” queriendo decir que disfrute del trabajo o del hecho de estar sentado.
• Para ver si el arroz está en su punto, se coge un poco y se tira contra la pared. Si se engancha es que está bien, si se cae, es que no está cocido.
• A veces se hace la prueba de virginidad con un huevo.
• No se puede dar dinero con la mano izquierda.
• Si en una casa alguien está enfermo y el perro llora, es que la persona se va a morir.
• Para ver si un billete es falso o no, la gente lo arruga y lo tira al suelo. Si se mueve en un intento de desarrugarse, es que es bueno. Si se queda así, arrugado, es que es falso.
• Nos lavamos los dientes con un palito que se llama “curedent” y sin pasta de dientes.
• Por la noche no se puede silbar porque atrae a las serpientes.
• Para asustar a los niños les dicen que vendrá el hombre de la botella.
• No se puede apoyar las dos manos en la cabeza. Quiere decir que deseas la muerte de tus padres.
• Para invocar a la lluvia hay que tirar un poco de sal en el fuego
• …
Y más…
Hay otro proverbio que dice: “Todo lo que entra en la boca no sale necesariamente por el ano.” Esto, porque las costumbres son muchas y diferentes. No todo es entendido por igual, ni traducido por igual. Las cosas tienen varios significados dependiendo de la cultura y de las tradiciones de cada país. Y hay que entenderlas como algo diferente. Aunque es verdad que: “Todo lo que entra en la boca no sale necesariamente por el ano”.

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martes, 29 de junio de 2010

HOY ES MI CUMPLEAÑOS.

Hoy es mi cumple.
Es un día como cualquier otro pero hoy es especial, aunque nunca celebro mis cumpleaños. Es que ya fueron muchos años en África donde tu cumple es el mismo día anodino que cualquier otro. Allí, mucha gente no sabe su fecha de nacimiento y los que lo saben, les da lo mismo que si fuera un día cualquiera. Esto sí, que nadie nos quite la emoción del día de la fiesta nacional cuando uno parece una aspirina efervescente sumergida en el agua y todos los cuerpos vibra ante la emoción de los desfiles, y del gentío por las calles. Este sí que no es un día cualquiera.
Y sólo los ricos celebran los cumpleaños. Lo hacen para marcar su condición de ricos. Pero en general, la gente de allí, no tiene la misma idea de los cumpleaños que los de aquí. Porque aquí, este día, como dicen los blancos es “tu día”.

Mis historias de cumpleaños, parecen sacadas de un libro de Amélie Nothomb. No por la retórica de Nothomb, que yo a esto no llego pero son un poco rocambolescas.

La verdad es que yo, toda mi vida pensé que era Sagitario.
Me encantaba este signo, con su centauro. Mitad animal, mitad hombre. Con su arco y con sus flechas. Secretamente, en mi mundo, debajo de la mesa, debajo de mis desgastadas sábanas blancas con florecitas rosas o encerrada en los dibujos de mis cuadernos, celebraba mi cumpleaños año tras año, el mismo día, cada mes de noviembre. No sé de donde saque la idea. Pero yo era Sagitario. Me perdía en aquellas aventuras fantásticas, de cuentos mitológicos, que sólo tenían lugar en mi imaginación, donde los personajes míticos tenían protagonismo. Centauros, unicornios, dioses… Yo era Sagitario. Y todas las características “sagitarienses”, se ajustaban a mi graduación. Siempre que alguien me preguntaba, yo sencillamente decía: “Es que soy Sagitario”. Me lo tenía tan creído que cuando venía la fecha, yo decía a todo el mundo que era mi cumple, pero como no hacíamos celebraciones ni nada especial, nadie me decía nada y yo me encerraba en mi imaginación y disfrutaba de mi día como nadie. No recuerdo de donde me vino esta certeza. Pero estaba segura y hubiera dado mi brazo a torcer. Yo era Sagitario.

Hasta que un día cumplí 14 años. La única vez que celebré mis cumpleaños con una fiesta. Mi madre vino del pueblo, cargada de comida, de bebidas de todo tipo. Y yo me quedé toda sorprendida, cuando mis tías me dijeron: “Tenemos una sorpresa para ti. Feliz cumpleaños”. Yo me quede en choc. Era Junio. Y yo había nacido en Noviembre. Y cuando ya vi que iban en serio, fue cuando supe que no era Sagitario sino que en realidad, era Cáncer. Pasé un día raro. Después de todo, no es fácil adaptarse a un signo nuevo.
Ahora todas las características de Cáncer se me ajustan como guante, iguales que los de Sagitario. Cáncer también es místico, un signo cambiante, con historias de lunas llenas e igual de mágicas que las de Sagitario.

Hoy, creo que lo de Sagitario me vino de que de pequeña, cogí el libro de horóscopo y sencillamente elegí el que más me gustaba. Yo estaba encantada con mi signo que había elegido. No sé porque nos tenemos que regir a uno sólo, pudiendo ser lo que nos antojará. Yo era Sagitario y todas las características de Sagitario se me ajustaban. A parte de que me parecía un signo molón. Y ahora soy Cáncer y hoy es mi cumpleaños.
Ahora cuando cojo los libros de horóscopos, me flipan más otros signos entre los cuales Tauro. Y me doy cuenta que los signos no son nada más que la gente que queremos. Me gustan los Tauro porque las personas que más quiero lo son. Lo que representa realmente el signo, es la gente que hay detrás.
Y yo Cáncer, a veces, algunas noches sin luna, sigo pensando secretamente que soy Sagitario.
Qué fantástico es ser Cáncer y como tal, hoy es mi cumpleaños.

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martes, 22 de junio de 2010

¿LA CONFIANZA DA ASCO?


Aquí dicen que la confianza da asco.
Así se refieren a que tienes que cuidar las formas con la gente que no conoces, pero que puedes decir lo que te plazca o no cuidar tus modales con alguien a quien quieres y alguien en quien tienes confianza. Que sean amigos, hermanos, padres…
En otras palabras, a lo crudo, “la confianza da asco” sencillamente quiere decir, que puedes faltar al respeto, ofender, sojuzgar, menospreciar, humillar a la gente en quien confías y no pasa nada, porque sabes que ellos te lo perdonarán, o que te lo tienen que perdonar.
Hasta Baltasar Gracián dice que “la confianza es la madre del descuido”. Pues yo no sé porque esta línea de pensamiento no llega a nuestro mundo, allí en África. Y como nuestra sociedad se sostiene con una manera de pensar totalmente inversa.
¿La confianza da asco?
Esto es el mundo al revés. ¿A dónde se ha visto que hay que hablar mal a los que quieres? Cuando son los que más te duele que estén ofendidos y dolidos por algo que tu hayas dicho o hecho. Esos blancos sólo cuidan sus modales con los desconocidos.¿Pero por qué nos tiene que importar alguien que no conocemos más que alguien que queremos?

La gente grita, planta, manipula, humilla y después se comporta como si no hubiese pasado nada. Con la excusa de que han tenido un mal día, son desagradables con los que están a su alrededor o cuando están enfadados, hablan mal a los otros o aguan la fiesta a todo el mundo.
Los europeos se engañan más y más pensando que tienen la llave del modernismo y del bienestar. Pero seguramente, no saben la historia de los clavos de aquel que clavaba un clavo cada vez que faltaba el respeto a alguien y lo quitaba cuando se disculpaba. Al final, estaba feliz porque no tenía clavos clavados, lo que quería decir que estaba en paz con todo el mundo, pero su pared estaba llena de agujeros. Esto es la marca que dejamos cuando ofendemos a la gente que queremos, a la gente en quien confiamos y que a cambio confían en nosotros.
Y las calles están llenas de gente que se piensa que sus paredes están vacías, que no tienen ningún clavo, pero no saben que los agujeros siguen allí, “béants”. Esto hace que son infelices. Después vamos buscando por doquier la fuente de nuestros males. No saben que la felicidad se basa en conceptos básicos como el respeto y la amabilidad.

En las tierras del Dahomey, el concepto es al revés. Se intenta suavizar el tono, la manera o la voz cuando se trata de alguien que uno quiere, de la gente en quien uno confía y a la gente que te quiere. Para nosotros, perder la compostura y las formas con una persona querida no es signo de confianza. Es signo de no confianza, de mala educación y de falta de respeto. No puedes tratar mal a alguien que quieres. Esto es lo que nos van inculcando desde pequeños.

Yo no quiero que la gente que quiero tenga que perdonarme nada. Sólo quiero que cada vez, me quiera más y que me tenga más confianza. Por esto cuido mis modales. Esto sí. Si el asco de tu confianza llega a mí, si me clavas el clavo, aunque después lo arranques de tu pared, la marca que queda después, me resulta imborrable. No tengo porque aceptar gente con mentalidad al revés, que me falta al respeto pensando que, como me tiene confianza, yo les voy a perdonar. Pues no. No, no quiero.Esto no es confianza.
Gente que falta al respeto y grita a sus padres “cállate” o “Eres idiota” o “Tú eres gili******” o “Pesado”…. Yo jamás he usado esas palabras para dirigirme a una amiga, a un hermano, ni a nadie en quien confío. No me gustaría ver la cortina de decepción que pasa por los ojos de mi amiga porque la acabo de humillar o de mi padre porque le he dicho “Gili******”. Los pocos agujeros que tengo,en mi pared, son por aquella tontería que confiere la edad y la convivencia.
La confianza da tanto asco, aquí, que si tuviéramos que dejar de lado todos los que abusan de la confianza en su sentido negativo, ahora mismo nadie tendría amigos. ¿Pero para qué queremos amigos si tienen inteligencia emocional cero?

La confianza es la seguridad que tienes en que las personas serán capaces de actuar de manera adecuada, sin libertad excesiva, sin abusar en sus actos, para seguir manteniendo un lazo de amor o de amistad. La confianza es un valor. La confianza no tiene porque dar asco. La confianza no da asco. La confianza tiene que llevar incrustado respeto, consideración, cariño, atención, aprecio… La confianza es inteligencia, inteligencia emocional. La confianza es singularidad.
Cuando quieres a alguien, no quieres que sufra por nada, ni quieres ofenderle o decirle algo que le hiera lo más mínimo posible. Y si dicen que la confianza da asco, es sólo para concienciarse y seguir haciendo lo que se les antoja por egoísmo y “melasudismo”, sin sentirse mal. Se excusan detrás de un lema para poder seguir actuando como les parezca.

La confianza no da asco. Es la gente que es asquerosa.

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